La historia de la colombiana que fue enlace entre las Farc, la CIA y el FBI

Escuchar este artículo

La historia de la colombiana que fue enlace entre las Farc, la CIA y el FBI

Julio 15, 2018 - 08:12 a.m. Por:
Yefferson Ospina / Periodista de Gaceta
Olga cecilia Vega

Olga Cecilia Vega, periodista colombiana.

Especiales para El País

Olga Cecilia Vega logró, durante la primera década de este siglo, lo que muchos periodistas desearon y muy pocos alcanzaron: penetrar en lo más profundo de las Farc y entrevistar a los jefes de ese grupo, precisamente, en los años en los cuales el conflicto armado en el país alcanzó sus niveles más desoladores.

Durante varios años Olga fue corresponsal de RCN en el Huila, donde tuvo su primer contacto con la guerrilla de las Farc, a finales de la década del 90, y desde donde logró algunas de las entrevistas más importantes que jefes guerrilleros como Raúl Reyes dieron a los medios de comunicación.

Hoy, luego de años de labor periodística en lo profundo de la selva, luego de ser tachada como aliada de las Farc por parte de grupos paramilitares y como aliada del gobierno estadounidense por parte de las propias Farc, se encuentra exiliada y sobre ella -dice- pesó una orden de asesinato dada por el secretariado de las Farc.
Olga presentó en la pasada Feria del Libro de Bogotá su libro ‘Pluma bajo fuego’, una autobiografía en la que cuenta cómo pasó de ser una periodista en busca de una exclusiva a un enlace entre las Farc, la CIA y el FBI.

¿Por qué decide hacer este libro?
Yo decido escribir mi autobiografía para dar a conocer cómo una corresponsal de guerra decide dejar a un lado su escritorio para penetrar en lo más profundo de la guerra y de la guerrilla más antigua del mundo, con el objetivo de publicar la verdad. No podía yo basarme en boletines de prensa o en informes de un solo lado, yo necesitaba saber qué estaba ocurriendo con la guerra interna que se estaba viviendo en Colombia a principios de este siglo.

¿Cuándo y cómo fue que empezó contactar periodísticamente a la guerrilla de las Farc?
Los primeros contactos que tuve con los mandos de las Farc, en un inicio con Raúl Reyes, fueron antes de que se diera a conocer el proceso de paz de esa guerrilla con el presidente Andrés Pastrana en El Caguán. Yo tuve contactos con Raúl Reyes porque él me mandó llamar luego de que se diera cuenta de la manera imparcial en que yo informaba. Luego, cuando la guerrilla no daba la cara ante la sociedad, decido ganarme su confianza para tener una entrevista exclusiva. Allí trato de llegar hasta lo profundo para ver quiénes realmente eran los guerrilleros que se ocultaban en la selva y que tanto dolor estaban causándole al país. Entonces tenía yo que penetrar ganándome su confianza con seriedad e imparcialidad. Y eso implicaba poner mi vida en riesgo, en un riesgo muy alto, porque al empezar a penetrar en las Farc yo ya tenía a los organismos de inteligencia del Estado sobre mí. Así que tuve por un lado a los organismos de inteligencia tras de mí y por otro lado los grupos paramilitares que me declararon su objetivo militar.

¿Entonces, fueron las Farc quienes la contactaron inicialmente?
En un inicio fue Raúl Reyes quien me contactó para una entrevista. A mí me contactan las Farc sin que yo supiera quién había dado la orden. Yo logro llegar a un lugar en Palermo, Huila, donde estaban guerrilleros vestidos de civil. Y ellos me dicen que estaban interesados en que se conociera más a la guerrilla antes de que llegaran las elecciones presidenciales en 1998. Allí yo tengo un primer contacto que no duró más de dos horas y luego viene un segundo contacto en Florencia, Caquetá, a donde me citan. Yo viajo y allí me encuentro con Raúl Reyes y es cuando me entero de que él también había mandado a los guerrilleros anteriores para que indagaran quién era yo. Allí empiezo a tener contactos con las Farc. Eso fue en el año 97.

Entonces se inicia todo este proceso de empezar a conocer a las Farc por dentro...
Como periodista uno tiene la oportunidad de tener una exclusiva, pero según cómo manejes la información puedes lograr más. Raúl Reyes no era toda una guerrilla, sino solo uno más en el secretariado. Y yo quería llegar al lugar en donde se escondían, quería contar cómo vivían, cómo se movilizaban, cómo sobrevivían, yo quería saber quiénes eran realmente. Allí empiezo a ganarme la confianza de ellos hasta llegar a, uno por uno, los líderes de las Farc.

La confianza fue tal, que usted tuvo una relación fuerte con un guerrillero...
No, yo tuve mucha confianza con varios líderes de las Farc, pero en ningún momento tuve ningún tipo de relación con ninguno de ellos.

