“Corto Circuito es un festival para la resistencia cultural”: Diana Vargas, directora

“Corto Circuito es un festival para la resistencia cultural”: Diana Vargas, directora

Agosto 23, 2018 - 11:50 p.m. Por:
Yefferson Ospina / Periodista de El País
Corto circuito 2018 en Cali

Del 27 de agosto al 1 de septiembre se presentarán, en la Cinemateca de La Tertulia, en nueve funciones, los 42 cortos de países latinoamericanos y de España que hacen parte de la cuarta versión de ‘Corto Circuito’.

Especial para El País

Una forma de resistencia cultural, pero también un espacio para que los latinoamericanos nos miremos a nosotros mismos, para que nos enteremos de los modos en que se narran los venezolanos, los argentinos, los chilenos o los mexicanos, eso es 'Corto Circuito', el festival de cortometrajes latinoamericanos que inició hace 15 años en Nueva York y que hace cuatro se celebra también en Cali.

Un festival cinematográfico que trae lo mejor de la producción de cortometrajes de toda América Latina y que este año cuenta con 42 producciones que serán presentadas en la Cinemateca del Museo La Tertulia, desde el próximo lunes 27 de agosto hasta el sábado 1 de septiembre.

Diana Vargas, comunicadora social de la Universidad del Valle, quien hace 22 años vive en Nueva York, en donde trabaja como productora de televisión y programadora de festivales de cine, es la creadora de 'Corto Circuito', el único espacio en Nueva York y en Colombia dedicado a las producciones de cortometraje de los cineastas latinoamericanos.

Hablamos con ella sobre el recorrido que este evento cinematográfico ha tenido en Estados Unidos y en la ciudad.

Diana Vargas,  directora y fundadora de ‘Corto Circuito’.

Diana Vargas, directora y fundadora de ‘Corto Circuito’.

Ricardo Ortegón / El País

¿Cómo nace la idea de hacer un festival de cine de cortometrajes?

Lo que yo veía hace varios años programando películas para los festivales de cine, es que la programación de cortos era muy difícil y que el espacio para este tipo de películas era muy reducido. Incluso, sigue siendo muy reducido. Ahí, en medio de mi trabajo con eventos cinematográficos, concibo la idea de hacer un festival de cortos latinos en Nueva York. Por fortuna, fue una iniciativa que desde su primera versión tuvo muy buen recibimiento, tuvo muy buen público.

¿Y qué posicionamiento tiene en Nueva York hoy en día?

Es un evento que ya está en la cabeza de la gente, que las personas esperan cada año. Quienes asisten saben que van a encontrar piezas creativas muy interesantes, apuestas políticas, apuestas arriesgadas que hacen parte de las obsesiones de los directores, cortometrajes de una calidad cinematográfica muy alta.

En medio de las tensiones que se  han desatado para los migrantes con el gobierno Trump, ¿el Festival también asume un papel político?

Sí, 'Corto Circuito' hace resistencia cultural porque es un espacio en el que los espectadores pueden ver cómo se narra América Latina más allá del estereotipo y de los prejuicios. Algo que es muy importante es que tiene un público muy heterogéneo, que no solo es latino, sino que llega desde todas las culturas que componen Nueva York. Yo creo que una de las cosas que sucede en estos momentos de tensión política, es que la gente empieza a tener miedo del otro, a tener desconfianza de los otros, y el cine ayuda a ampliar fronteras, a generar conocimiento y reflexión sobre los otros. El Festival se plantea políticamente desde su concepto, no se plantea como el exotismo de las películas cortas que hacen los latinos...

¿Los cortos que se presentan en Nueva York son los mismos que se presentan en Cali?

No. De hecho lo que ha venido sucediendo es que 'Corto Circuito' en Cali ha empezado a tener independencia de 'Corto Circuito' en Nueva York.

Este año, por ejemplo, haremos una retrospectiva del trabajo del animador y cineasta argentino Juan Pablo Zaramella, que es un director muy interesante que además tiene el récord Guinness al cortometraje de animación más premiado del mundo. Esa programación no la tendremos en Nueva York, en donde el Festival se hace en noviembre. Y por otra parte, en Cali hemos empezado a descentralizar la programación, con el objetivo de generar público y de llevar este tipo de cine a lugares en donde de otra manera no lo podrían ver. El año pasado estuvimos en La Buitrera, y este año estaremos en Desepaz, además de en los municipios de Florida y Jamundí.

¿Por qué ha persistido en Cali y no se ha rendido al centralismo que tiene Bogotá con los eventos culturales?

Porque el público de Cali es muy receptivo y también es muy cinéfilo. En Cali siempre ha habido una efervescencia por el cine que es muy interesante y que hace que la gente, directores de todo el mundo, quieran venir. Y por otro lado está el hecho de que yo viví en Cali, aprendí a ver cine en Cali, la recorrí, entonces le pongo mucho corazón a esto.

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