Salario mínimo: ¿qué implicaciones tiene un alza extra?, el análisis de la propuesta de Uribe

Salario mínimo: ¿qué implicaciones tiene un alza extra?, el análisis de la propuesta de Uribe

Agosto 26, 2018 - 07:55 a.m. Por:
Redacción de El País 
Álvaro Uribe, expresidente y actual senador de Colombia

Álvaro Uribe, expresidente y actual senador de Colombia

Colprensa

Aún sin conocerse el porcentaje del alza extraordinaria del salario mínimo —cuya propuesta hecha por el expresidente y senador Álvaro Uribe generó esta semana una controversia en los círculos socioeconómicos— analistas y empresarios ya empezaron a tejer hipótesis sobre las implicaciones que tendría ese ajuste en el costo de las nóminas y en el mercado del empleo en Colombia.

Y a pesar de que el mismo Uribe explicó que cualquiera que sea la cifra del aumento (que definiría el presidente Duque) y que dicho dinero no iría de inmediato a los bolsillos de tres millones de trabajadores, sino que se consignaría en los fondos de cesantías para evitar presiones inflacionarias, el impacto sí sería considerable.

De hecho, los salarios de los colombianos pesan hoy el 35 % en el Producto Interno Bruto, PIB, de acuerdo con una matriz elaborada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) y revisada por el Banco de la República a través de su Centro de Estudios Económicos.

Y hasta la propia Asociación Nacional de Instituciones Financieras, Anif, ya dio puntadas en ese sentido.

Estimó, por ejemplo, que si un trabajador le cuesta hoy en promedio a una empresa entre $1,2 millones y $1,3 millones al mes, el incremento podría costar unos $112.000 millones en el caso hipotético de que fuera igual a la variación promedio del mínimo desde 2013 que es del 5,4%.


Al respecto, Stefano Farné, director del Observatorio Laboral de la Universidad Externado, subraya, sin embargo, que “todo dependerá exclusivamente del monto del alza”.

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Si el ajuste por ejemplo es del 1 % el impacto sería mínimo y “no se acabaría el mundo, lo contrario es si fuese del 5% o más”, anota el economista.

Pero Farné va más allá. Señala que lo preocupante “es lo que viene detrás del aumento, pues las empresas con empleados formales ya incorporaron a sus costos el alza del mínimo del 2018 en enero lo que implicaría reestructurar todos sus planes de gastos”.

Y ni decir de lo relativo a los costos gubernamentales, ya que tendrían que ajustarse todos los salarios del sector público, las multas, peajes, tarifas notariales, cuotas moderadoras, arrendamientos y avalúos catastrales, entre otras cosas.

A su vez, las empresas privadas deberán aplicar el alza extra a los salarios mínimos integrales ($10.156.146), pero no con el resto de los sueldos que están varias veces por encima de los $781.242 mensuales que se pagan hoy.

Lo otro es que las mesadas pensionales también deberán actualizarse con el nuevo salario mínimo y el incremento extraordinario.

Pese a ello, Farné no ve por ahora viable ese reajuste teniendo en cuenta que el propio ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, ha dicho que el salario mínimo en Colombia ya “es demasiado alto”.

Los riesgos laborales

Otro de los temores es que se debilite el empleo formal por los mayores costos en factorías, el comercio y el sector servicios. Pero la principal preocupación en este campo es que de forma automática se incrementen los índices de informalidad laboral.

En ese sentido el investigador y economista de la Universidad de los Andes, Marc Hofstetter, pone de presente que el tema no es el aumento como tal, sino que “cuando usted sube la barra del salario mínimo a $800.000 o más este se vuelve todavía más inalcanzable para las personas que no lo devengan”.

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En este caso, recalca, se trata del 40% de la población trabajadora actual (unas 10 millones de personas) que son las más vulnerables por estar en la informalidad. “Con eso le hacemos la vida más difícil a esos colombianos”.

Según Hofstetter, el Gobierno debería en consecuencia diseñar una política dirigida a los trabajadores más pobres para paliar esos efectos.
En ello coincide John James Mora, coordinador del Observatorio Laboral del Valle del Cauca, al señalar que “el alza podría tener unos efectos transitorios de despidos y un incremento de la informalidad”.

De hecho, anota, “estas medidas inciden sobre todo en la mano de obra poco calificada que ya es abundante por la entrada masiva de inmigrantes venezolanos”.

Por su parte, Munir Jalil, jefe de estudios económicos de Citibank, sostiene que “el impacto más grande sobre un potencial incremento en el salario mínimo se daría en las pequeñas y medianas industrias que son las que más contratan personas con ese tipo de salario”.

Igualmente existen temores del alza salarial frente a un ‘efecto cascada’ que podría alterar los indicadores de inflación a corto y mediano plazo.
En ese sentido, Daniel Velandia, jefe de estudios económicos de Credicorp Capital, considera que “las empresas buscarían traspasar estos mayores costos al consumidor y ahí se pierde lo buscado que es aumentar el poder adquisitivo de las personas”.

Y de paso, “esto puede propiciar más informalidad porque se dice que hoy cerca de la mitad de los trabajadores en el país ganan menos del mínimo”.

“Es necesario”

Pese a los análisis de los economistas, los sindicatos están de acuerdo con el ajuste extra del salario mínimo, así sea por una sola vez.

En ese sentido, presidente de la CTC, Miguel Morantes, afirma que “el mínimo que se paga hoy no garantiza una vida digna al trabajador. Es un salario que está varias veces por debajo de los estándares de la Ocde, de la cual hace parte Colombia”.

“Hasta ahora lo que hay son anuncios y planteamientos, como el del senador Uribe, que a mí en principio me parece interesante. Pero como dijo el bobo de Sonsón: de eso tan bueno no dan tanto. Por eso hay que esperar”, anotó por su parte, Julio Roberto Gómez, presidente de la CGT.
Así las cosas, lo cierto es que la expectativa es general porque tocará el bolsillo de personas y empresas.

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