"Hay que cambiar el concepto pobre del circo": Whitney Cox, de Circo para Todos

"Hay que cambiar el concepto pobre del circo": Whitney Cox, de Circo para Todos

Agosto 19, 2018 - 11:45 p.m. Por:
Felipe Salazar Gil / Reportero de El País
Whitney Cox

Whitney Cox, directora de Circo para Todos.

Jorge Orozco / El País

Unas telas, un trapecio o tres pelotas pueden cambiar vidas. En Cali está ocurriendo, pero la gente no lo sabe.
Pasa en el Norte, en el barrio La Flora, donde en un rincón se están formando a los mejores artistas de circo del país.
Así lo asegura Whitney Cox, directora de la fundación Circo para Todos, quien asegura que bajo las toldas de la Calle 69 con Avenida 4N hay mucho talento que, pese a hacer parte de la oferta cultural de la ciudad, es inadvertido por los caleños.

Esta estadounidense, quien dice tener una historia de amor con Cali, dice que si bien los recursos públicos hacen parte importante de la financiación del circo, se deben generar espectáculos de valor para no dejar desvanecer ese mundo de fantasía.

Usted cambió hace tres años a Nueva York por Cali, ¿por qué?

Yo soy neoyorquina, estudié economía, trabajé quince años en la bolsa de valores, pero siempre tuve una historia de amor con Cali. En la universidad de Columbia mi mejor amiga era caleña y me presentó a todo su parche de caleños y me enamoré de la cultura, la gente; también he sido bailarina de Salsa toda la vida y eso facilitó las cosas. Vine a Colombia muchas veces y siempre quise volver. Duré cuatro años en Nueva York manejando plata en un fondo de inversión y llegó un momento en el que vi que tenía todo, pero había un gran vacío en mi corazón. En 2015 trabajé en la fundación Alvaralice, duré un año y fue una de las mejores experiencias de mi vida, pero el año pasado me diagnosticaron cáncer de seno y no hice sino sobrevivir.

¿Y cómo llega una economista de alto perfil a ser la directora de una fundación dedicada al circo?

A principios de este año conocí a uno de los miembros de la junta directiva de Circo para Todos, empezó a contarme de este proyecto y me enamoré. Como extranjera, lo que más me ha impresionado de Cali, más allá de la gente, es el talento cultural, la cantidad de artistas increíbles que hay en la ciudad; que no solo tiene que ver con la Salsa o el baile, sino con el circo. El circo es un patrimonio caleño, colombiano. Los artistas de circo colombiano son unos de los mejores del mundo, pero la gente no lo sabe.

¿Qué es Circo para Todos?

Este es un proceso muy lindo porque acoge jóvenes de alto riesgo, los saca de la calle y los pone en un ambiente súper saludable, con apoyo, donde están aprendiendo algo, están fomándose en un proceso durante cuatro años y salen como artistas profesionales de circo. Esta es una universidad del circo y uno de los únicos proyectos sociales que realmente ‘chulea’ todos los componentes importantes, como la construcción de paz, rescatar niños y ocuparlos en su tiempo libre haciendo algo positivo, además de formarlos con valores como liderazgo, disciplina, trabajo en equipo; y también hay una formación profesional para que salgan con un trabajo como artistas. Este es un círculo completo, porque también servimos de agencia para los egresados.

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¿Cómo es el proceso de hacer masivo el circo en la ciudad?

Se trata de la visibilidad que, para mí, es la parte que ha sido más difícil porque creo que mucha gente sabe que esto existe pero no tiene ni idea de qué estamos haciendo. Nuestros espectáculos están diseñados para que no solo sea el show y la gente lo vea y se vaya, sino que hay actividades alrededor del espectáculo para que se apropien del espacio.
Los artistas de circo son un orgullo y hacen parte de la industria cultural de la ciudad. Yo soy salsera, pero Cali también es circo. Esta propuesta es un ‘gana-gana’ porque alimenta la oferta cultural de la ciudad para que sea más llamativa para la gente del exterior, beneficia al caleño porque tiene un parche chévere para disfrutar en familia y generamos ingresos para nuestros artistas.

Dice que los artistas del circo hacen parte de la oferta cultural de Cali, pero ¿cree que no son reconocidos?

Yo sí tengo esa sensación y creo que es por la misma falta de visibilidad, porque la gente realmente sabe que el circo existe pero cuando viene y ve lo que está pasando, se queda con la boca abierta porque es impresionante el talento que tienen los muchachos. Esto no es decir ‘vení te damos clases seis meses y listo’, este es un proceso de formación de cuatro años. Uno tiene que tener mucha disciplina, dedicación, visión y son personas ejemplares de la ciudad. Estamos desarrollando una industria alrededor del circo, entonces un egresado puede emplearse como docente y formar jóvenes; hay una industria de producción, de sonido y eso contribuye al crecimiento de las industrias culturales de la ciudad.

Entonces, ¿cómo es la mezcla de lo social con el circo?

Nosotros somos la única escuela profesional de circo en Colombia y esa combinación de vocación social y profesional nos hace referente para muchas escuelas en África, Brasil y Argentina. Tenemos un proceso donde los jóvenes son becados y no pagan un peso, pero tenemos los proyectos aparte que son comerciales y nos permiten seguir fortaleciendo lo social, es un círculo virtuoso. Esto lo vuelve un proyecto lindo, porque hay personas que salieron de una casa de protección y terminan representando la bandera colombiana en París y ganando la medalla de oro en una competencia. El poder transformador de esa labor es impresionante.

¿Quiénes se dedican al circo en Cali?

