¿Tantos debates y encuestas le hicieron mal a estas elecciones?
Elecciones presidenciales 2018

¿Tantos debates y encuestas le hicieron mal a estas elecciones?

Mayo 25, 2018 - 11:30 p.m. Por:
Redacción de El País 
Candidatos presidenciales en el debate pacífico.

Cinco de los candidatos presidenciales se mueven entre las ideologías que analistas consideran de centro. Pero Iván Duque (CD) y Gustavo Petro (Colombia Humana) están en los extremos, dicen.

Jorge Orozco / El País

A un día de elegir al Presidente de los colombianos, ya se perdieron las cuentas del número de debates a los que han asistido los candidatos y de las encuestas que han sido publicadas para pronosticar el resultado de la contienda.

Se escucha hablar de la ‘debatitis y la ‘encuestitis’ como el diagnóstico de un desbordamiento de estas herramientas. Sin embargo hay quienes afirman que, por el contrario, quedaron faltando debates y encuestas.

Es el caso del profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de la Sabana, Andrés Agudelo, quien cree que si el ciudadano toma el debate o la encuesta como “consumo político” y no como una herramienta de debate ciudadano, significa que tenemos una cultura política muy cuestionable.

“Es un problema bastante serio de la cultura política ciudadana, se suele medir con unos parámetros de consumo económico, entonces, es como si estuvieras viendo una serie de televisión y te aburres, y quieres ver otra. El problema es que no estamos tomando decisiones particulares, estamos tomando la decisión del destino del país”.

El analista cree que los debates sí sirven para mover, principalmente, el voto de opinión cuando los electores tienen dudas. No ocurre lo mismo con “el voto que se puede considerar cautivo y ya está definido”.

Otra opinión tiene el politólogo Luis Felipe Barrera, quien cree que los debates no son determinantes para conseguir votos. “La evidencia demuestra que generalmente quien ve un debate ya tiene un candidato predilecto, y mientras los ve, solo reafirma creencias y refuerza la intención de votar por el candidato favorito”.

Si bien, cree que los debates presidenciales son importantes para avivar la discusión pública y formar criterio ciudadano, considera que sí se excedieron en la cantidad de estos eventos durante la actual campaña, “algunos con formatos pesados, lentos y tediosos”.

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“Tantos debates saturaron a la opinión y los candidatos terminaron perdiendo el factor novedad. Se vuelven repetitivos y caen en lugares comunes que cansan a la opinión pública y a los mismos candidatos”, agregó Barrera.

Con respecto a las encuestas, mucho se ha escuchado de los cuestionamientos que argumentan que estas le hacen daño al debate electoral.

En opinión de Agudelo, las encuestas alimentan el debate, cree que constituyen el diagnóstico de la democracia. Sin embargo, señala que “debe haber una responsabilidad histórica, política, ética y comercial por parte de algunas encuestadores que parecen poner al servicio sus bases de datos y sus herramientas metodológicas a favor de algunos candidatos o en contra de otros.”

Por su parte, Barrera considera que el exceso de encuestas distrae de lo sustancial el debate. Dice que son una especie de “capturas de pantalla de lo que pasa en una carrera presidencial más larga”.

Pero afirma que son útiles si se leen como “una forma de medir el estado de la opinión pública, pero no es la única, ni es exacta. Da una guía, un parámetro para interpretar coyunturas”.

Barrera enfatiza en que las encuestas son “como una fotografía de una película más larga cuyo final se define en las urnas”.

En eso está de acuerdo Agudelo, y agrega que la calidad de la democracia no está en aburrirse con los discursos y las encuestas, sino en abordarlos con seriedad y profundidad.

En qué enfocarse

El profesor Andrés Agudelo cree que al momento de ver un debate, los ciudadanos deben enfocarse en su entorno: familia, vecinos, barrio, vida comunitaria, en el sueldo que reciben, en su individualidad, pero con visión colectiva, “fijarse si hay un proyecto político que compagine con eso, porque nos pueden dar los argumentos racionales, pero finalmente decidimos el voto por razones subjetivas, a veces emocionales, pero si hay que fijarse en algo debe ser en nuestro microcosmos, y cómo una decisión política puede afectarlo”.

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