Andrés López anda de 'Rolling por Colombia' en pantalla grande

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Andrés López anda de 'Rolling por Colombia' en pantalla grande

Julio 21, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Isabel Peláez | Reportera de El País.
Andrés López anda de 'Rolling por Colombia' en pantalla grande

Andrés Lopez, el precursor del stand-up comedy en Colombia.

El film es una comedia de situación adaptada al cine, ambientada en los años 50 donde un par de amigos deciden salir a transmitir la segunda Vuelta a Colombia.

Algunos periodistas dicen que Andrés López no se da mucho a los medios, pero su amigo Harold Trompetero explica que es porque lleva un ritmo frenético, “cuando estábamos en el rodaje el tipo tenía los días súper contados, las horas, es una máquina de trabajo”. Pero al hablar de la película ‘De rolling por Colombia’, que está en cartelera, el primero suelta un monólogo. Eso sí, no lo pongan a llorar. ¿Se divirtió haciendo cine?Sí, mucho con Jimmy Vásquez y Natalia Durán, haciendo un homenaje a series como ‘Yo y tú’, ‘El show de Lucy’ y ‘Don Chinche’. Es una comedia de situación adaptada al cine, ambientada en los años 50 donde un par de amigos deciden salir a transmitir la segunda Vuelta a Colombia.¿Cómo preparó su personaje?Quería que la gente viera lo que es la radio detrás del micrófono y por eso investigué sobre las transmisiones ciclísticas de los años 50 y figuras como Carlos Arturo Rueda, quienes en un comienzo brillaron gracias a su capacidad para inventar lo que sucedía en las carreras.¿Le ayudó que lo dirigiera Harold Trompetero?No fue fácil convencerlo. Harold se gasta una paciencia de Job. Le dice a uno con todo el cariño: ‘¡Vamos, otra vez! Y yo pensaba: ‘Hummm, pero qué haremos’...Hacer comedia en cine no es fácil...Yo proveo comedia para teatro, radio, televisión, cine, pintura, escritura. El stand-up comedy tiene su ‘selva’ propia, igual que el cine, pero trasladar la comedia al cine es otro cuento, hay que volverse comediante-actor, aprender a oír, manejar los silencios y ser comediante con el otro.¿Cómo describe a Chucho, su personaje?Es un liberal que roza los 50 años, viejo ‘lobo de mar’, corrupto, aberrado, que se aferra a su rebeldía de izquierda para justificar sus perversiones como el peor de los políticos.¿Qué recuerda de las transmisiones de radio?Hace 20 años, contratado por Colcultura, contaba chistes en todos los pueblos que recorría la Vuelta a Colombia, antes de la llegada de los ciclistas. Yo vi a las modelos besar el cachete sudoroso del ciclista boyacense. ¿Cuál fue su escena más difícil?Una en la que tenía que llorar, yo nunca lloro. Jimmy me dijo “relájese, fluya’”. Para él eso es mogollo. Sin él y Natalia (Durán) a mi lado no lo hubiera logrado. Cuando por fin lo hice apareció Harold y dijo: “¡Corte! Va otra vez”. Y yo “¡Huep...! ¿Cómo así?”. Cuando hicimos la última toma, Harold dijo: “es la primera vez que se demuestra que se puede hacer cine divirtiéndose”. No se imaginan lo que nos reímos, alcanzábamos a oír cómo contenía la risa para decir: “¡Corte!”. Una carcajada de Trompetero parece un ladrido de pastor alemán porque ese ‘man’ tiene un bafle en la garganta.¿Con Jimmy Vásquez se entendió en escena?Sí, nuestros personajes son como el Ying y el Yang. Pacho es conservador y fácilmente estafable. Me encanta el trabajo de Jimmy, es un gran profesor de teatro y comedia. Es un veterano de las artes escénicas y el mejor de los tercos. Si no hubiéramos estado los dos no hubiera sido tan agradecido crear esos dos personajes. Y la enzima catalizadora de la relación era ‘Margarita’ (Natalia Durán) con su mezcla de Lucy y Marylin. Es la flor silvestre que puede crecer en cualquier potrero y luchar para su supervivencia.¿Qué expectativas tiene con la película?No se buscaba hacer un cine ‘guauuu’, sino despojarse de la exigencia contemporánea de hacer hipercine. Es una película entretenida que vale la pena ver sin mirar a los costados. Una historia de cómo nacen los sueños.¿Ser antropólogo le facilita hacer reír?Para cualquier profesión se requiere la capacidad de asombrar. Si uno no se asombra no puede hacer ni antropología ni literatura, nada. Un humorista es un coleccionista de asombros.¿Cuál ha sido su peor show?El lema de un stand-up comedian es ‘El peor show de tu vida todavía no llega’. Una vez la comunidad de Madrid compró las boletas de los jueves para los viejitos. Entraban con 3 euros. Al principio no había poder humano para que se rieran, a los 15 minutos me los metí al bolsillo y una anciana me dijo: “¡Que viva la madre que lo parió!”, se volvió el espectáculo de moda los jueves.¿Cómo hacer reír en tantos países, con costumbres distintas?El maestro en el arte de hacer reír y al que no le importa las fronteras es Chespirito, Roberto Gómez Bolaños. A las personas les agrada conocer al otro, eso hago y pongo todo mi esfuerzo para que entiendan lo que quiero decir y hago parte del show en inglés.¿Cuál es su mayor referente del humor, aparte de Chespirito?Andy Kaufman, ‘el valiente de oro’, hizo lo que se le dio la regalada gana, estuvo entre la delgada línea de ‘se ríen conmigo o se ríen de mí’, murió de una sobredosis de comedia. ¿Cuál es su clave para ser feliz?La felicidad no es un estado al que se llega enseguida, no es una fotografía, es la película. Es un camino y uno va reconociendo los bordes del camino.¿Alguna vez fue malgeniado?Sí, el malgenio me impedía ver lo que había detrás, que siempre es algo muy divertido.

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