Amancio Ortega, el magnate español que le pisa los talones a Bill Gates

Amancio Ortega, el magnate español que le pisa los talones a Bill Gates

Septiembre 11, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

El empresario español acaricia ya el primer lugar de la lista de los hombres más adinerados del mundo, con una fortuna de US$79.500 millones, superando al magnate de Microsoft. Perfil de un hombre invisible.

Quién osa ponerle el cascabel al magnate estadounidense Bill Gates? ¿Quién se atreve a relegar al creador del imperio de Microsoft a un segundo lugar, superando su fortuna hasta alcanzar el podio del más rico del mundo según la lista Forbes?

Pues el atrevido es el empresario  español Amancio Ortega,  un nombre sin resonancia mediática en Colombia y en el mundo,  hasta que se supo que es quien está detrás  de las tiendas de ropa Zara, una de sus más populares marcas de moda en España y  en los cinco continentes.

 Marca con la que el modesto hijo de un jefe de estación del ferrocarril español, Antonio Ortega Rodríguez,  y  Josefina Gaona Hernández, ama de casa, logró tejer  un emporio económico que hoy lo pone de tú a tú con Bill Gates, máximo millonario en  los últimos tres años consecutivos según Forbes,  la revista económica más prestigiosa de ese ámbito.

 Amancio era tan  desconocido en su  país como en los países donde sus tiendas abrían y vendían ropa como pan caliente. Aunque empezó vendiendo camisas muy joven, el ‘Cholo’, como cariñosamente lo llaman,  pronto descubrió el modelo para hacer oro con telas e hilos:  el negocio no era solo vender, sino  fabricar, distribuir  y vender él mismo.  Modelo que le abarataba los costos y le aumentaba las ganancias.

 Con  esa  filosofía de  tres puntadas de oro, abrió su primera tienda de Zara en La Coruña, donde ha vivido siempre, que se han multiplicado a   7013 sucursales en los cinco continentes. Igual sus marcas, además de Zara, creó  Zara Home, Pull & Bear, Bershka, Oysho, Uterqüe y  compró Massimo Dutti (1995) y Stradivarius (1999), que él englobó bajo el grupo   Industrias de Diseño Textil,  Inditex.

Y este gran emprendedor, que no fue a la  universidad, no solo diversificó en el sector textil, sino que expandió sus inversiones  a otros campos como el  inmobiliario, financiero, concesionarios de vehículos o  fondos de inversión.

 Esa combinación de las distintas líneas de negocio   le permitió  acumular una fortuna que el pasado 6 de septiembre sumó US$79.500 millones, más que  los   US$78.500 del gigante de la multinacional Microsoft.   

Pero, ¿quién es este Rey Midas de la moda y que hasta ahora se pone de moda? Poco se sabe del archimillonario, porque siempre guardó bajo perfil, eludía a la prensa, no concedía entrevistas ni aparecía en fotos. Amancio estaba muy ocupado,  mientras cosía su fortuna ajustando su creciente negocio a  su modelo  de no ser solo los vendedores, sino también los fabricantes y distribuidores.

 Algo así como  monopolizar los procesos, según los economistas. Y  hacer ropa bonita y barata para las clases medias, según los fashionistas. O el inventor de la moda rápida, según los mercaderistas, porque logra  poner los pedidos en dos semanas donde  los solicitan, obedeciendo a su  mantra ‘Just in  time’ para vender el  ideal de  moda al menor precio en el momento perfecto.

  Nacido en  la provincia de León (28 de marzo de  1936), pasó su niñez en  Tolosa y estudió en el   Sagrado Corazón, conocido como el colegio de los franceses. Adolescente ya, su familia se radicó en Galicia, donde a la temprana edad de los  13 años empezó a trabajar como repartidor en la camisería Gala, en la capital gallega. Luego se vinculó  a  La Maja, una tienda de  textiles, seguramente  recomendado por sus hermanos Antonio y Josefa, que laboraban allí.

Amancio Ortega Gaón aprendió allí todo sobre el ramo  textil y en 1963 creó su fábrica de  batas, Confecciones GOA (sus iniciales invertidas). Allí se casó con   Rosalía Mera Goyenechea, una empleada de la fábrica, proveniente  del  sector popular del Matadero. Fue ella su  gran aliada en sus nacientes negocios  y madre de sus hijos Sandra (1968) y Marcos (1971), este último con una grave discapacidad congénita. 