La mayoría de los jóvenes que entran a nuestra escuela tienen entre 16 y 28 años, la mayoría vienen de barrios vulnerables de estratos 1 y 3. Aquí están de lunes a viernes, como en una universidad en la que los docentes tienen una mejor idea de la parte pedagógica. Es un proceso de desarrollo personal, de confianza y convivencia.

¿Qué tan viable es vivir del circo?

Hay muchas oportunidades. Esta ha sido una gran bendición para muchas personas porque pueden vivir muy bien de esto, pero también brinda la oportunidad de viajar por el mundo y conocerlo, eso te cambia el ‘chip’. Cada vez hay más gente que no está hecha para trabajar en una oficina y esta es una muy buena alternativa para la gente que no quiere seguir en esa ruta.

"Esta propuesta alimenta la oferta cultural de la ciudad para que sea más llamativa para la gente del exterior, beneficia al caleño porque tiene un parche chévere para disfrutar en familia",
Whitney Cox,
directora de la fundación Circo para Todos.

Pero, ¿los caleños le están ‘copiando’ al circo?

Yo sí lo siento, ¿sabés? Es un proceso lento, como todo en la vida, pero contame si conocés a una persona que diga que no le gusta el circo. De pronto el circo de la época en la que tenía los animales no es tan bueno, pero el de hoy, que es sumamente artístico, a todo el mundo le gusta.

¿A qué proyectos se refiere?

Tenemos espectáculos todos los meses en la carpa. También, si alguien quiere hacer su evento empresarial, en lugar de hacerlo en un centro de convenciones puede hacerlo con temática de circo. Tenemos unos talleres súper interesantes. El primero es ‘Circo Gym’, que es una apuesta para la gente que quiere hacer ejercicio pero no le gusta ir al gimnasio, entonces aquí se puede subir en telas y le enseñan a hacer acrobacias todos los sábados. También tenemos otro taller que se llama ‘Circo Kids’, que es para que los niños entre dos y cinco años salten, hagan malabares y se entretengan. Tenemos el ‘Circo Camp’, que es un taller orientado a las instituciones educativas que quieren hacer una salida pedagógica y vivir una experiencia de circo. Y también tenemos ‘Circo Executive’, que está orientado a las empresas que tienen que hacer actividades de desarrollo de equipo, de gestión humana, entonces ¿por qué no hacerlo bajo la carpa? Queremos hacer un llamado a la gente para que venga y empiece a ver este sitio como un espacio cultural y de parche de la ciudad.

La llegada suya al circo es para jalonar recursos...

Mi meta es lograr la sostenibilidad financiera de la organización para que pueda no solo sobrevivir, sino florecer y tener cada día más impacto. Hay que cambiar el discurso de la fundación que dice ‘por favor, dónenos plata’. Tenemos un producto de alta calidad que vamos a vender. Somos artistas profesionales y la gente va a disfrutar de una experiencia increíble. Hay que cambiar el concepto pobre del circo, porque no somos pobres, tenemos una riqueza grande en nuestros artistas.

¿Cuánto cuesta sostener la carpa?

Faltan recursos, pero estamos trabajando jornada completa. Una escuela perfecta sería un proyecto de $600 millones anuales; en este momento estamos con lo mínimo para sobrevivir, algo así como $200 millones.

Entonces, ¿cómo están cubriendo ese déficit?

La Secretaría de Cultura de Cali y el Ministerio de Cultura han sido unos aliados increíbles para nosotros y ahora tenemos a cincuenta estudiantes en un proyecto de becarios. Gracias a su apoyo hemos podido seguir funcionando y de ahí, poco a poco, vamos buscando y generando nuestros propios recursos porque la señal de éxito de un proyecto social es que tiene apoyo del sector público, pero que también genere sus propios ingresos.

Y más allá del circo, ¿cuál es su visión de la escena cultural caleña?

No quiero ofender a nadie. Yo soy salsera de pura cepa, pero si Cali quiere llegar a tener un puesto significativo a nivel internacional en el campo cultural, me gustaría que la se posicionara como una ‘Meca Afro’. Hay un movimiento musical, cultural, artístico de la diáspora afro que el mundo no sabe que existe y eso debe tener un mayor espacio. Yo creo que el movimiento urbano basado en lo afro de Cali y el Pacífico colombiano es lo que vuelve súper única e interesante esta ciudad. No se puede depender solamente de la Salsa, hay que buscar otras maneras de ampliar la oferta cultural.

¿Qué la ata a Cali?

Siento que tengo una gran deuda con Cali, porque me salvó la vida dos veces: la primera, cuando me estaba muriendo encerrada en mi vida, estresada y encontré en Cali el sitio en el que pude bailar, encontrarme con la naturaleza, hacer trabajo social; la segunda vez fue porque aquí me descubrieron un cáncer y si no hubiera sido por los médicos caleños, no habría tenido tanta suerte. Aquí me encontré a mi novio y dos ahijados que son de Potrerogrande. Aquí encontré el amor en muchos sentidos.

Espacio para el circo

¿Cómo se puede potenciar más un proyecto como este?

Ahí es donde entra la parte comercial, porque eso no solamente nos sirve para sobrevivir sino para florecer, transformar a los jóvenes, a la ciudad y al país. Yo tengo una visión de dos proyectos que van marchando lado a lado: La parte comercial ayuda a fortalecer la parte social. El primer paso es fortalecer lo que tenemos en Cali, que la gente se apropie de este espacio y crecer para llegar a más ciudades en Colombia; después de eso hay que ir al exterior.

¿Y cómo se le puede dar mayor estatus a este arte y que trascienda los semáforos?

Eso es lo que queremos evitar, porque nuestro logro primordial es sacar a esos muchachos de la calle y hacer que estén con nosotros aprendiendo las cosas como son y dándoles la oportunidad de generar sus ingresos.

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