Los dilemas que se avecinan con otra reforma tributaria

Los dilemas que se avecinan con otra reforma tributaria

Agosto 12, 2018 - 07:50 a.m. Por:
Redacción de El País
El dilema de otra reforma tributaria

Las últimas cuatro reformas (una cada año y medio), según los analistas y tributaristas consultados, no solucionaron los desequilibrios fiscales, produjeron un enredo en las normas para declarar renta y patrimonio y les cambiaron las reglas de juego a los inversionistas.

Foto: Archivo de El País

Si algo pone a temblar el bolsillo de los colombianos es que se hable de una próxima reforma tributaria, y más ahora en el gobierno de Iván Duque, que acaba de comenzar. Las personas, en especial los asalariados, se asustan, mientras los empresarios hacen cuentas y proyecciones para que no se afecten sus finanzas.

Las últimas cuatro reformas (una cada año y medio), según los analistas y tributaristas consultados, no solucionaron los desequilibrios fiscales, produjeron un enredo en las normas para declarar renta y patrimonio y les cambiaron las reglas de juego a los inversionistas.

El presidente Duque y su ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, han anticipado que la idea, ahora, es rebajar la tasa impositiva a las empresas (que llega al 50% hoy), hacia niveles del 28% para incentivar la creación de empleo. Pero aquí surgen interrogantes sobre cómo se reemplazarían esos tributos.

Aún sin conocerse las bases del proyecto, Carrasquilla afirma que la reforma significaría un recaudo anual adicional de $3 billones.

El asunto podría ir más allá, ya que se le ha planteado al Gobierno desde la orilla de los gremios y tributaristas que se reduzca la tarifa general del IVA, (del 19% al 16%), se elimine el impoconsumo –calificado un segundo IVA disfrazado— lo mismo darle sepultura al gravamen a las transacciones financieras o 4 x 1000.

Y se coincide en una ampliación de la base gravable del IVA para que cobije a más productos y servicios. E incluso con una tarifa unificada del 12%.

Cabe recordar, que la tributación en Colombia representa menos del 14% del PIB. El año pasado en impuestos el recaudo llegó a $136 billones, cifra que aún se queda corta frente a una deuda pública de $156 billones.

¿Cuáles son las salidas?

Las soluciones y alternativas que surgen son varias para sustituir los impuestos a eliminar en la próxima reforma. Y más, cuando las arcas no están en su mejor momento, ya que la Nación tiene un déficit fiscal de $23,8 billones, según lo advirtió hace poco el propio Contralor General, Edgardo Maya.

Al respecto, el tributarista Julio César Leal, de la firma Leal Consulting, sugiere que “para evitar que el hueco fiscal se profundice, el Gobierno de Duque primero debe ejecutar una mayor austeridad en el gasto y suprimir, o recortar gran parte de las 27 entidades estatales que duplicaron sus nóminas”.

Allí, anota, “habría un importante ahorro de recursos lo que sería una señal de confianza a los inversionistas y a los mercados, y más si todo eso se combina con una reducción efectiva de la tarifa de renta”.

En ese mismo sentido opina el también tributarista, Luis Hernando Franco, al considerar que “lo clave es frenar el despilfarro oficial, suprimir entidades, contratos, asesores y viáticos, entre otras cosas”.

Luego -como otra forma de elevar el recaudo— es indispensable “un aumento real de la base de contribuyentes, es decir, poner a muchos omisos a declarar renta. En otras palabras, a miles de colombianos que le hacen el quite a esa obligación cada año pese a que la Dian les detecta altos ingresos.

En este punto difiere Leal al señalar que “es un error ampliar la base de personas naturales como contribuyentes, ya que hoy muchas declaran, pero no pagan impuesto al cruzarse la retención en la fuente con lo que arrojan sus declaraciones, por lo que tienen que devolverles pagos por retefuente”.

Lo ideal, anota, es que se suba a $100 millones el tope de ingresos (hoy se declara renta a partir de $44 millones al año).

Sin embargo, Franco recalca que es clave implementar un “radar tributario” para ubicar a aquellas empresas y negocios que cambian de dueño en pocos meses, lo que reduciría la evasión de impuestos.

Por esa vía se podrían formalizar miles de empresas que están por fuera del sistema tributario.

Por su parte, Alejandro Reyes, economista del Bbva, señala que “el eje de la próxima reforma debe ser la productividad y competitividad con responsabilidad fiscal. Por ende lo primero que debe garantizarse es el recaudo para cumplir la regla fiscal, ya sea mediante programas anti-evasión, la implementación de la factura electrónica o alguna austeridad mayor limitando el gasto público”.

Otras preocupaciones

En el marco de lo que sería otra reforma, surge también el dilema de cómo sustituir las exenciones de impuestos de las que gozan personas muchas jurídicas, en especial las empresas minero-petroleras. Se calcula que esas exenciones suman hoy unos $70 billones.

“Para atacar este frente, el gobierno debe combinar medidas tributarias y administrativas para lograr mejorar la formalidad laboral, reducir exenciones y utilizar la tecnología disponible para cruzar información y obtener declaraciones más acertadas”, sostiene el economista Reyes.

A decir, de Julio César Alonso, director del Centro de Economía y Finanzas de la Universidad Icesi, “también es importante que desaparezcan las exenciones para que la tasa nominal y la tasa efectiva de tributación sean más parecidas”.

Aunque la reducción de impuestos es lo que se viene ventilando, Daniel Velandia, jefe de estudios económicos de Credicorp Capital sostiene que “no hay mucho espacio para bajar impuestos a las empresas más allá de lo que ya está establecido en el estatuto según la reforma del 2016 y que lo fija en 33% en 2019 vs 37% actualmente.

Incluso, solo esta reducción ya genera presiones importantes sobre el fisco (cerca de $4 billones), lo que implica que hay que incrementar de todas maneras los ingresos”.

Velandia es igualmente partidario de un apretón más serio al gasto público el recorte de impuestos. Todo un dilema.

Revolcón al gasto público

Debido a que en los últimos años el gasto público saltó de $81 billones a $113 billones, hay voces que claman por una reforma en ese frente y la venta de activos.

Según el economista Alejandro Reyes “si la propuesta de reducción de tarifas impositivas garantiza el recaudo y lo reemplaza de manera previa, es importante estructurar una reforma al gasto que permita cumplir con la regla fiscal, ya que las medidas que siempre se adoptan para balancear el déficit fiscal no funcionan”.

Esa reforma sería trasversal a una reestructuración de entidades oficiales, lo que implicaría eliminar unas y fusionar otras.

Y bajo ese marco alternativa se sugiere la venta de algunos activos de la Nación para invertir esos dineros en obras de infraestructura, educación y factores que brinden bienestar.

El gobierno Santos ya había vendido a Isagén por $2,6 billones.
En este punto surge de nuevo el interrogante sobre la venta de Ecopetrol, de la cual la Nación es dueña del 88% de las acciones. La empresa —la más importante de Colombia— está valorada en US$58.000 millones.

Pero algunos como el exministro Amilkar Acosta, recalcan que eso sería “un absurdo”. La empresa le aportó en 2017 a la Nación $5,6 billones.
Al respecto el ministro Carrasquilla sostiene: “Yo veo la venta de activos como una decisión de política fiscal progresista y enfocada en los temas sociales”.

¿Evasión al 10%?

Aún sin conocerse las bases del proyecto de reforma tributaria, el ministro Carrasquilla estima que “la idea es bajar la evasión de impuestos al 10%”, pero no especificó si agrupa tanto IVA como renta.

Lo cierto es que hoy la sola evasión del IVA es del 23%. Es decir, que se dejan de recaudar $14 billones al año.

Carrasquilla propone en ese sentido “enganchar personal especializado en estos temas para frenar la evasión”. Algo así como policías antievasión.

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