Se lo pregunto porque es conocido que usted tuvo un hijo con alias Iván Ríos...
Sí, yo tuve un hijo con Manuel de Jesús Muñoz Ortiz, que luego me encuentro en las Farc en un campamento cuando yo empiezo mis entrevistas con ellos. Allí, en un campamento, es que me entero que él tenía un alias que es Iván Ríos y que era comandante de las Farc y luego se convirtió en el miembro más joven del secretariado, el ideólogo y el que manejaba todo lo que era la parte de estrategias económicas de las Farc.

¿Es decir, usted lo conoció antes de que él fuera guerrillero?
Sí, yo lo conocí mucho antes. Yo lo conocí cuando tenía 16 años y él iba a cumplir 21 años. Él era un joven universitario y luego mi nené nace cuando yo cumplo 18 años.

¿Lo conoce en la universidad?
No, en una reunión privada, en una fiesta de universitarios en Bogotá.

¿Cómo es que usted se convierte en una especie de enlace humanitario entre las Farc y familiares de secuestrados?
Yo pasé muchos años cubriendo conflicto armado en esa época en la que los enfrentamientos entre las partes eran muy duros, durante los años 90 y a principios de este siglo. Yo aproveché la confianza que tenía y el fácil acceso a los campamentos del secretariado de las Farc y me convertí en una emisaria de los familiares que tenían sus parientes en poder de la guerrilla.
Me convertí en un correo humano que exponía su vida yendo a indagar cómo estaban, si estaban vivos, en qué estado estaban, también me convertí en defensora de políticos que estaban siendo amenazados de muerte por las Farc o extorsionados por diferentes grupos. Y me convertí en el salvavidas de mucha gente en Colombia exponiendo mi propia vida, al punto en que cuando se termina el proceso de paz de El Caguán en 2002, las Farc no habían vuelto a dar señales de vida de ningún secuestrado y de los tres norteamericanos que junto a Ingrid Betancourt y varios policías y militares estaban en su poder. Yo logro entrevistar a Raúl Reyes en Ecuador y después de que yo publico todo ese material periodístico, en el Nuevo Herald de Miami soy contactada por la CIA y el FBI de Estados Unidos, porque el gobierno norteamericano consideraba que yo podía enterarme del estado de los tres norteamericanos que estaban en poder de las Farc; que yo era la única persona que podía penetrar hasta los jefes de las Farc.
Allí empiezo un proceso de mediación entre EE. UU. y la guerrilla de las Farc.

¿Usted entonces se convierte en emisaria de los EE. UU.?
Sí, yo inicio una especie de operación encubierta en la que soy emisaria de las dos partes, tanto de las Farc como del gobierno de EE. UU.

¿Pero las Farc sabían que usted colaboraba con ese país?
Raúl Reyes y las Farc, desde el primer inicio, supieron que yo mediaba para el Gobierno estadounidense. Yo le dije a Raúl Reyes que había sido contactada por la CIA y el FBI porque ellos querían saber el estado de los ciudadanos estadounidenses secuestrados por las Farc. También supieron que ellos estaban interesados en hacer una negociación encubierta que permitiera la liberación.
Eso le sorprendió mucho a Raúl Reyes pero también le agradó, porque él supo que de ese modo podía enterarse del estado de Simón Trinidad y de Sonia en las cárceles de ese país. Mi papel era el de emisaria de las partes, una mediadora de las partes. Todo esto que yo estaba haciendo pudo permitir la realización de la 'Operación Jaque', pues esta operación fue la culminación de varios procesos, entre ellos los que yo estaba haciendo, para que pudiera llevarse a cabo esa liberación.

Pero parece que en ese momento usted deja a un lado su función como periodista...
No, jamás. Yo nunca cobré un peso, no cobré un dólar. Yo estaba haciendo mi trabajo a cambio  de mi exclusiva periodística. Y sentí que a la vez estaba ayudando a la gente con un trabajo netamente humanitario, sin cobrar un solo peso y arriesgando mi vida. Yo no recibí nada ni acepté nada en ese proceso.

Raúl Reyes

Cumpleaños de Raúl Reyes en la selva. Foto tomada por Olga Cecilia.

Especiales para El País

¿Cómo le cambió la vida asumir esa posición?
Esto me trajo el exilio, me obligó a separarme de mis hijos, a salir del país para proteger mi vida porque yo iba a ser asesinada. Por un lado pensaban que yo era una espía del gobierno americano, y por otro lado pensaban que yo era una auxiliadora de las Farc. Yo estaba en medio de fuegos cruzados. Me metí en el fuego más grande que ningún ser humano puede imaginarse, por conseguir una exclusiva periodística. Me estaba jugando la vida y eso me produjo a mí el exilio. Y por eso es que después de diez años vengo a darle la cara la sociedad y hablar de la verdad de lo que viví.

