Las lecciones del líder espiritual budista que conoció la salsa en Cali

Las lecciones del líder espiritual budista que conoció la salsa en Cali

Septiembre 03, 2018 - 11:45 p.m. Por:
Amalia El Khoury, especial para El País
Lama Rimpoché

Lama Rimpoché, invitado a Exposer 2018.

Cortesía para El País

A simple vista Rimpoché luce descomplicado, moderno, con un acento que mezcla el castellano el tibetano, su idioma materno; va por la vida cantando y regalando sonrisas a través de la buena energía que contagia.

Nadie adivinaría que detrás de esta faceta de hombre de estos tiempos, está quien fue reconocido por el XIV Dalai Lama como la reencarnación de un gran yogui: el III Tritul Rimpoché. De allí viene su nombre: Gaden Nyari Tritul Rimpoché.

A los 4 años de edad fue llevado al monasterio, donde recibió las enseñanzas de la filosofía budista, literatura y estudios generales durante 19 años, para luego emprender su camino por el mundo. Hoy reparte su tiempo entre Sevilla, España, donde reside desde 2004 y Europa, América y Asia, enfocándose en enseñar la confianza, el autoconocimiento y la libertad.

Este año, regresa a Exposer Coomeva invitado por segunda vez con la conferencia ‘El camino de la felicidad’, el domingo 9 de septiembre, a las 2:00 p.m. en el Centro de Eventos Valle del Pacífico.

Para él, ser un lama “no es una decisión, ni es un llamado, es una responsabilidad de transmitir el camino espiritual y de guiar a sus amigos-discípulos con un amor incondicional, semejante al amor maternal. Los sacrificios de asumir este camino son el odio, el apego, el egocentrismo y la ignorancia".

Lea también: 'Los detalles e invitados de la décima versión de Exposer Coomeva'.

¿Por qué sufre la gente?

Voy a intentar responder tus preguntas con plena conciencia y con muchas ganas, sobre todo, porque como budista me encanta responder a las cuestiones relacionadas con el sufrimiento, ya que el budismo no trata directamente con la felicidad sino con el sufrimiento, de igual forma que un médico no trata directamente con la salud, sino con la enfermedad; tampoco la salud es su mayor preocupación, puesto que cuando desaparece la enfermedad aparece la salud sin que él ponga ningún esfuerzo. De igual manera, en el budismo, la felicidad no es la mayor preocupación, puesto que la felicidad no es nuestro problema, es el sufrimiento, y nuestra mayor preocupación es cómo poder sufrir menos, porque el sufrimiento es algo que no deseamos.

"Soy un ser humano normal y corriente que desea vivir en paz y armonía, y como practicante budista procuro ayudar a
los demás. Si no puedo ayudar, por lo menos intento no causarles daño",
Lama Rimpoché,
invitado a Exposer 2018.

Entonces, ¿por qué sufrimos? Para poder despertar nuestra conciencia y desarrollar el autoconocimiento, de manera que no suframos innecesariamente. La mayoría de los sufrimientos que padecemos son innecesarios, son producto de una mente ignorante y distorsionada.

En el momento que uno vive un sufrimiento siente el 100% de ese sufrimiento, pero, en realidad, el setenta por ciento es inexistente y solo imaginado, aunque la persona sienta el 100% porque ella lo interpreta como algo angustioso y abrumador, debido a la propia interpretación; lo siente y lo vive de esa manera.

Si tú cambias un poco la propia percepción podría desaparecer un gran porcentaje del sufrimiento abrumador, hasta un setenta por ciento, aceptando los momentos difíciles y tratando de superarlos constructivamente. No hay razones para flagelarte y martirizarte.

El martirio te mantiene en el sufrimiento, por eso un gran yogui budista, Shantideva (687-763 d. C.), nos aconsejó reflexionar en esta frase: “Si tiene remedio, ¿qué razón hay para estar abatido?, y si no lo tiene, ¿en qué beneficia el descontento?”.

Ahora solo te queda un treinta por ciento; ese treinta se divide en dos, y el primer quince por ciento es transformable y transitorio, nada puede subsistir de forma permanente y sin cambiar, así que tu sentimiento de sufrimiento es también mutable, puede cambiar, y tienes esperanza de ser feliz. El quince por ciento restante está causado por ser testarudos y agarrarnos al sufrimiento de forma obstinada volviéndonos irrazonables. Así que, si no deseas el sufrimiento, no te aferres a él y libérate ya, suéltalo. El resumen es que te queda cero por ciento de sufrimiento.

