A propósito de Mockus, este es el verdadero origen de la palabra 'jopo'

A propósito de Mockus, este es el verdadero origen de la palabra 'jopo'

Julio 30, 2018 - 10:30 a.m. Por:
Ana María Díaz C.  / Especial para Gaceta
Margarita Rosa

La actriz y presentadora Margarita Rosa de Francisco también mostró su cola en apoyo a Mockus.

Tomada de Instagram

En días pasados se armó un escándalo en Colombia porque el senador Antanas Mockus se bajó los pantalones en la sesión inaugural del Congreso. Se encontraba dando un discurso el saliente presidente del Senado, Efraín Cepeda, pero los asistentes parecían no prestar atención. Se bajó los pantalones para capturar la atención del público. Repitió así la estrategia pedagógica que lo hizo famoso cuando era rector de la Universidad Nacional.

La parte del cuerpo que mostró Mockus constituye un tabú cultural. Se deben cubrir las partes del cuerpo que desempeñan una función en la excreción digestiva. Por eso, descubrir esa parte de su cuerpo es desafiante contra la norma social.

En la cultura occidental, el fenómeno de la excreción no debe ocurrir en público: por eso existen recintos cerrados para defecar. Así, la excreción puede ocurrir en privado. Solo en el estado más miserable de la borrachera osaríamos vomitar en público.

Usamos pañuelos para que no se vea el fluido nasal, lo escondemos a toda costa. Enseñamos a los niños a no hurgar en las fosas nasales.
Curiosamente, no cubrimos la nariz o la boca, a pesar de ser eyectoras de residuos corporales. Solamente se cubren las partes que tienen la función directa de excretar residuos digestivos. Aunque algunas veces usemos la boca para escupir o vomitar, no es esta su función. En cambio, los otros conductos sí tienen tal función, y por eso se cubren con la ropa.
Tal vez por eso también se esconden los senos de la mujer. La leche materna es un residuo corporal que cumple una función digestiva.

Ningún adulto osaría beber leche humana, pues está rodeada de misterio y tabú. Al igual que el trasero y los genitales, por esta razón, los senos deben ser cubiertos.

Trasero, senos y genitales, por constituir tabú cultural, también constituyen tabú lingüístico. Es decir, la norma moral exige que no sean nombrados. Y por estar bajo esta prohibición, están sujetos al eufemismo más que cualquier otra cosa. Es decir, para evitar nombrarlos, el hablante se vuelve creativo cuando no tiene más remedio que hablar de ellos.

El eufemismo es un rodeo que se da a la palabra. Se evita nombrarlo directamente. Está lleno de metáforas. Curiosamente, la palabra más ancestral para nombrar el trasero ni siquiera la puedo mencionar aquí, comienza por “c” y tiene cuatro letras. Proviene del latín “culus” y se encuentra documentada muy ampliamente en las bases de datos históricas desde la Edad Media.

Era simplemente la manera de referirse al conjunto de los glúteos y el esfínter fecal.

En España no tiene una connotación tan negativa como la tiene en América. Los españoles la dicen con más frecuencia y es aceptada en más situaciones sociales. No es que los españoles sean más groseros, simplemente la palabra es más neutral para ellos que para los hispanoamericanos.

En Hispanoamérica usamos palabras referidas a la parte de atrás de algo para referirnos elegantemente al trasero humano. De hecho, en las noticias sobre Mockus, se usó la palabra “trasero”. Es en principio un adjetivo: “El asiento trasero”, para referirnos al asiento de atrás. Luego decimos “trasero” para referirnos a la parte de atrás del cuerpo humano. Y sabemos que no es la espalda, no: es el “c…”.

Pero lo más interesante es que hemos tomado palabras referidas a la parte de atrás de los animales. De allí el frecuente uso de la palabra “cola” para referirnos al trasero. Lo paradójico es que, cuando nos referimos a los senos, la palabra que empieza por “t” y que usamos para las ubres de las vacas es más terrible que cualquier cosa. Y no es terrible que “cola” signifique trasero, aunque provenga de los animales. Y para los españoles puede sonar horrible.

La palabra “jopo” tiene la misma connotación metafórica de “cola”. También se escribe con “h”, “hopo”. Es un poco más coloquial, pero tiene la misma connotación de “cola”. Significa originalmente una cola peluda de animal, como de la zorra. Según el diccionario de la Real Academia, proviene del francés antiguo “hope”, hoy “houppe”, que significa “copete, borla”.

Una “borla” es un ornamento que consta de una bola con muchos hilos adheridos a ella. Tiene relación con la cola del zorro, debido a la similitud de tener mucho pelo adherido. Sin embargo, tendríamos que explorar más la historia del francés para ver qué fue primero: cola de zorro o la borla.

La palabra “hopo” (=jopo) se encuentra por primera vez en Don Quijote (1605), según la base de datos de la Real Academia. Sancho Panza, que es un aldeano que habla sin tapujos, la dice para referirse jocosamente a lo que pasaría si los atrapa la Inquisición, dando a entender que le golpearían el trasero hasta hacerlo sudar: “No será mucho que den noticia del caso a la Santa Hermandad y nos prendan; y a fe que si lo hacen, que primero que salgamos de la cárcel, que nos ha de sudar el hopo”.

¿Qué otras palabras conoce para referirse a esta parte del cuerpo? Escríbame a lenguaencolombia@gmail.com

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