Opinión: La insolvencia tiene solución

Opinión: La insolvencia tiene solución

Septiembre 24, 2018 - 10:45 a.m. Por:
Adriana Ramos G. | Especial para El País

Uno de los grandes problemas que vive nuestro país tiene que ver con los más de 15 millones de deudores que existen en Colombia y que no ven una salida del túnel de obligaciones crediticias y acreedores que los agobian.

Adriana Ramos, asesora en Insolvencia

Adriana Ramos, asesora en Insolvencia.

Foto: Cortesía para El País

El colombiano, en general, tiene la cultura de pago, pero situaciones como el desempleo y gastar más de lo que se gana, por una mala planeación del gasto, son algunas de las razones que llevan a estas personas a un estado de iliquidez y no pago de sus obligaciones, poniéndolos en situaciones desesperadas sin encontrar alternativas que los lleven a un punto de equilibrio financiero.

Dentro de todo este proceso, de noches largas de revisión mental de las deudas –una y otra vez-, de sumar y restar, de tratar de priorizar pagos, de llamadas sin parar, correos y Whatsapp por parte de entidades bancarias, oficinas de cobranzas, entre otros, la vida se convierte en una bomba de tiempo.

Pero más allá de esta circunstancia de dolor -que es inicialmente personal -, con el tiempo se extrapola a la parte familiar y laboral (cuando se cuenta con la suerte de tener un empleo). En ese sentido, el insomnio, la falta de concentración, las discusiones familiares frente al estado actual de recorte presupuestal y economías de guerra, hacen que los aspectos económico y financiero se conviertan en un factor crítico negativo, tanto para el individuo como para su familia.

Pero hoy en día podemos contar con una opción “salvadora” que nos da la oportunidad de hacer un alto en el camino y revisar a fondo, de manera clara y tranquila con un profesional en Derecho y con experiencia en estos temas, que puede haber una luz al final de este túnel.

Se trata de la Ley de Insolvencia para personas naturales no comerciantes, ley que fue promulgada el 1 de octubre de 2012, y que tiene como filosofía la de ayudar a las personas que se encuentran en cesación de pagos en dos o más obligaciones, en la que el deudor debe actuar de buena fe y hacer una propuesta objetiva para satisfacer el pago de sus deudas.

Puede acontecer que a pesar de que el deudor haya realizado una propuesta objetiva conforme a su realidad financiera se presente un fracaso en la negociación y por ende no se pueda cumplir el acuerdo por parte del deudor; en dichos casos se debe surtir una etapa posterior ante un Juez Civil Municipal denominada liquidación patrimonial.

Uno de los efectos de la liquidación patrimonial es el denominado descargue de deudas, que implica que una vez se haga la adjudicación de los bienes del deudor a los acreedores, los saldos insolutos dejados de pagar se convierten en obligaciones naturales, es decir, obligaciones que ya no se pueden cobrar por parte de los acreedores.

Las negociaciones de deudas deben estar orientadas a promover cambios de fondo y de efectos prolongados (que no cesen al finalizar las negociaciones ni mucho menos con el tiempo).

Nosotros, los abogados, debemos ser gestores de conflictos.

Una actividad orientada a prevenir o contener, que un trámite que es transparente, amigable, viable y conciliable se convierta en un conflicto para el deudor, y sobre todo para darle esa nueva oportunidad al deudor de normalizar su vida crediticia, con el fin último de alcanzar una situación en la que sea posible llegar a un acuerdo o incluso a la resolución del propio conflicto.

*www.argconsultores.co
adrianaramos.asesora@gmail.com

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