El teatro de las mujeres afro

Mayo 24, 2015 - 12:00 a. m. 2015-05-24 Por:
Redacción de GACETA
El teatro de las mujeres afro

Nos tomamos un café con Ana Yuli Mosquera, la dramaturga detrás de Trenza Teatro, autora de los textos de la obra ‘Canciones azules’ que se presentará en Cali Teatro los días 12 y 13 de junio. Elogio a las mujeres afro.

Nos tomamos un café con Ana Yuli Mosquera, la dramaturga detrás de Trenza Teatro, autora de los textos de la obra ‘Canciones azules’ que se presentará en Cali Teatro los días 12 y 13 de junio. Elogio a las mujeres afro.

¿Hace cuánto se creó el grupo Trenza Teatro y cómo surgió?

Nosotras somos cinco mujeres que veníamos de Bellas Artes y del IPC y que nos habíamos encontrado en diferentes grupos teatros. Todas somos mujeres afro, muy urbanas y coincidíamos en la inquietud de hacer un teatro diferente. Hace dos años decidimos unirnos y crear Trenza Teatro. Empezamos a trabajar un primer borrador de un texto que yo había escrito. Es allí de dónde surge ‘Canciones azules’.

Cuenta cómo nos vemos las mujeres afro y cómo nos ve el mundo. Trabajamos allí algunos mitos que se dicen de  las mujeres afro, como que todas bailamos, y resulta que no; que todas  somos encantadoras, y resulta que no. O que todas somos las mejores amantes, y resulta que no. También hacemos mucha referencia al cabello, a las extensiojnes, las pelucas, el alisado, que tiene mucho que ver en cómo nos vemos nosotras; nuestro aspecto físico. 

Mucho. Porque no queríamos caer en aquello de convertirnos en víctimas ni el ‘pobrecitas, que dolor, como sufren’.  La obra tiene --y eso es una de las cosas que ha calado entre el público-- muchas cosas para reirse, pero que igualmente invita a repensarnos, a mirarnos.

No. Es una obra sobre todo para mujeres, pero que les llega a todos. Habla de cómo nosotros vemos nuestro cuerpo, y eso nos pasa a todas: blancas, negras, mestizas, indias. Tocamos también la relación que tenemos con el amor, y eso es algo que nos incumbe a todas, incluso a los hombres. En las temporadas que hemos hecho en Cali Teatro, en el Teatro del Presagio y en el Teatro La Máscara ellos han hablado y nos han hecho comentarios muy positivos y de cómo se sienten identificados con lo que allí hablamos.

Nos ha pasado algo muy curioso desde la primera presentación. Esa vez, cuando terminamos, la gente no se fue, se quedó sentada. Nos dijeron que querían hablar. Y eso se ha repetido en las siguientes presentaciones, entonces hemos hecho una especie de foros. Eso es muy halagador para nosotros porque quiere decir que hemos logrado conectarnos con los temas que tratamos. La aceptación ha sido muy buena. 

No mucho, en realidad. Se trata de algo tan sencillo como que partimos de dos sillas y dos maletas, nada más.  Jugamos con unos colores específicos que son el azul, el negro y el morado. Tenemos sí un video beam, porque la obra contiene dos historias, una que contamos en pantalla y otra en la actuación. Son el presente y el pasado. Y luego está la iluminación y la parte musical que considerado está muy bien pensada. Pero aparte de eso, no es más. 

La primera duda que teníamos era dónde íbamos a ensayar. Empezamos a tocar puertas y muchas nos fueron cerradas. Por fortuna muchos teatros nos ayudaron como Cali Teatro y Bellas Artes quienes nos ceden por horas sus escenarios. Y cuando no contamos con ellos pues desocupamos las salas de nuestras casas mientras aparecen oportunidades. Pero la verdad no nos detuvimos a pensarlo mucho porque ya no somos unas niñas y sabíamos que fácil no iba a ser. Además estábamos --y estamos-- muy convencidas de lo que queremos hacer, porque existe en Colombia la necesidad de contar estas historias de mujeres sin hacerlo de manera lastimera y triste.

Yo diría que en Cali en general sigue habiendo racismo. En algunos espacios sociales se sigue viviendo. Tenemos el caso de nuestra directora, Janeth Mosquera, quien tiene un doctorado, y es docente en la Universidad, y cuando llegó nueva allá y fue a prepararse un café, llegó otra mujer negra, de servicios generales, y le explicó cómo tenía que hacer el café, pensando que iba a ser su compañera...

Ahora estamos trabajando en la historia de la pinista Teresita Gómez,  cuya vida siempre me ha apasionado. Queremos que la gente conozca a esa gran mujer.

 

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