"La felicidad es un estado mental y la alegría es una sensación.
La serenidad y la felicidad son igual de importantes. La serenidad acompaña todo el tiempo a la felicidad, igual que un buen amigo
es muy fiel",
Lama Rimpoché,
invitado a Exposer 2018.

No sé si el budismo te hace feliz, pero sé que te va a hacer menos sufrido, porque nos enseña a parar el remolino de pensamientos negativos.

¿Es posible no sufrir y no ser feliz?

No es posible. Porque mantenerse libre de sufrimiento forma parte de la felicidad. Entonces, ¿qué es la felicidad? Es cuando, al afrontar los altibajos de la vida, la mente aún sigue imperturbable, sin lamentarse, sin frustrarse, sin enojo, sintiéndose segura y en calma.

¿Cuál es el estado ideal del ser humano?

Según un dicho budista «la gran sabiduría habita en el cuerpo humano»; y Jean Jacques Rousseau decía: «¿Qué sabiduría puedes encontrar que sea más grande que la bondad?», esto significa que la vida humana está dotada para desempeñar las funciones de la cabeza y del corazón simultáneamente, por eso tenemos la potencia máxima para transcender todas las clases de oscurecimientos y ser más bondadosos.

¿Por qué el ser humano insiste en buscar la felicidad?

Es nuestro derecho y responsabilidad, además es algo innato y no hay que aprenderlo, es tan natural como la respiración, pero la poseemos raras veces y la mayor parte del tiempo vivimos acompañados de la preocupación, la tristeza, la insatisfacción, el agotamiento y el sufrimiento.

Lama Rimpoché

Lama Rimpoché dice: “En el budismo, la felicidad no es la mayor preocupación, nuestro problema es el sufrimiento”.

Cortesía para El País

¿La felicidad es un momento o un estado temporal?

Mientras la estamos trabajando, en el momento de cultivarla, es algo temporal, pero una vez que se alcanza es eterna. Hace unos años leí en un periódico sobre una entrevista a un butanés, a Bután se reconoce como uno de los países más felices del mundo, entonces, el periodista le preguntaba: ¿tienes felicidad?, y el butanés respondió que no, porque la estaba cultivando.

¿Qué recuerda de su visita a Cali hace unos años?

Todavía tengo presentes la huella de amor y el cariño que me disteis, además me contagiasteis la alegría que lleváis en vuestras venas causada por la “salsa”, así que aprendí con vosotros que… «la vida sin salsa es sosa».

¿Qué opina de Exposer Coomeva?

Admiro a vuestra labor, tan extraordinaria, para crear paz y bienestar en el país. Es la labor de despertar la conciencia de los queridos ciudadanos. La labor de promover la luz en la vida. Espero que los demás países tomen conciencia de estas labores que estáis realizando.

¿En qué países realiza su trabajo?

Suelo visitar algunos países de América central, América del sur, América del norte, Asia, Europa del norte y Europa del este.

¿Sigue componiendo música? ¿De dónde nace su inspiración?

Tengo muchas ganas de componer más, dada la falta de tiempo no he podido, pero sigo teniendo la ilusión. Mi inspiración viene de mi propio interés, cuando menos me aferro más me siento libre y alegre. Es verdad que somos más felices cuando nos concentramos menos en nosotros mismos y más en el resto del mundo. S.S. el Dalai Lama decía que si quiere ser un egoísta, sea un egoísta sensato.

Claves para la tranquilidad

1. Tómese un momento de descanso cuando afronte los momentos difíciles de la vida y evite responder con impulsividad.

2. Tome conciencia de los propios errores, acéptelos y suéltelos.

3. No se autoengañe, sea sincero consigo mismo.

4. Sea compasivo.

5. No deje de amar en ningún momento.

Mensaje para los jóvenes

Los jóvenes no solo son el futuro sino el presente, no tengan miedo a la vida, una mina de tesoros inagotable.

Cada vez que aparezca un temor piense que detrás de este temor está escondida una oportunidad de auto crecimiento.

Nelson Mandela decía: «Aprendí que la valentía no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él».

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad