Yenny, la universitaria que recupera la simbología de los pueblos indígenas

Yenny, la universitaria que recupera la simbología de los pueblos indígenas

Agosto 19, 2018 - 11:45 p.m. Por:
Nathalia Hoyos Cerro, del Semillero UAO - El País
Yenny Muyui

El diseño es un saber ancestral de las culturas prehispánicas y Yenny ha tomado este conocimiento Inga y Katmensa como insumo para su carrera de diseñadora industrial.

Nathalia Hoyos Cerro / Especial para El País

A las 6:00 a.m. de un día del mes de enero de 2011, una nueva historia se comenzó a escribir para Yenny Muyuy Ojeda, una mujer valiente y determinada, orgullosa de sus raíces indígenas, quien decidió emprender un largo viaje desde el Putumayo por cumplir un sueño que le cambió la vida. Acompañada de sus dos hijos empacó sus esperanzas, su creatividad y pasión, para iniciar un nuevo camino en el municipio de Palmira.

Sus tardes pasaron de ser apacibles y adornadas con el verdor exuberante que representa al campo, en la comunidad Inga de San Francisco, Putumayo, a ser agitadas en la vida urbana como estudiante universitaria en la carrera de Diseño Industrial en la Universidad Nacional de Palmira.

A su llegada la recibieron su madre y su hermano mayor, quienes se arriesgaron con anticipación a dejar su pueblo para adentrarse a la aventura del conocimiento universitario. Con el tiempo fue llegando el resto de su familia nuclear para conformar un grupo de diez personas en busca de nuevas alternativas laborales y académicas.

Desde aquel día ya han pasado siete años, durante los cuales diversos acontecimientos han acompañado la vida de esta mujer, que con determinación no renunció a su sueño de estudiar y hoy recoge los frutos de su dedicación.

Manual de símbolos
Yenny Muyuy Ojeda

Los significados de los colores para los Inga difieren de los mismos en la cultura Katmensa, y ese es el tema de investigación de Yenny Muyuy Ojeda.

Nathalia Hoyos Cerro / Especial para El País

“Mucho antes de que yo iniciara la carrera siempre había analizado pequeños detalles en la cotidianidad de mi vida. Por ejemplo, cuando tejía, me preguntaba mucho sobre el significado de los colores empleados y al ingresar a la Universidad comencé a adquirir conocimientos occidentales que me retaron a crear un aporte significativo para mi comunidad”, reflexiona.

Es así como actualmente Yenny Muyuy Ojeda, a siete meses de graduarse de la carrera de sus sueños, se encuentra trabajando en la creación de un manual que sirva para recuperar y preservar su cultura, para presentar como trabajo de grado, el cual se espera esté terminado a finales del presente año.

Su investigación está orientada a catalogar un centenar de símbolos de su comunidad Inga y su comunidad vecina, Kamentsa, las que conviven en conjunto.

Este trabajo lo está construyendo por medio de la indagación de significados de los elementos propios de ambas culturas, rescatando y resaltando su utilidad, para prevenir una pérdida de los valores tradicionales a futuro, manteniendo vivo el conocimiento ancestral que ha sido pasado por generaciones.

Aunque muchas personas de las comunidades conocen el nombre de sus productos y su proceso de elaboración, en diversas ocasiones desconocen la razón de ser de los mismos, explica la futura diseñadora industrial.

Para Yenny, la cercanía de estas dos comunidades indígenas hace que las personas piensen que se trata de un mismo pueblo, sin tener en cuenta que la simbología y los significados de cada comunidad determina unas cosmovisiones propias que no merecen ser olvidadas, y si los integrantes de estas comunidades no los conocen, más difícil les resultará enseñar a las demás personas sobre el valor que contienen sus diferencias y semejanzas.

Yenny explica, por ejemplo, que para la comunidad Inga, “el rojo representa calor, fuerza, temperamento, problemas cardíacos y de cabeza” y para los Kamentsa “representa sangre, calor y dolor”. Entre tanto, el color café, para los Inga significa “madera, deshidratación y problemas de estómago mientras que los Kamentsa lo interpretan como madera y arena”.

