Artistas se inspiran en las condiciones climáticas de Lima para ironizar su realidad

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Artistas se inspiran en las condiciones climáticas de Lima para ironizar su realidad

Julio 09, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Ricardo Moncada Esquivel?Periodista de Gaceta
Artistas se inspiran en las condiciones climáticas de Lima para ironizar su realidad

Una parte de la exposición será llevada por Chaves a la Bienal de Mercosur, a realizarse en septiembre próximo en la ciudad de Porto Alegre, Brasil.

GACETA habló con el artista Raimond Chaves sobre la exposición 'Observaciones sobre la ciudad de polvo', que junto a Gilda Mantilla abrió en La Tertulia. Chaves, quien nació en Bogotá, plantea una mirada pesimista a la realidad social y política de Lima, usando como excusa su particular sistema climático.

El clima es uno de esos ineludibles elementos de la naturaleza que influyen sobre la condición humana y ayuda a definir muchas de las características de las urbes que habita. Con frecuencia ese factor, el del clima, se convierte en tema de conversaciones insulsas, pero también puede ser el punto de partida para hacer reflexiones más profundas.Este es el caso de la exposición ‘Observaciones sobre la ciudad de polvo’, de los artistas Gilda Mantilla y Raimond Chaves, que se exhibe en la sala Maritza Uribe, del Museo La Tertulia. A través de una serie de piezas escultóricas, la muestra plantea una mirada a la ciudad de Lima, en la cual ambos residen, y cuya condición climática es bastante particular: un verano muy corto y nueve meses de cielo gris, acompañado de un alto grado de humedad, pero sin lluvias.Convertida la sala de exhibición en una suerte de observatorio poético meteorológico, los artistas ‘desmontan’ la populosa y caótica capital limeña para hacer una mirada transversal y pesimista sobre su realidad social y política. Una realidad, como pasa con las condiciones atmosféricas, que suele estar cargada de una especie de fatalidad inexorable. “No sé si sea a causa del clima, pero se suele hablar del limeño como un ser melancólico y proclive al suicidio. Un colega nuestro, Juan Javier Salazar, utiliza una frase para definir a Lima: “Ocho millones de llorones en un desierto”, señala Chaves, quien estuvo en Cali para la apertura de la muestra. Chaves reside hace una década en la capital peruana, con Gilda, su colega y compañera sentimental.Así, bordeando el límite entre la abstracción y lo figurativo, surge una obra en la que el cartón reciclado es un insumo fundamental.El público puede apreciar obras como ‘Nube’, con su contorno en forma del fenómeno atmosférico, en cuyo interior hay una serie de columnas de acrílico transparente que sirven de base para tortas de celebraciones. El artista explica que la pieza evoca las inmutables nubes limeñas que nunca descargan su lluvia y que de alguna manera está hecha de esos soportes frágiles como la esperanza y los sueños de la gente. O ‘Brillo solar’, que hace referencia al término que utilizan en los pronósticos del tiempo y que para los artistas resulta una especie de juego entre el eufemismo y la construcción poética.TrayectoriaChaves es reconocido en la escena de la plástica a ambos lados del Atlántico. Nació en 1963, en Bogotá, pero se crió y se formó en Barcelona. Varios de sus proyectos, además de ser expuestos en importantes galerías y museos, hacen parte de colecciones de entidades tan prestigiosas como el Tate Modern, de Londres; el MoMA y la Fundación Cisneros, en Nueva York; Diane and Bruce Halle, de Arizona; la Fundación Arco y la Fundación Botín, en España, o la colección Berezdivin, de Puerto Rico.A finales de los 90 ejerció como docente en la Universidad de Los Andes y fue uno de los fundadores del colectivo Cambalache, un hito en el medio artístico con su Museo de la Calle, hecho mediante el intercambio, trueque o cambalache de objetos con los habitantes de la Calle del Cartucho.En el 2002, ya junto a Gilda, Chaves creó ‘El toque Criollo’, especie de pérformance en el que a partir de carátulas de discos de los 60 y 70 hacen una narración de los momentos políticos y sociales de América Latina y que fue adquirida por el Tate. En 2002, fundaron en Lima junto a un grupo de artistas La Culpable, espacio que dinamizó la escena cultural de Lima hasta el 2007, cuando se disolvió. Y en el 2005 realizaron ‘Dibujando América’, una investigación en torno a la experiencia del viaje y el dibujo que se extendió por casi tres años y que abarcó a Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela. El proyecto culminó con la edición de un voluminoso libro de los artistas, con textos y grabados. Tres años más tarde, surgió ‘Observaciones sobre la ciudad de polvo’, propuesta que pueden apreciar los caleños en La Tertulia que, cómo señalamos, tiene como punto de partida esa condición atmosférica de Lima como una ciudad en la que persiste un verano muy corto y nueve meses de cielo gris. Tal condición se debe a que Lima está en la línea de la Costa Pacífica por la que pasa la fría corriente de Humboldt, lo cual dificulta la evaporación del agua. Las nubes que se forman son arrastradas por los vientos contra la cordillera andina, pero son muy débiles haciendo que la nubosidad se acumule a cierta altura generando ese cielo gris y la concentración de humedad.¿Por qué escogieron el cartón como base del proyecto?Recorriendo distintos puntos de Lima como el Mercado Central, un sitio de comercio informal que dinamiza la ciudad, encontramos este material. Lo escogimos porque condensa lo que es Lima. Al ser reciclado uno puede encontrar en su superficie fragmentos del material del que está hecho; y ese tono gris refleja mucho a Lima, una ciudad que es así, llena de polvo porque nunca llueve.