¿Hubo algún momento en el cual las Farc empezaron a dudar de usted, a creer que usted estaba entregando información que podía afectar a esa guerrilla?
Sí. Y al día de hoy hay una orden de las Farc para que yo sea asesinada, que la dio a conocer el presidente Santos. Esa orden la impartió el secretariado a alias El Paisa, el exjefe de la columna Teófilo Forero.

¿Y la orden la dieron porque ellos creen que usted dio información que permitió la ‘Operación Jaque’?
No, porque ellos creen que la muerte de Raúl Reyes se produjo por mi culpa. Creen que yo soy una espía del gobierno norteamericano.

¿Pero usted nunca hizo un papel de espía?
No. Lo que yo hice fue un trabajo de mediación. Por eso estoy publicando cartas, videos, para que la sociedad vea que era un trabajo humanitario, encubierto, en el que tenía el aval de Raúl Reyes y en el que ellos entregaron pruebas de vida de los ciudadanos estadounidenses, que recibió Piedad Córdoba. Yo hice todo el trabajo para que esto se lograra.

Supongo que el gobierno norteamericano en algún momento le pidió a usted información sobre la ubicación de cabecillas y de jefes de las Farc, o la ubicación de campamentos. ¿Cómo hizo para negarse a darles esa información?
Siempre desde el primer día, ellos lo que querían era la liberación de los norteamericanos y también llegar a las cabezas de las Farc con algunas propuestas de desmovilización. Yo siempre fui muy clara con los agentes que coordinaban estas operaciones. La propuesta fue que yo colaboraba con ellos, pero yo les aclaré desde un inicio que mi colaboración sería un acto humanitario para la liberación de secuestrados más no para la entrega de la cabeza de ningún líder de las Farc y de ningún colombiano.

¿Cómo fue su participación en 'Operación Jaque'?
Yo no participé en esa operación. Yo lo que hice fue ayudar a la liberación de varios secuestrados antes de ‘Operación Jaque’. Esa fue una operación diseñada por la CIA, apoyada por el Ejército israelí y el FBI y con el apoyo de la información que dieron algunos miembros desertores de las Farc. ‘Operación Jaque’ fue el trabajo impecable de las fuerzas militares colombianas, en una operación diseñada por la CIA, apoyada por el ejército israelí y con la cooperación de tres desertores de las Farc.

¿Cuándo usted deja de tener esta relación tan cercana con los cabecillas de las Farc?
Mi contacto con los jefes de las Farc se tuvo hasta que se realizó ‘Operación Fénix’, que permitió la muerte de Raúl Reyes. Luego yo seguí en contacto tratando de lograr una entrevista con Alfonso Cano, hasta su muerte. Muertos Alfonso Cano, Iván Reyes, Iván Ríos, que era con quienes yo trabajaba para la liberación de los secuestrados, ya pierdo contacto con ellos. Ahora estoy a la espera de hablar con Iván Márquez para aclarar mi situación sobre la orden que hay sobre mi fusilamiento. También quiero hablar con El Paisa, porque yo sé que esa orden aún no ha declinado y las Farc aún no se han desmovilizado...

¿Cuándo se exilia usted de Colombia?
Yo decido exiliarme cuando empiezo a recibir amenazas por parte de los paramilitares y cuando veo muy encima los seguimientos contra mí. Cada vez que iba a reunirme con Raúl Reyes, notaba que el Ejército iba bombardeando determinados puntos, y ahí me doy cuenta de que me estaba convirtiendo en el radar para los organismos de inteligencia y que, si no me apartaba, yo iba a morir en ese fuego.
Es cuando decido denunciar todo ante la Fundación para la Libertad de Prensa, Flip, ante los medios de comunicación. Y decido salir del país porque me iban a matar. Yo salí del país sola, me separé de toda mi familia, de mis hijos. Eso fue en 2006.

¿Y sigue separada de su familia?
Hace poco volví a reunirme con ellos. Fueron muchos años que pasé separada de ellos, porque había mucho temor y porque yo desde la distancia seguí colaborando para la entrega de secuestrados.

¿Por qué asegura que las Farc no están completamente desmovilizadas?
Lo que yo conozco de las Farc es demasiado. La guerrilla siempre se manejó y se maneja bajo un mismo sistema y reglamento. Siempre Alfonso Cano y Tirofijo y Raúl Reyes dijeron que en el momento en que se llegara a firmar un acuerdo de paz no se iban a desmovilizar completamente, sino solo una parte. Ellos no querían cometer el mismo error que cometió el M-19, porque pensaban que corrían el riesgo de ser aniquilados si se desmovilizaban totalmente. Entonces, en este momento las zonas de concentración de los desmovilizados de las Farc no cuentan con la misma cantidad de personas que fueron desmovilizadas. Hay un gran número que están nuevamente en la selva y otros que nunca se desmovilizaron... Las Farc no se han extinguido.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad