“Cualquier ser humano puede volverse un líder”: consultor mundial en liderazgo

“Cualquier ser humano puede volverse un líder”: consultor mundial en liderazgo

Septiembre 07, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Alfredo García Sierra | Reportero de El País
“Cualquier ser humano puede volverse un líder”: consultor mundial en liderazgo

Chris Lowney, ex sacerdote jesuita, ex banquero y reconocido consultor mundial en liderazgo.

Chris Lowney, ex sacerdote jesuita, ex banquero y reconocido consultor mundial en liderazgo, dice que el mundo de hoy necesita empresarios más heroicos. Los verdaderos líderes deben conocerse a sí mismos, afirma el conferencista, quien visitará a Cali.

Es considerado uno de los mejores consultores y conferencistas en temas de liderazgo en el mundo. Ejerció como sacerdote jesuita hasta 1983 y luego se convirtió en ejecutivo del poderoso banco de inversión J.P. Morgan, y tras 17 años allí se retiró para dedicarse a ofrecer charlas sobre cómo los vientos de cambio en el planeta necesitan de líderes empresariales, políticos y sociales más arriesgados, con valores y, ante todo, comprometidos con la sociedad.Se trata de Chris Lowney, un estadounidense, quien estará en Cali los días 10 y 11 de septiembre para dictar conferencias ante empresarios (en el Hotel Dann) y estudiantes, por invitación de la Universidad Javeriana.Sostiene que para mejorar las perspectivas sociales, por ejemplo, los grandes empresarios no deben ser temerosos ante los riesgos para ayudar a superar las crisis en muchos países, ya que el papel de los gobiernos está hoy muy limitado por las dificultades fiscales y políticas. ¿Qué tan insensible sigue siendo el manejo económico en el mundo en el marco de una sociedad convulsionada por todo tipo de conflictos sociales, étnicos y religiosos?Esa es una pregunta muy profunda, pero a la vez compleja. Enfocado en mi país (EE.UU.), considero que los padres de la generación anterior tuvieron más oportunidades de trabajo y mayor seguridad social. En el momento actual de la sociedad americana hay menos oportunidades y más dificultades para conseguir empleo. Este es un problema no solo económico, sino de justicia social y de igualdad de derechos para todo el mundo. Esa no es una situación exclusiva de Estados Unidos, sino que se padece y perpertúa en muchas regiones del mundo. Sin embargo, esta falta de oportunidades, especialmente entre los jóvenes, yo no la relaciono directamente con un conflicto como tal, pero es un tema que se debe resolver desde el punto de vista económico y de justicia. ¿No cree que esa sensibilidad se está perdiendo también en las empresas en aras de lograr mayores ganancias y por la fuerte competencia en los mercados?Es también un interrogante complejo. La competencia en los mercados trae beneficios para la sociedad y el colectivo común, en especial porque se crean productos con costos más bajos. En mi país los CEO, o presidentes de las compañías, tienen en general una visión común y unas responsabilidades hacia sus accionistas, la comunidad y sus empleados, más el soportar una presión grande para generar ganancias. Son personas que además deben jugar muchos roles, como por ejemplo, ejercer tareas junto a los gobiernos, en temas como el medio ambiente y la responsabilidad social. Esos presidentes deben ser valientes y tener el coraje para resolver esos asuntos de la sociedad. Nosotros como ciudadanos también debemos tener una responsabilidad al premiar o castigar a aquellas empresas que no se comportan bien, pero no lo estamos haciendo. Usted trabajó para el banco de inversión J.P. Morgan, que figuró en la crisis y los escándalos hipotecarios que sacudieron al mundo en el 2007. ¿Qué tanto las cosas han cambiado desde entonces?, pues muchos países, especialmente en Europa, aún sufren el impacto de esa crisis.Mi experiencia en J.P. Morgan fue en el Asia y observé que millones de personas salieron de la pobreza debido a que el capital financiero (las inversiones), les llegaban a esos países y sus empresas para impulsar el desarrollo económico. Sin embargo, los mercados financieros pueden ser brutales y muy volátiles. Por ejemplo, si Colombia no tiene un riesgo financiero positivo se van los capitales del país, lo cual tiene una consecuencia negativa para la economía. Luego de la crisis del 2008, el mundo globalizado es todavía muy vulnerable frente a las afugias financieras y los mercados de capital. Pero hay que seguir explorando soluciones para este tipo de coyunturas, y en especial para moderar la volatilidad severa en los mercados, lo cual puede impactar la vida de muchas personas. No tengo la respuesta, pero hay que abordar soluciones profundas.Le insisto en mi pregunta. ¿El mundo mejoró o no desde esa crisis que dejó a millones de personas en la calle?Claramente esa crisis estuvo a punto de hacer colapsar los mercados financieros. Ha habido una mejoría muy significativa, pero yo me pregunto aún cuál puede ser el motor, o qué países como Estados Unidos o China, o los mercados emergentes pueden impulsar un crecimiento económico estable para generar suficientes empleos, nuevas oportunidades de desarrollo y el nacimiento de más empresas. A propósito, ¿cuál cree que podría ser ese motor para