Los aciertos y desaciertos de Santos en la economía colombiana

Los aciertos y desaciertos de Santos en la economía colombiana

Julio 29, 2018 - 07:55 a.m. Por:
Redacción de El País
Juan Manuel Santos Economía OCDE

El presidente Juan Manuel Santos en la firma del acuerdo de adhesión de Colombia a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Agencia EFE

Durante los primeros cuatro años de la administración Santos, el manejo económico y sus políticas no tuvieron mayores inconvenientes. Había heredado un Producto Interno Bruto, PIB, en expansión y en los primeros meses logró que Colombia alcanzara el grado de inversión, que es una calificación positiva para cualquier país.

Pero la estripitosa caída de los precios internacionales del petróleo (en el segundo mandato Santos), cuando de una cotización de casi US$100 por barril, el crudo devino a US$27 (entre 2014 y 2015), la economía colombiana tambaleó. La razón: la Nación dejó de percibir $25 billones en impuestos derivados de la actividad petrolífera.
Pese a ello, Mario Acosta, jefe de Estudios Económicos de Ultraserfinco, opina que “no es justo atribuirle la desaceleración económica a un mandatario, dado que estuvo determinada por choques externos que no puede controlar. Pero si fue una señal de alerta que nos muestra el riesgo de la dependencia fiscal a la renta petrolera”.

“Necesitamos diversificar la estructura productiva del país y eso no se hizo”, subrayó.

Erick Behar Villegas, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Contables de la Universidad Central, considera que la estabilidad marcroeconómica que mantuvo Santos durante su gobierno fue uno de los principales temas a destacar, “especialmente porque dicha estabilidad permitió un auge de la inversión extranjera en Colombia”.

Alejandro Reyes, economista jefe del Bbva Colombia, recordó que otras afectaciones a la economía en los últimos ocho años vinieron por cuenta de eventos climáticos complejos como La Niña de 2010 y 2011 o El Niño de 2015 y 2016, ambos entre los fenómenos más agresivos de la historia reciente.

Y aunque se acudió a dos reformas tributarias (la última aprobada en 2016, pero que empezó a regir en 2017), las mismas han sido cuestionadas por el empresariado por su poco alcance. Y sobre todo por el alza del IVA del 16% al 19% que afectó la confianza y el consumo de los hogares.

Tanto que al próximo presidente, Iván Duque, le tocará tramitar otra este año para equilibrar las cuentas fiscales, pero con la impopular política de poner a declarar renta a más colombianos.

Pese a las sombras que cubrieron el desempeño económico en los dos últimos años, la reactivación está llegando de manera lenta a la par del alza en los precios internacionales del petróleo, señala Reyes.

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Frente a esta circunstancia, el Banco de la República acudió a varias rebajas en sus tasas de interés para ayudar a la reactivación del PIB en el último año. Hoy, su tasa de referencia está en 4,25% tras venir de 7,75%.
Se espera que en lo que resta del 2018 esas rebajas se transmitan de manera más rápida desde los bancos a los créditos de consumo y ordinarios a las empresas y personas.

Daniel Velandia, jefe de Estudios Económicos de Credicorp, opina por su parte “que el gobierno Santos pasó en lo económico considerando el ajuste logrado en medio del peor choque externo en 80 años tras la caída de los precios del petróleo. Así, destaco haber evitado una recesión”, que hubiera complicado más el panorama.

“También diría que la reforma tributaria de 2016 se quedó corta implicando que sigue habiendo alta inequidad en pago de impuestos y muy pocos pagando mucho”, puntualizó.

PIB Economía Juan Manuel Santos
Aciertos

En marzo del 2011, el Gobierno Santos recuperó para Colombia el grado de inversión que se perdió en la recesión económica de 1999. Esa calificación abarató los créditos externos para el país, impulsó la inversión extranjera y la confianza empresarial.

Criticado al principio, la administración lanzó en 2012 el programa de viviendas gratuitas. Fueron 100.000 unidades en el primer año.

La implementación del subsidio a la tasa de interés para los créditos hipotecarios, fue un alivio para los hogares y de paso un impulso para la construcción.

El control de la inflación (Índice de Precios al Consumidor), hacia niveles del 3%, evitó sobresaltos en el consumo, en especial luego de los fenómenos de La Niña y El Niño, y el paro camionero en julio del 2016 luego de 46 días.

Durante 2010-2014, la Administración Santos rediseñó y afinó el marco jurídico para hacer un “cambio extremo” del desgreño del Inco hacia la moderna y tecnocrática Agencia Nacional de Infraestructura .

