“Petro y yo tenemos una visión muy distinta del país”: Humberto de la Calle
Elecciones presidenciales 2018

“Petro y yo tenemos una visión muy distinta del país”: Humberto de la Calle

Abril 22, 2018 - 07:55 a.m. Por:
Olga Lucía Criollo / Reportera de El País 
Humberto de la calle

Humberto de la Calle, candidato presidencial del Partido Liberal.

Archivo EFE

Lo que yo propongo es un cambio desde el centro. No un centro descafeinado, sino un centro afirmativo hacia la transformación social. Creo que ese es el escenario que más le conviene a Colombia”.

Así habla Humberto De la Calle Lombana. Caldense. 76 años. Abogado. Ministro. Embajador. Coordinador de la Constituyente del 91. Vicepresidente. Jefe Negociador del Gobierno en La Habana.

Aunque su misión oficial haya concluido, él parece seguir ejerciendo ese último cargo: “Dígase lo que se diga, preservar el proceso de paz es un elemento esencial para el futuro de Colombia”, por lo que con firmeza se opone a “la pretendida reestructuración de los Acuerdos”.

Pero, dice, de llegar a la Presidencia, también se ocupará de la inequidad y de aliviar la pesada carga del Icetex a los jóvenes, a quienes les ha confiado su futuro en las urnas.

¿Cómo enfrentará la recta final de la campaña presidencial?

Lo que espero que pase es que los colombianos entiendan que las mejores soluciones no están en los extremos. Lo que yo propongo es un cambio desde el centro. No un centro descafeinado, sino un centro afirmativo hacia la transformación social. Creo que ese es el escenario que más le conviene a Colombia. También preservar el proceso de paz, porque, dígase lo que se diga, es un elemento esencial para el futuro de Colombia. Espero que los colombianos valoren esta afirmación y nos acompañen el 27 de mayo.

¿Pero cuál sería su gran apuesta de gobierno?

La inequidad, que es un problema viejo y grave y lo hemos tenido allí aparcado, como en el congelador, entre otras cosas, por estar en el conflicto armado, pero no podemos ser la sociedad más inequitativa de Latinoamérica, al lado de Haití, Honduras y Guatemala. Solucionar eso no es solo un problema de recursos, sino de voluntad política.

Aprovechar la oportunidad de no estar dándonos bala abre perspectivas, por ejemplo, en el turismo, en la estabilización del campo, economías nuevas, economía naranja. Luego, lo primero es garantizar que no se dé marcha atrás en los Acuerdos y aprovechar al máximo la oportunidad que eso brinda para un crecimiento incluyente. Pienso que debemos construir un país donde quepamos todos.

La fallida consulta al CNE sobre la alianza con Sergio Fajardo desencantó a algunos de sus seguidores. ¿Se arrepiente de ese devaneo?
No. Qué tal que hubiéramos iniciado una alianza con Sergio y que se cayera cerca de las elecciones porque alguien demandara o pidiera un concepto igual. Ambos, cuando salimos del famoso café, lo que dijimos es: queremos que la casa tenga cimientos firmes, no vamos a construir la casa primero y luego que se caigan los cimientos. Al contrario, fue una actitud respetuosa con la legalidad y hubiera sido peor crear el hecho para luego tenerlo que destruir.

El tuit en el que dijo que Iván Duque no es más que un buen muchacho alborotó esta semana las redes sociales. ¿Se sumó usted al ‘toconDuque’, todos contra Duque?
No, no me he sumado porque esa es la posición que he tenido siempre. Podría haber sido al revés, pero nunca he dado el brazo a torcer en el sentido de que la estructura del pensamiento del doctor (Álvaro) Uribe, que se refleja en el doctor Duque, es un salto al pasado que me parece que no le conviene a Colombia.

¿De ahí que a veces se le nota indignado ante algunas propuestas de esa candidatura?

La desaparición de la Corte Constitucional va a implicar la desaparición de la tutela, que es la mayor revolución en materia de acceso a una justicia ausente, que por fortuna ahora tiene carne y hueso. Eso de castigar la dosis mínima es otro salto al pasado. Los consumidores exigen una política preventiva y de salud pública. Tercero, la propuesta para el campo es la repetición de Agro Ingreso Seguro, es exenciones tributarias a los empresarios del campo, olvidándose por completo de los campesinos. Lo que tengo son opiniones contrarias, pero ninguna indignación. Sí me pareció grave que varias veces el doctor Duque dijera que yo miento: nunca he mentido. Otra cosa es que él no esté de acuerdo conmigo, pero eso sí es una afirmación tremendamente criticable.

¿ Cómo se explica que pese a que mucha gente le reconoce su talante de estadista las encuestas no lo favorecen?

Sí, ese es un hecho cierto. A mí no me gusta pelear con las encuestas porque carece de sentido. Pero sí debo decir que sorpresas frente a las encuestas ha habido: acaba de ganar en Costa Rica un candidato que estaba muy abajo en ellas. En segundo lugar, buena parte de los votantes toman sus decisiones al final de la campaña y creo que el mensaje que estoy llevando, que es el de una posición que esté fuera de los extremos y más hacia el centro, que puede significar una importante apelación para la reflexión sobre quién votar.

¿Cree que los colombianos no han sido justos con quien logró desarmar a los guerrilleros de las Farc?