sacar de la crisis a muchos países más pobres, hoy?Una opción son los gobiernos, pero la mayoría tienen problemas en materia fiscal y gastan más dinero del que les ingresa. Un mayor papel de los consumidores es otra alternativa, pero aquí se enfrenta el obstáculo de que hay un desempleo muy grande en Europa y una incertidumbre frente a la creación de plazas laborales. Por eso creo que las empresas son motores de crecimiento y evidentemente las que pueden ayudar con su potencial y creatividad. Sin embargo, desconozco todavía una ruta ideal. Si los gobiernos andan mal, ¿por qué algunos empresarios se han tardado en asumir ese liderazgo?Hay muchas oportunidades para que los empresarios con visión de liderazgo puedan asumir ese papel con valentía y coraje, y ayudar a resolver esos problemas desde el punto de vista de la responsabilidad social. Si una empresa enfrenta muchas dificultades no puede ejercer ese liderazgo como tal, aunque en términos de liderazgo corporativo hay muchas compañías temerosas en asumir riesgos. Con esa aversión al riesgo están esperando que los mercados estén listos y despejados, lo cual no es bueno, pues los verdaderos líderes deben tomar esos riesgos y convertirlos en oportunidades y no esperar a que lleguen panoramas despejados. Precisamente, ¿por qué esas empresas y sus dirigentes no utilizan su teoría sobre cómo gerenciarse mejor y potenciar su liderazgo para aplicarlo en el mundo de los negocios y en favor de la sociedad?Cuando dejé el J.P. Morgan y con mi experiencia como sacerdote jesuíta, pude reflexionar sobre cuáles podrían ser las cualidades de un liderazgo significativo en las empresas, la familia y hasta en la política. Son ellas el autoconocimiento, la creatividad (ingenio), el heroísmo y el amor. El autoconocimiento no es otra cosa que estudiar nuestras propias debilidades y fortalezas. Hay líderes que son técnicos, como los contadores y los banqueros, que ejercen esas disciplinas, pero eso no es suficiente. El mundo es cambiante, y allí juega mucho la creatividad de la gente, por lo que los líderes deben asumir riesgos para adaptarse a esos cambios. Y cuando me refiero al heroísmo, es cómo uno se debe motivar y motivar a otros para lograr la excelencia y ser más exigentes. Los líderes más efectivos son aquellos que se conocen mejor a sí mismos.En sus libros habla de que los líderes hacen grandes compañías, pero pocos entendemos de verdad cómo volvernos y hacer que otros se vuelvan grandes líderes. ¿Será acaso que a la sociedad actual le falta complementar todo eso con valores como el amor, la espiritualidad y la solidaridaridad?La Universidad de California cada año hace una encuesta a los nuevos estudiantes para establecer sus valores, y antes el 30% de ellos decía que lo que más les interesaba era volverse ricos. Hoy, son el 70% y no cuestiono eso, ya que son un reflejo de los valores actuales. En la sociedad se destacan como líderes, por ejemplo, las estrellas de rock, las celebridades de televisión y los políticos a quienes les interesa más el poder que servir a la comunidad, y en eso los medios de comunicación han ayudado a proyectar más ese tipo de liderazgos que otros valores que se han perdido.En los diccionarios hay varios tipos de definiciones de liderazgo. Una que habla de la autoridad, la jerarquía, o estar a cargo de un grupo de personas, y la otra describe esa aptitud como la capacidad de definir una ruta y tener influencia positiva con valores sobre otros. Soy partidario de esta última , ya que cualquier persona puede construirse como líder. Desde los Estados Unidos, cómo observa usted a Colombia, cuyo gobierno está negociando la paz con los grupos subversivos luego de 50 años de conflicto armado?En Estados Unidos lastimosamente el conocimiento sobre Colombia es mínimo. Pero personalmente considero que la experiencia de Colombia (de negociar la paz) va a ser muy importante para la sociedad global sobre la forma como se ha enfrentado a este conflicto y cómo lo está resolviendo a través de un proceso de diálogos. Son lecciones aprendidas muy importantes que pueden servir al mundo de hoy. En los últimos diez años he viajado tres veces a Colombia y he podido ver los cambios destacables y significativos que ha experimentado el país. De dónde el título de su libro ¿Por qué el Papa lidera como lidera?, ¿será acaso que a la Iglesia llegaron con el papa Francisco los vientos de cambio que necesitaban los católicos?Mi libro no es una biografía del Papa, porque no tengo experiencia como escritor de biografías, sino que me refiero al estilo de liderazgo del Santo Padre basado en su formación jesuítica. El liderazgo no se logra solamente porque te conviertes en Presidente de un país o una compañía. Toda tu vida debes prepararte y realizar un proceso para ser líder y eso hizo el papa Francisco. Yo veo cambios dramáticos a nivel cultural para la Iglesia Católica. Primero, el papa Francisco busca que la Iglesia esté más conectada con los pobres, los más vulnerables y marginados de la sociedad. Y que nuestras vidas sean más simples, sencillas y austeras. Y en segundo lugar, La iglesia es cada vez más consiente que debe servir a los demás, y no servirse solo así misma.

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