“Para ambas comunidades, la chagra (parcela) es un microcosmos donde se produce y se cosecha diversidad de pensamientos y vida, posibilitando un balance que proporcione beneficios desde los aspectos culturales, sociales, espirituales”, profundiza su hermano, el zootecnista Édison Muyuy.

“Esto ha generado que por medio de ese trabajo que realiza mi hermana se pueda dar a conocer que, así como la memoria permite a las personas recordar diversos eventos, las comunidades también poseen una memoria colectiva y social, y eso se ve representado por las distintas representaciones como en el tallado y el tejido”.

Ella es consciente de que el manual creado a partir de su investigación no le va a asegurar mantener vivos los conocimientos rescatados, porque para eso la práctica de los miembros de ambas comunidades juega un papel fundamental, sin embargo destaca, “para mí es importante que mi comunidad conozca sobre las formas y los colores utilizados por ellos, entendiendo el significado y sabiéndolos diferenciar”.

El producto esperado de esta investigación es crear desde los aprendizajes en la carrera de Diseño Industrial, un manual de lectura simple, rápido y dinámico que permita a ambos pueblos indígenas reconocer sus semejanzas y diferencias como comunidades. Este proyecto investigativo se encuentra desarrollado en un 70%. En él se han recopilado los conocimientos de más de 26 artesanos de la comunidad Inga y Kamentsa.

Esta artesana y diseñadora indígena se ha despojado de lo que cree conocer sobre los elementos culturales aprendidos durante su crianza, para aprender de cero con el poder de la palabra de otras voces de ambas comunidades, y así construir análisis que le permite la creación de un manual que presenta la importancia de dos culturas.

Los esfuerzos tras un sueño

Yenny atesora en su corazón las circunstancias y situaciones vividas a lo largo de tomar esa decisión que le cambió la vida, salir de casa en busca de un sueño. Con una mirada cálida, y una expresión alegre, ella recuerda el camino recorrido que la ha llevado al momento en el que se encuentra en la actualidad.

Yenny Muyuy Ojeda

Yenny Muyuy luce la indumentaria de su cultura Inga, pese a que vive en Palmira.

Nathalia Hoyos Cerro / Especial para El País

En su primer día de clases, en una carrera que le había generado muchas expectativas a lo largo del tiempo, recorrió los rincones de la universidad, explorando un nuevo lugar que frecuentaría durante varios años. Mientras caminaba no dejaba de robarse las miradas de las personas a su alrededor, ya que lucía sus atuendos típicos, los cuales representan sus raíces indígenas, de los que se ha sentido siempre orgullosa de portar.

“Yo no tenía aspiraciones de estudiar, mi inspiración fue mi familia, sus palabras y ejemplo me motivaron a hacerlo”, recuerda Yenny Muyuy. “Primero entró a estudiar mi hermano mayor, Édison, quien es zootecnista y actualmente se encuentra realizando una maestría; luego ingresó mi madre a la carrera de Agronomía, después yo, y por último mis otros tres hermanos. Nosotros como familia nos motivamos a salir adelante y mirar otras alternativas de trabajo y así poder aportar a la comunidad a la cual pertenecemos”.

Su sonrisa se expande al recordar las razones que la llevaron a decidir optar por el título de diseñadora industrial, tras conocer diversos profesionales en el tema que le brindaron capacitaciones a la comunidad indígena Inga.

“El diseño te permite crear nuevos productos, y para mí es una alternativa para que la comunidad indígena adopte nuevos modelos que generen innovación, siempre y cuando se mantenga la esencia de la artesanía indígena” explica Yenny.

Diego Iván Ángel, docente asociado de la Universidad Nacional de Palmira, quien ha tenido una fuerte relación académica con esta madre de dos pequeños de 8 y 11 años, destaca que lo que más valora de Yenny “es el amor a sus raíces, reconociéndose como indígena de su comunidad nativa Inga, eso lo irradia ella desde su esencia, comportamiento y la elaboración de sus artesanías”.

Sin embargo, el proceso de aprendizaje de esta mujer indígena no todo fue color de rosa. Muchas piedras en el camino debió apartar para perseverar en su carrera. Tantas, que consideró incluso dejar de estudiar, entre ellas, la adaptación cultural y la falta de ingresos económicos para desarrollar los proyectos académicos.

