‘Garras de oro’, la película que abrirá el Festival de Cine de Cali 2014

‘Garras de oro’, la película que abrirá el Festival de Cine de Cali 2014

Septiembre 14, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Ricardo Moncada Esquivel | Periodista El País
‘Garras de oro’, la película que abrirá el Festival de Cine de Cali 2014

En el documental, Rito Alberto Torres (camisa roja) de la Fundación Patrimonio Fílmico aporta luces sobre la película.

¿Qué podría tener en común Joseph Pulitzer, creador del premio de periodismo, con Cali? A primera vista, nada. La película ‘Garras de oro’, sin embargo, arroja las pistas. Este filme caleño de 1926, que narra la historia de un editor que es demandado por calumnia por el presidente de Estados Unidos, es la primera película antiyanqui. Hoy, Ramiro Arbeláez y Oscar Campo la rescatan de quienes quisieron borrarla de la historia.

El velo de misterio que ha envuelto a la película 'Garras de oro', desde su realización en 1926 en Cali, es digna de un thriller. Firmada por su director bajo un seudónimo y considerada el primer filme ‘antiyanqui’ de la historia, fue perseguida por el Gobierno norteamericano, al punto de que poco después de su estreno fue casi proscrita. Solo 60 años después, y en medio de extrañas coincidencias, el filme reapareció. La película rompe con el estilo del cine realizado en el país en aquella época por su tratamiento y temática política. Tiene como eje un melodrama que recrea en su trasfondo dos hechos históricos de comienzos del Siglo XX: la separación de Panamá de Colombia por intereses derivados de la construcción del canal interoceánico, y el conflicto entre un periodista norteamericano y el presidente Roosevelt. Aunque la noticia de la “aparición” de 'Garras de oro' se dio a comienzos de la década de 1980 y su restauración se realizó en 1996, la historia de este filme es una especie de rompecabezas del que cada vez que se encuentra una pieza perdida, deja evidencias de que aún faltan otras para completarlo.Buena parte de los detalles de esta enigmática película que a casi 90 años de su creación sigue emanando su fuerte contenido histórico y político, los podremos ver en un documental de los realizadores y docentes de la Universidad del Valle, Ramiro Arbeláez y Óscar Campo. Se trata de un largometraje cuyo título provisional es 'Garras de oro: la herida abierta de un continente' y que será estrenada en octubre próximo, en la apertura del Festival de Cine de Cali.Planteado como un documental de ensayo, la producción audiovisual inicia dando cuenta de los orígenes de la película realizada por la compañía Cali Films, sociedad creada a comienzos de la década de 1920.La película muda narra cómo el editorialista de The World, un periódico de la “ciudad de los rascacielos, capital de yanquilandia”, contrata a un grupo de detectives para que busquen pruebas en Colombia que lo liberen de una calumnia interpuesta por el Presidente de los Estados Unidos.El periodista había acusado al mandatario de haber violado un acuerdo de esa nación con Colombia en el que se comprometía a no construir el Canal de Panamá si ello representaba fracturar al país, lo que finalmente ocurrió. En el filme, uno de los personajes es Patterson, uno de los sabuesos enviados por el editor que se enamora de Berta, la hija de un modesto empleado del consulado de Colombia en Nueva York. La trama de ‘Garras de oro’ fue escrita por José Vicente Navia, de quien se sabe nació en Cartago y al parecer conocía de cerca los hechos históricos de la Separación de Panamá así como el caso de un periodista enfrentado al Presidente Roosevelt. Ese tal periodista no era otro que el célebre Joseph Pulitzer editor del diario The World, quien fue demandado por calumia por del mandatario. Pulitzer crearía el famoso premio periodístico que lleva su nombre para reivindicar la libertad de prensa. ‘Garras de oro’ fue estrenada en Cali el 13 de marzo de 1927 en el Teatro Moderno, el cual se incendió el 20 de julio de 1928 y sobre el cual se construyó el actual teatro Jorge Isaacs. Tras dos días de exitosa proyección en la capital del Valle, el filme llegó a Medellín, Bogotá y unas cuantas ciudades más, para luego desaparecer y caer en el olvido. Investigadores de la historia del cine colombiano como Hernando Martínez Pardo