Tras la creación de la ANI se Implementó el programa de infraestructura (autopistas 4G) con inversiones por $50 billones, que cobijó también modernización de aeropuertos, puertos, etc). Es el esquema para los grandes proyectos que quedan en curso para el nuevo Gobierno, dice el analista, Alejandro Reyes.

En los argumentos positivos está el acuerdo de paz. Si bien no es de carácter directamente económico ha tenido un significativo impacto sobre la economía. Este acuerdo aumentó la confianza de inversionistas y abarató los costos de la deuda, anotó Reyes.

Se redujo el índice de pobreza. De un indicador del 40,2% en 2010, el mismo descendió al 26,9% en 2017. Unos 500.000 colombianos salieron de esa condición en el último año. “Es un legado del gobierno Santos”, reconoce el economista Erick Behar Villegas.

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Disminución del índice de desempleo a un dígito. En 2010 era el 11,8%. Santos ha repetido que durante su mandato se crearon 3,5 millones de empleos en ocho años.

Ingreso efectivo e impulso a la Alianza del Pacífico (creada hace siete años) junto a Perú, México y Chile para fortalecer el libre comercio.

La inversión extranjera directa aumentó. En 2017 alcanzó los US$14.518 millones y este año cerraría a niveles cercanos a los US$15.500 millones.

Luego de una tarea de cinco años, Colombia firmó el 30 de mayo del 2018, su ingreso oficial a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (Ocde) un organismo intergubernamental que reúne a 34 países (el club de los más ricos y poderosos) comprometidos con las buenas prácticas.

Empleo Desempleo Trabajo Juan Manuel Santos
Desaciertos

Aumento desbordado de los gastos de funcionamiento del Estado. Entre 2011 y 2017, el gasto de funcionamiento que también incluye gastos generales y/o transferencias pasó de $81 billones a $133 billones.

Reformas tributarias de poco efecto en la economía, la última en 2016. Impacto negativo en el consumo de los hogares al elevarse el IVA del 16% al 19%, en vez de recortarse el gasto oficial.

El menor ritmo en el recaudo de impuestos llevó a un déficit fiscal que subió hacia el 3,5% del PIB. El recaudo no alcanzó el 16% del PIB. Eso, dice el economista Alejandro Reyes, crea un manto de duda sobre la fragilidad de la regla fiscal y sus bondades.

Pobre nivel de ahorro durante la crisis petrolera de los dos últimos años para enfrentar el retroceso en el crecimiento económico, luego de que el crudo tocó fondo a US$27 por barril.

La crisis petrolera llevó al fortalecimiento del dólar, el cual superó los $3000 a finales del 2015 lo que obligó al Gobierno a implementar un plan de austeridad.

Poca diversificación exportadora y gran dependencia de los ingresos del petróleo. Las ventas de crudo representan el 34% de los ingresos del Estado.

Caída en el comercio y en la confianza del consumidor. Los ramos del comercio, reparación, restaurantes y hoteles fueron los que más bajaron su crecimiento en el PIB a medida que pasaron los años. De crecer a un ritmo de 5,2% en 2010 y 6,7% en 2011, pasaron a expandirse solo 1,8% en 2016 y 1,2% en 2017, la cifra más baja.

La industria manufacturera tuvo su peor desempeño con tasas negativas de crecimiento en producción y ventas en 2016 y 2017.

El Plan de impulso a la Productividad y el Empleo (Pipe) tan solo le asignó $100.000 millones a la industria manufacturera, de los $5 billones que tenía destinados.

Lento avance en las grandes obras de infraestructura (tras el escándalo de Odebrecht). La ejecución va más lenta de lo requerido y su impacto sobre el PIB-real, que se estimaba en cerca del 0,5% por año durante 2017-2022, seguramente se estará reduciendo a solo el 0.3% anual, señala el presidente de Anif, Sergio Clavijo.

No se logró mejorar en productividad, la promoción de sectores con ventajas comparativas en agricultura y la industria así como el aprovechamiento de los TLC.

Una gran falencia fue no haber podido manejarse bien el tema de las consultas con comunidades, lo que está generando riesgos sobre la inversión en petróleo y minería en muchas regiones, destaca el analista Daniel Velandia.

Durante los ocho años, el Gobierno no logró una reforma pensional. El próximo Gobierno tendrá la dura tarea de tramitarla el año entrante. Todo un dilema.

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