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Erika, la caleña que 'abraza corazones' en Chile en plena crisis del Covid-19

Mayo 31, 2020 - 02:40 p. m. Por:
Francisco Henao Bolívar - Reportero de El País

Érika Corrales (derecha) se dedicó de tiempo completo a la labor social en Chile, creando varias campañas cuyo único fin es ayudar a los colombianos más necesitados. Un trabajo que hace pese a que lucha contra un cáncer.

Especial para El País

El enorme drama que atraviesa Érika Corrales, una caleña que desde hace cinco años vive en Chile, no ha sido obstáculo para que dedique todos sus esfuerzos a la ayuda de los colombianos necesitados que residen allí, así como a las colonias de otros países.

Su calamidad comenzó en Florida (Valle), adonde llegó del barrio La Independencia de Cali.

“En Florida me descubrieron un cáncer endocrino y dos días después de que me operaran, mi pareja, padre de mis dos hijos, se fue con otra mujer. Al golpe por el tema de mi salud, se sumó otro porque fue una ruptura muy dura para mí, ya que eran 10 años de matrimonio que se acababan”, recuerda Érika, quien en la capital del Valle laboró en Conciviles y en Palmira estudió salud ocupacional.

La decepción fue tan grande, que decidió que la única forma de dejarla atrás era emigrar, salir de Florida y del país para comenzar de cero.
Sola, con una maleta y aún con el dolor de haber dejado a sus hijos en Florida, llegó a Chile, donde unas amigas le abrieron las puertas.

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Allá Érika sabía que debía trabajar, ocuparse de tiempo completo para dejar atrás la frustración por la inesperada marcha de su esposo, y para seguir luchando con un cáncer que, por el momento, estaba controlado.
“Llegué a Santiago muy golpeada, pero decidí que había que seguir adelante. Debía buscar la forma de sanar mis heridas; el primer trabajo que conseguí fue el de empleada doméstica para regularizar lo de los papeles”, dice.

Los planes que tenía Érika al llegar a Chile cambiaron drásticamente; lo primero que pensó fue mandar por sus dos hijos, pero las repetidas recaídas que ha tenido por su patología y los gastos que esta demanda, se interpusieron en sus objetivos.

Como empleada doméstica trabajó un año, tiempo que le permitió conseguir los papeles para vivir sin problemas en Chile. Luego laboró en la recolección de frutas y posteriormente, viendo las necesidades de los colombianos en ese país y de otros inmigrantes, comenzó a buscar la forma de ayudar.

“Acá es duro para los extranjeros; por ejemplo, a los haitianos los discriminan demasiado, los corretean, entonces uno empieza a solidarizarse con todos y así fuimos reuniendo un grupo de personas para colaborarnos mutuamente”, dice.

Primero se ideó la campaña ‘Dona un abrigo’. Por medio de ella se les llevaba pan, café, abrigos y otros artículos de primera necesidad a los colombianos más necesitados.

El grupo fue creciendo y al ver que todo iba progresando, Érika y sus colaboradores decidieron ponerle un nombre: ‘Abrazando corazones’. La asesoría comenzó a ser más grande, hasta en temas jurídico, y con línea directa con el consulado colombiano en Chile, donde ya la conocían.
“Poco a poco fueron llegando muchas personas necesitadas, algunos pidiendo asesoría en temas de repatriación y en otras situaciones en las que no estaban ilustrados”, asegura Érika.

A la primera campaña ‘Brigada contra el frío’ se sumaron otras dos: ‘Regalando sonrisas’ y ‘Navidad solidaria’, lo que le garantiza un trabajo desinteresado todo el año para que a los colombianos en Chile no les falte nada.

“En esta pandemia hemos regalado cerca de 50 mercados a los compatriotas más urgidos; tenemos una bodega llena de ropa, y a 100 familias les hemos donado chaquetas, pantalones, camisas y todo lo necesario para que estén bien”, manifiesta la caleña.

Mientras vive y se alegra por la mano que les da a sus compatriotas, sufre y llora en silencio por la patología que aún se niega a salir de su cuerpo.

“Yo tengo que ir a controles porque en enero me detectaron un tumor y me lo operaron; hace una semana me encontraron otro tumor, así que mañana (viernes) tengo cita con el oncólogo para determinar los pasos a seguir”, dice al otro lado de la línea.

Érika confiesa que estar metida de lleno en la labor social y no pensar en la enfermedad se convierte en la mejor terapia para salir adelante. Por eso este fin de semana —después de pasar por oncología—, tenía de nuevo cita con su trabajo, que no es otro que el llevarles frazadas, carpas, comidas y ropa a los más de 50 colombianos que desde hace días están en las afueras del consulado en Santiago, pidiendo ayuda o un vuelo humanitario para regresar.

Mientras el Gobierno colombiano decide la suerte de los nacionales en Chile, Érika continúa con su labor social, apoyando decididamente a sus compatriotas; en otras palabras, ‘Abrazando corazones’ en medio del gran drama que vive en lo personal.

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