¿Cómo se liga el clima al carácter del limeño?Como en buena parte del año la luz del sol no es directa, hace que no existan sombras nítidas. Eso establece un paralelo con el carácter del limeño a quien se le tiene como alguien que no se define, que no dice ni sí ni no, sino tal vez. Lima es una ciudad compleja y enorme que no se termina de conocer. Ha crecido de forma caótica, sin planificación, es como un organismo que se reproduce por sí mismo. En cierta, medida Lima es la utopía neoliberal “hecha carne” y en ese sentido es el futuro al que vamos. Si es que todavía podemos hablar de futuro.Entonces las obras hablan del conformismo social...Una de las cosas asociadas al clima es el conformismo que tenemos frente a los fenómenos atmosféricos. Por ejemplo, cuando nos hacen el pronóstico de que vamos a estar los tres próximos meses con cielo nublado ya lo asumes que es así. Y en ese sentido surge un paralelo en la actitud que tienen allá frente a los temas sociales y, sobre todo, políticos. Entonces, si lo trasladamos a la vida común encontramos que tienes gobernantes ladrones, políticos ineficientes y corruptos pero eso es como el clima: qué le vamos a hacer, no lo podemos cambiar. De eso hablamos pero, claro, en la exposición no se va a encontrar nada literal. Lo que hacemos es desmontar una ciudad y eso le da al espectador la opción de que establezca un paralelo con su propia ciudad.¿Cómo es el contraste social de la ciudad?Es una ciudad que vive como dos realidades paralelas, por un lado con un ‘boom’ económico y una especie de ‘neochovinismo’ en temas como la gastronomía. Entre tanto, hay otra realidad que es la opuesta. Lo que queríamos era ejercer nuestro papel de aguafiestas, en realidad pensamos que no hay mucho que celebrar todavía.Usted nació en Bogotá, creció en Barcelona y vive en Lima, cómo se siente respecto a su identidad?Al comienzo me presentaba como un artista colombo catalán. Ahora que vivo en Lima suelen preguntarme si soy un artista peruano. Pienso que ser colombo peruano catalán, ya es demasiado, entonces me siento como un artista extranjero, que no quiere decir un artista internacional, que es el que vive entre aviones, sino que al final uno se acaba sintiendo un poco extranjero en todas partes por más que haya cosas que te amarren a esos lugares.Pero ¿qué representan Bogotá, Barcelona y Lima para usted?Barcelona es la infancia, la calidad de vida, hasta ahora. De hecho a mi hijo le hablo solo en catalán. Bogotá es importante porque nací allí, desde chiquito su memoria estaba en casa, entonces hay muchas cosas que me ligan que para mi son naturales, como las palabras o las maneras de hacer las cosas, "mamar gallo" y esas cosas. Lima es el reto constante de vivir en una ciudad donde hay muchas imposibilidades y que te van agotando. Ahora no sé si me quedaré allí o si me mudaré algún día.¿Y con Cali, qué relación ha tenido?Tengo recuerdos de esta ciudad por que mi padre, que nació en Pasto, estudió aquí entre la primaria y el bachillerato. Entonces, Cali me recuerda a mi padre, quien murió hace diez años y que a veces se preguntaba si yo podría ser un artista. Es una ciudad que he visitado en diferentes momentos desde la década de los 90.¿Cómo es el trabajo con Gilda Mantilla?Nuestro trabajo surge de una empatía muy grande que hace que no necesitemos muchas palabras para entendernos. Cada uno ya sabe lo qué le interesa y muchas veces el trabajo se hace en paralelo y, claro, uno jode al otro hasta fastidiarlo y ver si el otro se aguanta. Luego buscamos algo armónico, aunque no tanto, pero que funcione para ambos. ¿Qué ha significado el dibujo para usted?Es un modo de vida, una forma de entender el mundo, una herramienta que te sirve para tomar nota y a poner en cuestión el entorno. Pero yo trato de rehuir a las definiciones y me inclino porque sea algo que se acerque más a un placer. No me considero un buen dibujante en el sentido convencional, pero si me aplico puedo sacarle el jugo a sus posibilidades.Usted abordó el arte como medio de intervención social ¿Qué opina de este tipo de propuestas?He cambiado mi percepción. En ese tiempo tenía ese interés por que el arte ayudara a la gente, pero ahora no me interesa tanto ese tipo de proyectos que están pensados para que uno llegue a un lugar o a una comunidad de estratos bajos y con dificultades, como una persona extraña y ejerce una mirada para ver cómo puede colaborar. Lo que ahora me interesa es observar lo cercano, pero con una mirada extraña y no tanto mirar como extraño lo que no comprendo. En ese sentido los talleres que hago han ido derivando a que la gente mire de manera distinta lo que tiene alrededor y no tanto que se vaya al quinto lugar del mundo a intentar que su mirada extraña haga una especie de milagro que no va a suceder.¿Cómo ha cambiado su manera de abordar el arte de sus comienzos, cuando viajaba mucho, a ahora que vive en Lima?Sucede que cuando uno es más joven cree que puede llegar a cualquier parte y hacer cualquier cosa, pero con el tiempo te das cuenta que eso es más difícil y cuesta más. De hecho esa dinámica en la que funciona el arte contemporáneo ya sea por residencias artísticas o por invitaciones, ha generado esa figura del artista que casi se ve conminado a tener que sacar jugo de las piedras que encuentra al lugar que va. Pienso que ya pasé por eso y cada vez estoy más reacio a ese tipo de aproximaciones. Esta obra sobre Lima, por ejemplo, la realicé seis años después de haber llegado. Entonces, me parece que en el futuro es posible que las cosas se den más lentamente, no tengo tanto apuro.

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