"No me paso los días pensando en Petro y en los otros": Sergio Fajardo
Elecciones presidenciales 2018

"No me paso los días pensando en Petro y en los otros": Sergio Fajardo

Abril 29, 2018 - 07:55 a.m. Por:
Alda Livey Mera Cobo - reportera de El País
Sergio Fajardo, candidato presidencial

Sergio Fajardo, candidato presidencial de la coalición política Colombia Humana.

Foto:Archivo de El País

Convocar a todos los sectores políticos por encima de los partidos y no caer en las trampas de la polarización para unirse en pro de un país que pase de la guerra a la inteligencia, y de la destrucción a la construcción, es la propuesta de Sergio Fajardo Valderrama, candidato de Coalición Colombia, una fuerza alternativa que busca conquistar la Presidencia en las elecciones que se llevarán a cabo dentro de un mes.

Esta especie de tercería que lo hace ver neutral frente a los temas de coyuntura, se la han cobrado sus detractores, que lo tildan de “tibio”, “gaseoso” y hasta “falto de firmeza”.

Fajardo, el académico y doctor en matemáticas que se precia de hacer política solo con la fuerza de las convicciones suyas y de seguidores, de haber sido el mejor alcalde y gobernador del país, pese a no haber nacido en el mundo del poder, y que solo es un maestro que quiere escribir otra página en la historia de Colombia, rebatió ante El País dichos adjetivos y explicó cómo llegar a la Presidencia con el poder de la decencia.

¿Cómo ve el partidor para la primera vuelta de las elecciones el 27 de mayo?

Muy emocionante. Creo que esta campaña se define en las últimas dos semanas. Todavía falta mucha gente por sintonizarse con el tema y tomar decisiones y el reto nuestro ha sido plantar semillas que germinen en el momento preciso. Yo siento que vamos creciendo, va aumentando esa percepción y estoy contento.

¿Con quién sería la segunda vuelta?

No sé. Concentro todas las energías en estar en la segunda vuelta y conectar muy bien para que todo ese trabajo de voluntarios que nos acompañan por toda Colombia y tienen la fuerza de la convicción, que es nuestra riqueza, fructifique. Siento que el terreno lo estamos abonando muy bien para ese remate que es definitivo.

¿Cree que los Acuerdos de Paz están perfectos o necesitan ajustes?

Los Acuerdos de Paz de La Habana los tenemos que cumplir. Ya han sido modificados por la Corte Constitucional, por el Congreso, pero hay unos elementos de los cuales he sido muy crítico.

Uno, el proceso de negociación, ya que no se hizo una pedagogía, no haberle explicado a Colombia las bondades de un acuerdo de paz fue un error muy grande, muy costoso, que terminó con el triunfo del No.

Y en la implementación de los acuerdos no ha habido una verdadera conducción, el Gobierno Nacional no ha tenido una cabeza que organice y responda por lo que ocurre, como los eventos recientes, cómo se está construyendo la paz en el territorio, no hay una interacción o seguimiento permanente del Gobierno a las Farc. Eso tiene implicaciones muy grandes, porque cada que pasa algo, hay incertidumbre y se pierde confianza.

Además, está la incapacidad del Gobierno de hacer presencia en los territorios, ocupar espacios que debió ocupar desde el primer día y de construir paz en los territorios: lo de Tumaco, de Catatumbo es una responsabilidad muy grande del Gobierno que no ha sabido construir el proceso.

¿Es decir que el Alto Comisionado para la Paz ha sido ineficiente en la implementación de los acuerdos?

Sin duda, no ha habido claridad en el país respecto a lo que ocurre. El alto comisionado para la Paz, Rodrigo Rivera, no lo he escuchado; ni Rafael Pardo, consejero para el Posconflicto, ni el ministro del Interior, Guillermo Rivera, dan explicaciones. El vicepresidente Óscar Naranjo entra a resolver algunas dificultades y el Presidente ha estado muy ausente de ello y no es bueno; es costoso porque mina la credibilidad del proceso de paz y lo va haciendo más frágil.

Se insinúa que las disidencias son el brazo armado de las Farc en la sombra para garantizar el cumplimiento de los acuerdos...

No puedo afirmarlo, pero que se planteen esas inquietudes se asocia con las falencias que ya dije. Yo como presidente tendría cada quince días una comunicación al país explicando en qué están los acuerdos, cómo se avanza; sostendría contacto permanente con los negociadores de las Farc y del Gobierno Nacional para hacerle seguimiento a la implementación, pero es un desorden que no sabemos a qué conduce, estamos esperando la JEP, la comisión de la verdad, y eso termina siendo terreno para las especulaciones y así no se conduce un proceso.

¿Extraditaría a Jesús Santrich?

Siguiendo los procedimientos que se tienen que seguir, que significa pasar por la JEP, que pase a la justicia ordinaria, entendiendo los cargos que tiene la Fiscalía y las pruebas, que parece ser, son bastante sólidas, naturalmente que lo extraditaría.

¿Qué opina del proceso con el ELN: lo de ‘Guacho’, la suspensión de los diálogos?

Es costoso porque el Gobierno Nacional tiene la obligación de dejar un proceso estructurado y estamos en un mar de incertidumbre y ese es el peor terreno. No hay avance o algo que avizore que se puede avanzar a la paz con el ELN.

Nos toca esperar a ver qué nos entregan, pero no es promisorio lo que pasa. Esperemos que ajusten y logren avanzar antes del 7 de agosto, en un cese el fuego permanente, que se necesita en la construcción del acuerdo de paz.

Su gran apuesta se enfoca en la transición de la era de la guerra al futuro. ¿Cuáles son los pilares?

