‘Las aguas turbias’, novela que retrata la violencia paramilitar del Magdalena Medio

‘Las aguas turbias’, novela que retrata la violencia paramilitar del Magdalena Medio

Enero 18, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de GACETA
‘Las aguas turbias’, novela que retrata la violencia paramilitar del Magdalena Medio

El periodista y escritor caleño Yesid Toro presenta su segunda novela, ‘Las aguas turbias’.

El periodista y escritor caleño Yesid Toro presenta su segunda novela, ‘Las aguas turbias’, en cuyas páginas retrata las vivencias de una infancia marcada por la violencia paramilitar en el Magdalena Medio. Prohibido olvidar.

Esta segunda novela suya, ‘Las aguas turbias’ le sirvió, según cuenta, para matar algunos fantasmas del pasado. ¿Qué fantasmas perseguían acaso al Yesid Toro escritor?Era necesario matar la infancia triste, las mañanas sin desayuno y las noches mojadas por un techo con goteras. Era necesario despedirse para siempre del vacío que causa crecer sin un padre. Pero, ante todo, tenía que hablar por tantas víctimas que dejó el primer periodo paramilitar en Colombia, a comienzos de los 80.No son pocos los autores que han escrito novelas para ‘matar al padre’... Philip Roth o el propio Héctor Abad Faciolince. ¿Esa, de alguna manera, fue la motivación detrás de ‘Las aguas turbias’?Sí. En su libro ‘Patrimonio’ Philip Roth nos muestra a un padre con rasgos autoritarios, intransigente con las mujeres, inflexible y dominante. En ‘Las cenizas de Ángela’, Frank McCourt también nos revela a su padre irresponsable y borracho. Y Héctor Abad nos muestra a una maravilla de papá en ‘El Olvido que seremos’. En ‘Las aguas turbias’ el niño protagonista sólo ve una vez a su padre y luego se queda esperando que le responda cartas hasta que luego se entera de su muerte. Mi motivación la resume muy bien el escritor Alberto Olmos: “Hay que escribir sobre los padres no para decir que los quieres mucho y que son estupendas personas, sino para decir que no son estupendas personas y, sin embargo, los quieres mucho”.¿En qué momento decide que era hora de contar esta novela que tenía atorada desde la infancia, la trama de esta familia tan intensa y tan colombiana a la vez?Comencé a escribir cuando perdoné muchas cosas del pasado, cuando me sentí libre para contar secretos. Yo creo que todas las familias tienen secretos. La gente tiene una profunda necesidad de ellos. La cuestión es qué hacer con esos secretos y sobre todo, cuándo contarlos.Esta novela se centra al igual que en su novela anterior, ‘Complot para matar al diablo’, en la violencia. En este caso con el contexto del río Magdalena usado como cementerio. ¿Viene tal vez de tu oficio de cronista judicial esa coincidencia?Es casi imposible contar la Colombia reciente sin hablar de la violencia. Además tengo un problema: me cuesta mucho escribir sobre lo bonito. Este libro no tiene nada del periodista. Es un ejercicio de la memoria y, ante todo, una vivencia. Durante 12 años viví en Puerto Boyacá y conocí cómo eran las cosas, y aunque fuera un niño, entendía muy bien que lo que ocurría con las Autodefensas no era normal.¿Cómo fue la investigación que le permitió documentar la violencia paramilitar de los años 80 y 90 en el Magdalena Medio?Además de lo que viví, leí documentos sobre paramilitarismo, ensayos e informes, entrevistas de Semana, El Tiempo y otros medios de comienzos de los 80. A mis manos también llegaron varios documentos confidenciales con historias nunca publicadas de víctimas de esa ápoca. Otra parte importante es que viajé al Magdalena Medio y hablé con mucha gente.¿Crees que la literatura tiene mucho por escribir sobre la violencia reciente de nuestro país?Claro que sí. La novela te da la oportunidad de descargar sobre tus personajes eso que a tantas personas en la realidad les da pavor contar. En Colombia tenemos que dejar de escribir tanto sobre los victimarios y dedicarnos más a conmemorar a las víctimas.¿Por qué el nombre de este libro?Por la trama de esta familia, como usted la definió, tan intensa y tan colombiana. Y también por el río, por esos muertos cuyas aguas se tragaron para siempre.En ‘Complot para matar al diablo’ se inspiró en un personaje que conocía, ese adolescente conflictivo que era el terror de todo un barrio. ¿En este caso, de qué están hechos los personajes de ‘Las aguas turbias’?Construir los personajes de esta novela, mientras recuerdas tu infancia al lado de tu madre, abuelos y amigos de la escuela, es un ejercicio cuidadoso. Y me sirvió para crear personajes como el médico Manjarrés que es bucólico y al mismo tiempo universal.

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