¿Qué lecciones no se deben olvidar después de una crisis?

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¿Qué lecciones no se deben olvidar después de una crisis?

Julio 15, 2013 - 12:00 a. m. Por:
Hermann Stangl I Experto en Valoración de Empresas

En el difícil entorno que enfrentan hoy, los empresarios del Valle están llamados a aprender de errores pasados. Los gerentes deben ser más flexibles para adaptarse al cambio. Vender la empresa es una opción. ¿Sabe cuánto vale la suya?

El viejo adagio “la constancia vence lo que la dicha no alcanza”, aplica para muchas empresas que gracias a su tenacidad, innovación y persistencia, renacen como el Ave Fénix, después de sortear la crisis.Para aprender de esas experiencias debemos precisar primero las causas que llevan a las organizaciones a situaciones de inviabilidad financiera. Mas del 50 % de las empresas quiebran por problemas relacionados con las ventas, que al no ser detectados oportunamente, se convierten en complejas situaciones financieras difíciles de resolver.El mayor problema actual es la debilidad frente a la competencia en términos de precios, calidad, oportunidad y servicio. La gran cantidad de TLC’s que firmó nuestro país, agravará esa situación para la micro, pequeña y mediana empresa, debido a que la mayoría de empresas nacionales no cuenta con la competitividad suficiente para jugar con éxito en las grandes ligas.Esos TLC abren también una puerta para que multinacionales busquen comprar compañías colombianas. Allí es necesario determinar de manera técnica y objetiva el valor y desarrollar estrategias para que la organización sea una opción atractiva para los inversionistas. El mejor momento para vender es cuando nos lo proponen.Urge adoptar esquemas de gerencia y modelos financieros mas proactivos, creativos y flexibles, que respondan a la misma velocidad con la que evoluciona el mercado global. Se debe priorizar la inversión en tecnología y reconversión industrial, que permita mejorar y retribuir de buena forma el recurso humano.Los gobiernos, tratando de preservar el empleo, frente a posibles quiebras, se han preocupado por brindar salvavidas a las empresas en dificultades. En Colombia ha tenido varios nombres: Concordato, ley 550 y ahora ley de reestructuración empresarial o régimen de insolvencia. Aplaudo todos estos mecanismos legales, son efectivos siempre y cuando se tome oportunamente la decisión de acogerse a ellos y vayan de la mano con profundos procesos de cambio, transformación e innovación al interior de las empresas.

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