Sin embargo, siempre encontró en el problema una solución para poder responder con sus trabajos académicos. “Había momentos que yo no tenía esos recursos económicos, entonces, iba a los centros de acopio a buscar materiales que pudiera utilizar o iba al taller de la universidad a mirar qué materiales sobraban, para yo poder reutilizar”, relata.

La diversidad cultural fue otro oponente, como en el momento en el que se pedía en una clase enfocar un diseño en un programa de televisión, serie o película. De ello todos sus compañeros de aula tenían conocimiento, pero para Yenny era algo completamente desconocido, ya que aún en la actualidad no hace consumo del medio televisivo.

Con el paso del tiempo, Yenny tomaba cada oportunidad que se le presentaba para adquirir conocimientos adicionales, como cursos de verano y talleres que fortalecieran sus aprendizajes. Como el curso que tomó en la Universidad de Antioquia, en Medellín, junto con su hermano Francisco Gabriel Muyuy, sobre el uso de compostajes que no generan malos olores ni la llegada de insectos, lo que les permitió el desarrollo de un proyecto investigativo llamado biodigestores estéticos y sostenibles junto con un equipo de trabajo.

Tejedora de vida y de pensamiento

Yenny llegó a la Universidad demostrando fuertes talentos. Ya era una experta artesana en tejido de chaquiras y semillas, haciendo collares, manilas, aretes, llaveras, carteras y decoraciones en prendas de vestir.
También tenía conocimientos gastronómicos gracias a sus raíces indígenas. Todos esos dones los ha usado junto con los saberes de toda su familia para generar ingresos económicos y poder solventar las necesidades diarias del hogar: pago de renta, de servicios, alimentación, materiales académicos para ella y sus hijos, etc.

Sus padres, explica Yenny, me enseñaron desde pequeña, que independientemente a lo que te dediques, debes saber un poco de todo, ya que muchas veces lo que escojas ser, puede que no funcione, entonces debemos encargarnos de tener otras posibilidades. Es así, como las artesanías han sido un arte que no solo vende, sino que también enseña, dictando talleres en Palmira.

Entre caminatas extensas, al paso de un sol arrollador como es de costumbre en el Valle del Cauca, miembros de la familia Muyuy Ojeda recorren el centro del municipio de Palmira, ofreciendo sus productos para cumplir con los gastos necesarios. Entre las ocupaciones de cada uno, se asignan turnos para ir de negocio en negocio a compartir el arte que los presenta, como miembros de la comunidad indígena Inga.

Sus ganancias no son muchas, revela Yenny Muyuy, pero los resultados no han sido un obstáculo que opaque la meta que cada uno tiene para su futuro como profesionales, porque con lo poco que han adquirido ha servido para continuar el camino. “Si las artesanías no funcionan, pasamos a intentar con alimentos, si no funciona tampoco, intentamos con plantas medicinales, el caso es buscar siempre una nueva opción y hacer que funcione”.

20 años de diseño industrial

Con el evento Diseña Diverso, la Universidad Nacional de Colombia – Sede Palmira, conmemoró los 20 años de su programa académico.
El programa, pionero en el Valle del Cauca, se creó hace 20 años en respuesta a las necesidades de desarrollo e innovación del departamento.

La Nacional de Palmira organizó un gran evento conmemorativo abierto a la comunidad, enmarcado en la 43 Fiesta Nacional de la Agricultura de Palmira, entre el jueves pasado hasta el sábado 18 de agosto.

La Feria del Emprendimiento fue uno de ellos, en el Centro de Convenciones Amaime de Palmira, con exposición de artículos y la realización de talleres abiertos al público.

La agenda incluyó conferencias en la Cámara de Comercio de Palmira, con la participación de Beatriz García Prósper y Bernabé Hernadis Ortuño, profesores de la Universidad Politécnica de Valencia (España); y Roberto Iñiguez Flores, decano de la Escuela Nacional de Arquitectura y Diseño del Tecnológico de Monterrey (México).

En el campus universitario, la comunidad participó en talleres de tejido en lana, borlas y forrados; robótica; fotoilustración, realidad aumentada, lettering, pintura con tierra, etc. Y los visitantes apreciaron la muestra de los trabajos académicos representativos de la diversidad del diseño y su impacto en la sociedad.

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