La enfermedad de su único hijo varón  no lo amilanó. Al contrario,  en 1975 abrió su primera tienda  del imperio Zara,  en La Coruña. GOA se volvió un sólido negocio de familia y trece años después   (1988) arriesgó a  salir al mercado internacional,  con una  tienda en Oporto (Portugal). 

En los años  90, sus almacenes   se expandieron  a más de 40 países de Europa, América, Asia y hasta en aquellos  de culturas tan disímiles  como Arabia Saudí, Kuwait, Turquía o  Japón, en Oriente, o  Estados Unidos,  y el norte de África. 

En  1986   creó la fundación Paideia, una institución de apoyo a menores con deficiencias cognitivas como las de su hijo Marcos,   que  dirigió  su esposa Rosa Mera desde el momento en que  se separaron tras 20 años de matrimonio. La causal de divorcio fue  Flora Pérez Marcote, también  empleada de una de sus nueve fábricas, con quien  en 1984 tuvo a su hija   Marta. En 2001 se casó con ella.

 Pese al mutismo extremo sobre su vida privada, se supo que su mujer se enteró de sus amoríos con Flora, cuando nació  Marta. Un golpe bajo para una familia tradicional gallega y para Rosa, que se había convertido en la mujer más rica y poderosa de España, trabajando junto a su marido desde que se casaron jóvenes.

En la aurora del tercer milenio, Amancio   ya atesoraba  4808 millones de euros, solo de Inditex,  emporio   valorado en más de 60.000 millones de euros  y que generaba 24.000 empleos para esa época. Tal   crecimiento lo llevó  a  sacar en 2001 al mercado de valores de  la Bolsa de Madrid,  el 26 % de las acciones de  Inditex,  calificado el primer grupo textil del mundo. 

Pero eso implicaba   también  enfrentar en   público a la clase empresarial y la clientela españolas, que no adivinaban su rostro, y a  los medios de comunicación que durante años publicaban la  única foto desactualizada que se conocía de él.

 La foto salió  a la luz en 1997 en El País de España y ni siquiera este prestigioso  medio, logró  una entrevista o una imagen suya, pese a que les dio permiso para filmar el interior de la fábrica para un documental de Zara. La periodista dijo que “era frustante” cruzárselo en las instalaciones y  verlo hasta tres veces en el comedor de los empleados, donde recogía el plato, y no poder grabarlo, fotografiarlo o hablarle. Igual experiencia  vivieron reporteros de The New York Times, para citar solo dos casos. Y a las fastuosas inauguraciones de sus tiendas en Roma, Moscú, Nueva York, jamás asistió. 

Pero, ¿cómo salir a luz pública después de permanecer invisible durante  los 30 años que se dedicó  a consolidar su imperio? Hace 16 años, se dio a conocer  con la imagen de empresario exitoso que llega al mercado de valores, y a la vez con la de un anciano bonachón a través de su  Fundación Amancio Ortega, entidad  privada sin ánimo de lucro que brinda distintos programas de apoyo y  proyectos en el sector educativo.

Ejemplo de ello es su  programa de becas para estudiar primero de bachillerato en Canadá y Estados Unidos, abierto para todos los estudiantes españoles. En este año lectivo 2016/2017,  habrá 500 jóvenes beciados, 250 de ellos en EE. UU. y los otros 250  en territorio canadiense, más  conocidos en España como los ‘Spanadians’.

Muestra de su generosidad, fue su cuantioso aporte de 20 millones de euros a la organización Cáritas, que es la mayor donación que ha recibido la ONG en su historia. Lo hizo en el marco del Foro Europeo del Hotel Ritz, de Madrid, en octubre de 2012, al que fue invitado.

 El periodista Diego Muñoz, colombiano radicado en España, quien estuvo en el acto, cuenta que el empresario apareció de camisa blanca, pantalón caqui y zapatos negros – él vende glamour con sus prendas, pero no  le interesa parecer glamoroso–  y habló muy poco. 