o Hernando Salcedo Silva, no llegaron a referenciarla.DescubrimientoSolo fue hasta en 1982, cuando el historiador Jorge Orlando Melo encontró por casualidad en los Archivos Nacionales de Washington, una correspondencia consular fechada en los años 20 en el que se expresaba el interés del Gobierno norteamericano por impedir la difusión de una película cuyo nombre en inglés era ‘The dawn of Justice’ y en español ‘Garras de oro’.En una extraña confabulación de acontecimientos, tres años después de aquél hallazgo, en Cali el realizador y cineclubista Rodrigo Vidal, recibió por varios meses las llamadas de un misterioso personaje, quien, sin identificarse, le dio indicaciones para rescatar una copia de la película que estaba escondida en el Teatro Jorge Isaacs. Una experiencia que el propio Vidal quiere convertir en una película.Luego de constatar que se trataba de un verdadero tesoro que corría riesgo de destruirse por el deterioro en que estaba, Vidal llevó la copia a la Cinemateca Distrital de Bogotá en 1986, año en que se creó la Fundación Patrimonio Fílmico. Fue esta entidad la que acogió el valioso documento y emprendió su restauración que culminó en 1996, con aportes de entidades como el Banco de la República y el Museo de Arte Moderno de Nueva York y el Instituto Goethe de México.Con una duración de 56 minutos, se cree que la copia restaurada posee un 85 % del material original e incluye la secuencia de una bandera colombiana pintada a mano, lo cual la convierte en la primera producción nacional en incluir este tipo de efectos.Luego de la restauración, la película se ha exhibido dentro y fuera del país, asombrando a los espectadores, tanto por su historia, como por sus atributos cinematográficos.Buceando en los archivosReconocidos como dos figuras claves de la historia audiovisual de de Cali y el país Ramiro Arbeláez y Oscar Campo, terminaron torciendo proyectos que ya hacían, seducidos por la magia que emana ‘Garras de oro’.En el año 2003, Arbeláez estaba dedicado de lleno a un proyecto macro: investigar el cine mudo en la década de 1920 en Cali, el cual realizaba en la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional, en Bogotá.Mientras hacía esa búsqueda el investigador empezó a hallar datos de P.P. Jambrina, el misterioso director de la película en cuestión. Poco después mientras consultaba en la Biblioteca de la Capital encontró un eslabón perdido de la historia del filme: el verdadero nombre de P.P. Jambrina era Alfonso Martínez Velasco. El dato estaba en el libro ‘El Cali que se fue’ de Manuel María ‘El Chato’ Buenaventura', editado en la década de 1940 por el líder cívico de la ciudad.Cuando Arbeláez soltó el dato en un almuerzo con un grupo de personas de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, todos quedaron asombrados y lo motivaron a seguir recabando información. Desde aquél descubrimiento hasta hoy, el investigador escribió varios artículos como ‘Una muda conspiración contra Roosevelt: Garras de oro (The dawn of Justice)’, junto a su colega Juana Suárez de la Universidad de Kentucky, pero además ha sido invitado por Patrimonio Fílmico a acompañar la película a diferentes destinos dentro y fuera del país. “Realmente yo no encontré este tema de investigación sino que el tema de los orígenes de la película me encontró a mí. Pienso que ahora ha copado mi interés”, asegura.Entre tanto Óscar Campo, en el 2010 se proponía hacer un proyecto documental teniendo como protagonista a Ramiro Arbeláez, pero lo halló. precisamente, metido en su exploración sobre la película 'Garras de oro'.Campo explicó que al encontrar a su colega trabajando sobre esta película del pasado que sigue irradiando interrogantes muy fuertes, su proyecto cambió. “Con esta investigación atravesada terminamos haciendo un documental donde vemos a Ramiro en acción, explorando sobre ‘Garras de oro’, en una apuesta que permite poner en diálogo el pasado y el presente”.Personaje singularEntre las luces y sombras que Arbeláez ha logrado reunir entorno a la figura de Alfonso Martínez Velasco se deja descubrir la historia de un personaje muy interesante que vivió con intensidad su época. Nacido en 1893 y fallecido en 1945, Martínez Velasco, fue comerciante, empresario teatral, editor y político, al punto que llegó a presidir el Concejo