Respeto a quienes no están de acuerdo con mis posiciones en torno a la paz, es un ejercicio legítimo y también me da derecho a formular que la pretendida reestructuración de los Acuerdos es una invitación extraordinariamente peligrosa. Creo que tenemos es que construir entre todos hacia el futuro.

A propósito, ¿qué siente cuando escucha que en el Catatumbo están en guerra, que en el Cauca ya no se respira la tranquilidad que hubo al comienzo de los Acuerdos?

Hay que mirar la causalidad: en el caso de las disidencias, es grave. Evidentemente, lo que hay que hacer es enfrentarlas. Los disidentes están por fuera del Acuerdo y hay que enfrentarlos con la fuerza del Estado, para judicializarlos o doblegarlos con la fuerza legítima. Lo de Catatumbo es un problema entre el ELP y el ELN y no está vinculado a los Acuerdos y en ciertos lugares lo que está ocurriendo es algo parecido. Yo me he recorrido este país, sobre todo las zonas de mayor conflicto, y encuentro que la gente respira mejor, que reconoce que tiene una vida distinta. Lo que pasa es que también tiene una enorme esperanza y por eso dar marcha atrás me parece que puede provocar una frustración enorme en este país, que sería catastrófica.

Dada su posición de centro, para una segunda vuelta resulta casi evidente su alianza con Fajardo, ¿ y con Petro?

Es claro que yo tengo un reconocimiento con Petro por su apoyo a la paz, pero también tenemos una visión supremamente distinta del país que, en mi caso, parte de una postura liberal, y él tiene una visión más estatista y más radical del Estado colombiano. Pero en materia de decisiones para la segunda vuelta, digo que cada día trae su afán y que esas son decisiones que además implican al Partido Liberal, al director del liberalismo y a la militancia liberal. No me quiero adelantar a expresar opiniones de carácter personal antes de tiempo. Ahora estoy concentrado en tratar de pasar a la segunda vuelta el 27 de mayo.

Esta semana usted lanzó su propuesta educativa. ¿Cómo es eso de transformar el Icetex en el Banco de la Inteligencia?

Es que lo que está pasando ahora es extremadamente duro para los estudiantes. Los plazos tienen que ser más largos, con lo cual uno aminora la cuota, y naturalmente eso tiene un efecto financiero, pero debe ser corregido capitalizando los intereses, porque genera una sobrecarga enorme y los estudiantes terminan pagando varias veces lo que prestaron. La cuota debería estar calculada en función del ingreso, no fija, porque muchos estudiantes me han dicho que han tenido que tomar empleos indignos para poder cumplir los pagos. Y debe haber unos plazos de gracia e intereses más blandos. Cualquiera que sepa de economía sabe que esto implica un grado de subsidio, pero el impacto fiscal es mínimo comparado con las ventajas que tiene quien logre un crédito y logre plenitud de su vocación de manera rápida, sin tener que luchar con esa especie de boa en que se han convertido los préstamos del Icetex.

Es evidente el entusiasmo que usted despierta entre los jóvenes, pero ellos son los que menos votan…

Es posible, pero les he hecho la siguiente reflexión: llevamos décadas, incluso desde que yo era Registrador, diciéndoles a los jóvenes: ‘participen, porque participar es bueno’, y no hemos tenido éxito, eso no le mueve la aguja a los jóvenes. Ahora se los estoy diciendo al revés: ‘ustedes están indignados con el sistema político: tienen razón, ¿pero no participar arregla algún problema? No’. Confío en que haya una movilización, porque también en las universidades estoy sintiendo un creciente interés en los jóvenes sobre la realidad nacional.

Tras la captura de Santrich, usted dijo que le producía una enorme tristeza lo sucedido. ¿Por qué?

Porque es realmente sorprendente, si los cargos que le atribuyen son ciertos, que haya incurrido en una conducta que no solo es un riesgo sino una enorme torpeza política. Francamente es inconcebible que esto haya ocurrido. No entro en cábalas sobre la veracidad de esas pruebas, esperemos que la Justicia se pronuncie, pero lo que también resulta claro es que no hay tal que el Acuerdo era un acuerdo para la impunidad, porque lo que se fijó fue una fecha final para la aplicación de la justicia transicional: el 1 de diciembre de 2016, y por cualquier delito posterior que cometan los miembros de las Farc tienen que responder. Luego, lo miro desde la perspectiva de la solidez de la forma cómo negociamos.

¿Se siente decepcionado por las Farc, que en La Habana aceptaron su participación en actividades de narcotráfico, y ahora pasa esto?

Nosotros logramos en una sesión muy difícil que se aprobara en el Acuerdo una manifestación de las Farc según la cual rompían con todo vínculo con el narcotráfico y dijeron que colaborarían con el Estado en la superación del problema mundial de la droga. Estos hechos, si son ciertos, naturalmente que son extraordinariamente decepcionantes.

¿Tras casi cinco años en Cuba y un año de campaña, no está cansado?

Todo lo contrario. Ahora sí que tengo energías, yo estoy, dijéramos, a toda máquina.

¿Y después de las ‘polas’ y el famoso tinto, qué sigue?

Las cervezas fueron muy exitosas, pero cumplieron su ciclo. Luego vino el café, y ahora lo que viene es recorrer este país por los cuatro puntos cardinales, convocando ese mensaje desde el centro, un mensaje sin ir a los extremos y que permita visualizar un país en progreso para todos.

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