"Al cine colombiano le falta especializarse": Claudia Triana, directora de Proimágenes

"Al cine colombiano le falta especializarse": Claudia Triana, directora de Proimágenes

Marzo 04, 2018 - 08:10 a.m. Por:
Yefferson Ospina / Periodista de Gaceta
Claudia Triana

Claudia Triana, directora de Proimágenes.

Álvaro Tavera / Colprensa

Desde su fundación, en 1998, Claudia Triana ha sido la directora de Proimágenes, la organización más importante de Colombia dedicada al fortalecimiento de la industria del cine.

Pero su carrera como quizá la más importante gestora del cine en el país había empezado muchos años antes, luego de cursar estudios en archivos cinematográficos, guion para cine y televisión, documentación audiovisual, cine latinoamericano, servicios culturales, desarrollo organizacional y planeación estratégica, cuando asumió la dirección de la Cinemateca Distrital de Bogotá, uno de los mayores espacios para el cine independiente en Colombia.

Hizo parte del grupo que creó la publicación ‘Cuadernos de Cine Colombiano’, siguiendo a los ‘Cahiers du Cinema’ de Francia, publicación monográfica orientada a destacar y documentar la labor de los cineastas colombianos que aún sale al público; y también fue promotora de la creación de la Fundación Patrimonio Fílmico, el mayor archivo cinematográfico del país.

Hablamos con ella sobre los 20 años de Proimágenes, entidad que administra el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, dinero que ha sido fundamental para el surgimiento de la nueva ola del cine Colombiano durante los últimos 15 años.

¿Cuál es el balance que hace de Proimágenes durante estos 20 años de trabajo?
Hemos tenido un cambio verdaderamente radical. Cuando yo llegué no teníamos herramientas de financiación para el cine colombiano, y esas herramientas se lograron gracias a la Ley de Cine de 2003, en la que tuvimos una injerencia muy fuerte. Los mecanismos de esa ley le han dado un vuelco total a la industria, porque nosotros teníamos identificado que el eslabón más débil del cine colombiano era la producción y, a partir de 2003, con la ley, vimos que el cine colombiano ha empezado a depender exclusivamente de la propia industria. Esto ha permitido que, por ejemplo, el año pasado se entregaran alrededor de 21.000 millones de pesos en estímulos para películas.

¿Cuál fue la injerencia que tuvo Proimágenes en la presentación de la Ley de Cine?
Proimágenes hizo una revisión del estatuto vigente para entonces de ley, de la normativa, de los actos administrativos para la producción de cine. La incidencia fue fundamental, pues Proimágenes ayudó a que por primera vez la empresa pública y la privada se unieran alrededor de la industria del cine.

¿Cuáles son las principales falencias que tiene la industria cinematográfica en este momento?
Colombia ha sido un país que desde siempre ha hecho un cine artesanal, un cine en el que unos cuantos ‘quijotes’ trabajaban con sus propios recursos, sin formación académica. Ahora mismo hay una generación de jóvenes que se han formado no solo en Colombia sino también en el exterior, gracias a que el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico ha otorgado estímulos para becarios. Entonces, digamos que ahora hay una profesionalización en el sector. Sin embargo, como no somos un país de tradición de muchos años, como México o Brasil, aún no tenemos especializaciones en oficios como asistentes de dirección, productores, sonidistas, directores de fotografía. No quiero decir que no los tengamos, sino que todavía son muy pocos. En ese sentido, creo que somos todavía muy toderos y a la industria le falta especializarse en esos oficios del cine. De todos modos la industria cinematográfica en el país va bien, va recogiendo experiencias de otros países y se está apoyando con países como Canadá o España, que están trayendo más productores y agentes de venta, que están generando más vasos comunicantes con la industria internacional.

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Sin embargo, el cine colombiano aún no tiene grandes números en taquilla, es decir, aún no lo ve mucha gente en el país...
Los festivales de cine están haciendo un trabajo muy importante para la formación de público en todo el país. Pero creo que tenemos que empezar a entender qué tipo de productos tenemos en nuestras manos. La mayor parte de películas colombianas son dramas pero las que tienen mayor acogida son comedias... Creo que a las distribuidoras les falta analizar un poco más los tipos de audiencia y el tipo de publicidad que debe hacerse para las películas. Los cineastas no hacen un plan de mercado, porque finalmente eso no les compete a ellos sino a las distribuidoras de las películas, que creo que no son muy fuertes a la hora de presentar los filmes que se hacen en el país.

"Como no somos un país de tradición
de muchos años, como México o Brasil, aún no tenemos especializaciones en oficios como asistentes de dirección, productores, sonidistas, directores de fotografía. Esto es parte de lo que debemos mejorar como industria”.


¿Pero no cree que exhibidores fuertes como Cine Colombia, Royal Films o Cinépolis, deberían tener algún tipo de política para favorecer a las películas colombianas? Se lo digo porque, por ejemplo, muchas de ellas las ponen en horarios en los que muy difícilmente tendrían buena taquilla...
Los exhibidores son empresas privadas y tienen que ganar dinero y no pueden hacerlo si sostienen películas a las que van 2 o 3 personas. Yo no creo que haya que pedirle nada al exhibidor, ellos tienen su negocio privado y lo manejan como les convenga.

‘Señorita María’ fue exhibida en Cine Colombia en Cali en horarios de 12:00, 2:00 y 4:00 de la tarde, que son horarios de muy poca afluencia de gente. ¿No habría que exigirles a los exhibidores que, al menos, los horarios sean más adecuados? ¿O también una cuota de pantalla mínima para cada película?
Yo creo que no, yo sigo pensando que los negocios privados son privados. Y el tema de la cuota de pantalla, está demostrado que no funciona, porque no se puede obligar a ninguna empresa a que haga algo que no le genera rentabilidad. En lo que hay que pensar para mejorar la taquilla de las películas colombianas es en los circuitos independientes del país, en fortalecer esos circuitos, esas salas alternativas en donde las películas nacionales tienen mayor acogida, como la Cinemateca del Museo La Tertulia en Cali, o Cine Tonalá en Bogotá, etc.

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¿Cómo hacer para fortalecer esos circuitos independientes?
En Colombia hay muy pocas empresas dedicadas a distribuir películas. Están Cine Colombia, Cine Color, Babilla y Cineplex y muchos de ellos no distribuyen películas colombianas porque creen que no hay un buen negocio en hacerlo, justamente, porque las salas comerciales les dan poco tiempo en cartelera a las películas o las ponen en malos horarios. La respuesta, insisto, es fortalecer los circuitos independietes. El problema es que no ha habido alguien que se le quiera medir a ese reto. Las universidades, sin embargo, podrían invertir en salas de cine arte, de cine alternativo, etc. Ese es el trabajo que falta por hacer.

El Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, administrado por Proimágenes, entrega buenas sumas de dinero para la producción de películas, pero muy poco para la exhibición...
El FDC está concebido como un 70 % del total del dinero para producción de cine y un 30 % para la exhibición. Nos gustaría tener más dinero para apoyar la distribución  y la exhibición de las películas, pero no lo tenemos. Este año se entregarán más de $21.500 millones de pesos y los porcentajes serán los mismos, 70 % para producción y 30 % para distribución y exhibición de películas.

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