de la ciudad. En los escritos que firmaba entonces como P.P Jambrina, Martínez Velasco aborda temas de literatura, zarzuela y crónica urbana.Arbelaéz encontró un artículo suyo fechado en 1919, en que expone su inconformidad por los hechos ocurridos con la separación de Panamá, una evidencia de la motivación que lo llevó a hacer el filme.También ha encontrado información de que Martínez Velasco fue muy cercano al círculo de amigos del presidente Alfonso López Pumarejo, que vivió en Europa. Como si fuera poco, el abuelo del cineasta Carlos Mayolo era primo suyo e igualmente está emparentado con el escritor y realizador de cine erótico, Hernán Hoyos. Sobre la historia de este personaje, Arbeláez promete que en la versión final del documental habrá varias sorpresas. Con la ayuda de diversos testimonios entre los que se cuentan los de Rodrigo Vidal, Luis Ospina, uno de los primeros en revisar el filme cuando fue encontrado, Rito Alberto Torres, subdirector Técnico de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, Juana Suárez y Jorge Orlando Melo, el documental intenta dar luces sobre los enigmas que aún rodean le película, como el hecho de saber dónde fue rodada, pues no es claro si se hizo en Italia o en Colombia, la identidad de sus actores y, quiénes estaban detrás del boicot de la cual fue objeto.La característica de ser un filme con transfondos políticos e históricos le da otra dimensión a ‘Garras de Oro’: la de ser la primera producción antiyanqui de la historia.Y es que el tema de la separación de Panamá, ante los intereses particulares de construir el Canal, cobra vigencia cuando este año se conmemoran cien años de la apertura de esa vía interoceánica. El documental de los realizadores caleños hace eco a la tesis que señala que fue un sindicato de empresarios apoyados por el Gobierno de Estados Unidos los que financiaron la independencia panameña, es decir, que esta no surgió de un movimiento popular, una mirada que causa gran controversia en el Istmo.Pasado en presenteEl realizador Óscar Campo asegura que cuando se explora esa historia se pueden hacer analogías con hechos del presente respecto a la relación que Estados Unidos ha tenido con Colombia y Latinoamérica en general. “Parece que se hubiera cerrado esa herida que significó Panamá no solo para Colombia sino también para todo el continente. Lo que uno encuentra entonces es un anacronismo que alcanza una vigencia en la actualidad”.De ahí que el documental va más allá y explora el contexto histórico de los años 20 y su relación con el presente. “Cuando uno observa las fotos de esa Cali de los años 20 uno se imagina una pequeña aldea bucólica, bonita, donde todo estaba en su lugar entre unos ricos que vivían en el centro y los obreros del barrio Obrero. Pero al mirar el contexto de la película pareciera que una luz iluminara ese pasado y permitiera ver otro paisaje. Descubrimos una ciudad llena de tensiones sociales, afectada por el meridiano de la historia de ese momento”, asegura Óscar Campo.Algo que también llama la atención en este filme es cómo ya a comienzos del Siglo XX Cali manifestaba su vocación audiovisual. En tan sólo esa década la ciudad produce al menos cuatro películas. En una población de 60 mil habitantes ese hecho debió tener un impacto particular. “No alcanzo a imaginar cómo sería esa Cali cinematográfica ni qué pensaban las personas que estaban haciéndolo en momentos en que en Estados Unidos el cine apenas se configuraba en su forma de contar, y el cine experimental se hacía en Europa. También era una muestra que Cali no estaba tan aislada del mundo como podríamos creer”, reflexiona Campo. Para Arbeláez, la película está dotada de cierta magia. Y es que de qué otra manera se explica que después de estar perdida tantos años salga a la luz, arrojando signos de vida de la manera en que ha ocurrido. “Hay muchas coincidencias, pero también muchos hechos que no sabemos quién los gobierna y que han orientado esta búsqueda. Pero cada vez que se logra resolver algún interrogante también se abren más enigmas, más vetas de investigación”. Un documental, en suma, que rescata una película que algunos quisieron silenciar y que hoy nos hace reflexionar sobre lo que ha sido nuestro devenir histórico.

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