 “Sus palabras son muy medidas, nunca habla de sus donaciones, pero esa  (a Cáritas)  en plena crisis económica de España, fue un golpe de efecto enorme”, comenta Muñoz.  En reportajes en los que consultan a quienes  le conocen, estos  coinciden en algo: Amancio es un hombre que no pontifica sino que escucha; es reflexivo, pero  poco teórico y más   pragmático y trabajador incansable al que siempre se le veía en el taller de diseño de ropa de mujer,  mezclado como otro empleado más. Es más,  que nunca tomaba vacaciones. “Soy propiedad de mi empresa”, decía a sus amigos. Solo  en sus últimos años a veces salía   con su hija y su nieto, en su yate común, desprovisto de  lujos.

Así, entre datos de segunda y tercera mano,  en los últimos años su  misterio se comenzó a develar, reflejando un hombre de carácter muy  individualista, con  gran poder de observación y de  perfeccionismo extremo, según sus biógrafos.

En los últimos años destacó con éxito también en la compra de edificios antiguos en zonas históricas que remodela y luego alquila a firmas prestigiosas a altos precios. Así pasó de las telas al ladrillo, pero igual, prenda que toca, de ropa o inmobiliaria, este Midas la vuelve oro. 

 Y  que pese a su abultado patrimonio, sigue llevando una vida de provincia en La Coruña, en un barrio de clase media. Pero que también es amante de la  hípica, la pintura y de los automóviles. Justamente, el único lujo que se da es conducir él mismo un Porsche, antes, y  ahora un Audi. Y viajar de continente a continente en su avión privado Global Express, un avión normal, de la firma  canadiense Bombardier.

    Pero también se le critica los métodos  para obtener su bonanza textilera. A decir de los economistas, recurrió a modelos de producción como  la “deslocalización” para obtener sus jugosos  beneficios económicos. Se refieren a que, así como se expandió para vender, también trasladó la confección y producción a maquilas en países pobres  como China, India, África, Turquía e incluso Portugal, donde la mano de obra le resultó más barata.

Un canal de televisión emitió hace poco  un documental en el que sostenía que el zar de la ropa  se hizo rico gracias a cientos de personas que subcontrataba para la  maquila de  colecciones enteras para las prestigiosas marcas de Inditex. Eran  mujeres  que empeñaron todo para comprar las máquinas en las  que  cosían algunas de las 840 millones de prendas que Amancio fabrica y vende al año  con 40.000 referencias.

Por ello, no es la primera vez que el zar español le pisa los talones al magnate norteamericano Bill Gates. En octubre de 2015, Amancio ya había superado a Gates, cuando la  revista Forbes lo puso en su listado de los más acaudalados del planeta. Revelaciones que le molestan mucho a este empresario que aún a sus 80 años busca mantener su privacidad.

No obstante, en enero de 2011, este Rey Midas de la moda, firmó su carta de retiro de la presidencia del grupo Inditex. Hoy,  este abuelo disfruta de sus tres nietos por parte de Sandra, (Martiño, Antía y Uxía). Y el de  su hija Marta,  con Sergio Álvarez, bautizado Amancio para perpetuar  el nombre, y quizás el imperio,  del zar de la ropa.

*Con información de Biografíasyvidas.com, Wikipedia  y El País de España.

ObraLa Fundación Amancio Ortega  brinda apoyo en el sector educativo, en el que  busca   favorecer el acceso al conocimiento y  el de  infancia y juventud; se propone situar a los estudiantes en el proceso de aprendizaje potenciando sus habilidades. Otra línea de trabajo de la Fundación Amancio Ortega  es el  apoyo institucional para orientar y asesorar  proyectos de instituciones  benefactoras de sectores menos favorecidos.Y una última, llamada Sociedad / Persona,  brinda igualdad de oportunidades para mejorar la calidad de vida de los beneficiarios con igualdad de oportunidades. En salud, este año, donó  40 millones de euros  para la lucha contra el cáncer en Andalucía y  el año pasado dio  17 millones de euros para la salud pública de Galicia.  Y pese a la crisis económica de España,  Inditex es la empresa española de mayor valor, superando a Telefónica y a los dos grandes bancos, Santander y BBVA. En el grupo Inditex,  Zara  aporta  el 70 % de la facturación del grupo.  Solo en 2015, Inditex   abrió 330 nuevos almacenes en 88 mercados, como toda una multinacional de la moda que emplea a más de 152.000 personas alrededor del mundo.
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