Esto es lo que hace realmente feliz a Petro

Esto es lo que hace realmente feliz a Petro

Mayo 10, 2018 - 11:40 p.m. Por:
Jessica Villamil Muñoz, reportera de El País
Esto es lo que hace realmente feliz a Petro

Momentos como este, la boda de su hija Andrea, hacen que la vida de Gustavo Petro sea feliz, dicen Nicolás, el descendiente mayor del candidato presidencial.

Especial para El País

En la casa de Gustavo Francisco Petro Urrego hay una pequeña dictadura. Corre por cuenta de Verónica, su esposa, quien, por ejemplo, no permite que en esa casa se use el teléfono celular mientras comen sus alimentos.

En la mesa “nos miramos a la cara y conversamos entre todos”. Debe ser por eso que para el candidato presidencial de la Colombia Humana el contacto visual y corporal es vital.

Su felicidad, dice Nicolás —el mayor de cinco hijos—, se resume en estar rodeado de su familia, en ver crecer a la pequeña Antonella, que nació de última en el matrimonio que conformó hace 18 años con Verónica.

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Para Gustavo, asegura su hijo, los brazos de la felicidad se extienden cuando desconocidos, en sus manifestaciones públicas, se acercan para expresarle su afecto.

Por cuenta de esa pequeña dictadura que, en un principio, obligaba a mirarse entre todos, y que con el correr del tiempo se convirtió en un credo que los lleva a sentirse, a saberse, es que al exalcalde de Bogotá le duele la ausencia.

Dicen que Gustavo es muy sentimental y que los caídos en la lucha de la guerrilla del M-19 aún hacen que la tristeza se filtre en la vida de este hombre al que muchos le exaltan la capacidad de mantener la paciencia.

Andrés, su segundo hijo varón, recuerda que cuando niño, se metía en medio de las entrevistas que le hacían a su padre, mientras denunciaba el paramilitarismo. Y él, continuaba impávido, en medio de los saltos y los gritos de su pequeño.

No solo Nicolás sino quienes lo conocen a fondo, aseguran que esa tranquilidad la adquirió quizás en el Congreso donde fue representante a la Cámara y Senador durante 12 años. Allí aprendió a sortear los reclamos, “las recriminaciones, los improperios” de colegas a quienes denunció por diversas razones.

Lo que sí sacaba de quicio a Petro era que sus hijos no cumplieran sus tareas. Que perdiera una materia sí lo descomponía. Es que el candidato presidencial es muy exigente, no solo en la casa, también en el trabajo. Según Nicolás, su papá “siempre quiere sacar lo mejor de cada persona que lo rodea”.

Casi por regla, en la dictadura de Verónica, una vez al día se reza el rosario y se lee la biblia. Lo hace ella, la tercera esposa, la mujer que le dio dos de sus cinco hijos, con quien se casó en el 2000. Ella, nacida en una familia conservadora de Sincelejo, Sucre.

Es más, la devoción en esta casa es tal, que el objeto más preciado de Gustavo Petro es una cadena que lleva en su cuello con la medalla de la Virgen María. Lo cuenta Nicolás, quien revela que fue un regalo de Verónica; que su papá siempre toca y mira esa medalla como si de allí pudiera extraer las respuestas a muchas de sus entrañables inquietudes.

No es el único bien preciado. Gustavo también conserva una colección de ‘porro’, música tradicional de la sabana cordobesa. “Cuando está en la casa y puede, la escucha siempre. Esa colección y la medalla de la virgen son de sus objetos sagrados”, dice Nicolás.

Para lo que no ha servido la dictadura de Verónica es para mantener a Petro en la casa. Recorrer el país y conocer sus problemas desde el origen es como una religión para él, pero esa práctica se ha llevado momentos fundamentales en la existencia de sus hijos.

“Mi papá siempre ha sido una figura pública y ha estado en constantes amenazas por grupos paramilitares, de las guerrillas, de los narcos. Eso ha imposibilitado que tenga una vida social activa, estar con nosotros en parques de diversiones. Hemos tenido momentos, pero no como quisiéramos, por la seguridad de todos nosotros”, expresa Nicolás.

Gustavo Petro Sierra, el padre, el abuelo, también añora a Gustavo el hijo, al que de niño dejaba de practicar deportes para adentrarse en los libros de historia. El que aprendió a conocer el mundo a través de las letras, el que se salió de la línea conservadora de la familia para escudriñar el liberalismo que forjaría con los años su carácter.

Nicolás, quien ahora lo acompaña en sus giras de campaña, dice que esa pequeña dictadura que forjó sobre las bases del amor, hará que su padre sea un presidente humano si así lo deciden los colombianos el 27 de mayo.

Perfil 

Gustavo Petro es hijo de Gustavo Petro Sierra y Clara Nubia Urrego.
Nació el 19 de abril de 1960 en Ciénaga de Oro, Córdoba. Muy pequeño se trasladó con su familia a Zipaquirá.

A los 16 años se graduó del colegio Nacional San Juan Bautista De La Salle y logró uno de los mejores puntajes del examen del Icfes en el país. A los 17 se hizo militante del M-19.

Es economista de la Universi- dad Externado de Colombia y tiene estudios de doctorado en Nuevas Tendencias de la Administra- ción de Empre- sas, de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y la Universidad de Salamanca.

En total, Gustavo Petro tiene cinco hijos: Dos varones y tres mujeres, producto de tres matrimonios. Su primera unión fue en 1988 que le dejó a Nicolás.

Esto es lo que hace realmente feliz a Petro

Pese a que Gustavo ha tenido tres esposas, sus hijos de diferentes matrimonios permanecen en unión familiar.

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