Nuestra apuesta es contra la corrupción y por la educación y la reconciliación, un proyecto de país que nos permita unirnos en lo positivo, que no tuvimos nunca en un país fragmentado y los actores que han marcado nuestras vidas han sido la violencia, la guerra, la destrucción, el miedo, el odio, la rabia, la indignación y la corrupción.

Nuestra propuesta es avanzar para construir, desde la educación, la ciencia, la tecnología, la innovación, el emprendimiento y la cultura como factores de desarrollo en Colombia. Eso se llama construir esperanza.

Usted apuesta por la no polarización y sí por la reconciliación, pero ¿cómo cambiar esa mentalidad ?

Haciendo política, explicando qué significa unirnos. Qué deja esa tensión de vivir siempre en confrontación, factor que no permite que una sociedad se desarrolle. Somos la única alternativa para cambiar la estructura de la política tradicional que nos condujo a esto, y al tiempo, unir, independientemente de partidos políticos, y romper la polarización. Es lo fundamental de nuestro mensaje, que nos llevará a ganar las elecciones.

¿Sí podrá derrotar las maquinarias?

No pagamos un peso por un voto, no tenemos las maquinarias que se amangualan para llegar al poder y después se lo reparten. Así llevo 18 años haciendo política, nos han dicho que es imposible, que no se puede, y hemos demostrado de que sí se puede.

¿Qué le aporta Claudia López?

Claudia López aporta inteligencia, la capacidad de entender los problemas nacionales, ha sido adalid en la lucha contra la corrupción y se conecta con la gente indignada por ello, sabe enfrentar situaciones problemáticas, es una expresión de la mujer en Colombia, de una política distinta y muy potente en términos políticos; estoy muy orgulloso de trabajar con ella.

Pero le ha tocado llamarle la atención por su talante confrontador y el uso de expresiones agresivas...

Claudia es una mujer inteligente, conoce sus convicciones, entiende lo que representamos, sabe discutir, tiene posiciones, sabemos interactuar, y como es inteligente, sabe entender y reflexionar, me gusta su forma de ser y no es un problema para mí.

Yo le he dicho acerca del uso de términos, y dice “se me salió la piedra”, entiende que eso no está bien y avanza, para eso es la inteligencia, para reconocer las cosas y transformarse.

Justamente a Claudia se le reconoce por sus posiciones firmes y a usted lo critican por no serlo...

¿Qué significa no ser firme? ¿Que no insulta, agrede o confronta? Para mí eso no es firmeza. Firmeza es atreverse a participar en política a los 43 años y enfrentar las maquinarias poderosas y derrotarlas. Firmeza es ser elegido alcalde de Medellín y conducir una sociedad con todos los retos que tenía. Firmeza es avanzar a la Gobernación de Antioquia y tomar decisiones.

Con nuestro equipo me destaqué como el mejor de Colombia en ambos cargos. Firmeza es cómo hemos obtenido las mejores notas, es la política que yo practico y no se asocia con falta de firmeza ni con ser tibio, calificativos que no aplican desde mi perspectiva.

Usted ha descartado hacer alianzas, pero si no pasa en la primera vuelta, ¿con quién haría alianza para la segunda vuelta?

No pienso en eso y se les olvida que los únicos que hemos logrado hacer una verdadera alianza somos nosotros, los de Coalición Colombia, donde están la Alianza Verde, el Polo Democrático y Compromiso Ciudadano, el movimiento que he liderado.

Nuestra concentración total está en convocar a toda la ciudadanía, de manera libre, a que nos permita gobernar con transparencia para enfrentar la corrupción en un proyecto de país que invita a unir, a sacar lo mejor de las personas para que Colombia avance.

¿Descarta una alianza con Petro?

No hemos considerado eso en ningún momento. No pienso en eso, ni me cabe en la mente, estamos concentrados en lo que estamos trabajando. Nos diferencia el temperamento, la formación, mi trayectoria como gobernante y mi capacidad para unir.

Pero usted sí ha dicho que él es populista y que quiere convertir la indignación en confrontación...

A la ciudadanía le voy mostrando es la forma como yo he gobernado, mis credenciales, ser capaz de conversar con todos los sectores, que nosotros somos la fuerza que une y esa ha sido y será siempre la fortaleza nuestra.

¿Cree que Petro es de los que cambiaría la Constitución para atornillarse en el poder, tipo Castro (Cuba), Chávez y Maduro, Ortega (Nicaragua), Morales (Bolivia) y Correa (Ecuador)?

No me paso mis días pensando en Petro ni en los otros, me paso concentrado en lo que soy yo, y cuando estoy en la calle, soy yo el que soy presidente. Es parte de la discusión política, pero me concentro en lo que tengo que hacer, es mi convicción.

Pero esa es una preocupación de gran parte de la ciudadanía...

La elección no es entre Petro y Duque. No quiero que gane ni el uno ni el otro, quiero ganar yo. Estamos en la contienda porque creo en lo que represento y que otras alternativas no son las que necesita Colombia. Esto no es Petro o Duque, sino entender el poder de la ciudadanía, mi confianza es la capacidad de trabajo y nuestros voluntarios, somos una campaña austera, pero la fuerza de nuestras convicciones es nuestra riqueza, la fuerza de la esperanza.

¿Cree o no en las encuestas?

Algunas merecen algún respeto, otras, como una de Cifras & Conceptos, nunca había visto algo tan tendencioso, que por primera vez en 18 años –nunca me referí a este tema– dije que era muy mal hecha. Cuando ganamos la Alcaldía de Medellín, una semana antes me daban de tercero, que estábamos perdidos y sacamos una ventaja de más de 100.000 votos.

Creo en el poder de personas silenciosas que están tomando decisiones. Esta es una fuerza que va a aparecer en la última semana de las elecciones, por la apuesta política del que sabe gobernar, unir y transformar.

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