Carlos Carbonero, el jugador que tuvo que soportar el peso de empezar de cero

Carlos Carbonero, el jugador que tuvo que soportar el peso de empezar de cero

Septiembre 16, 2018 - 09:21 a.m. Por:
Daniel Molina Durango - Reportero de El País
Carlos Carbonero

Carlos Carbonero, futbolista del Deportivo Cali.

Ricardo Ortegón / El País

Empezar de cero representa un peso que no todas las espaldas tienen la capacidad de soportar. Es como una lucha que se da en el ring interior de cada quien. En una esquina está la persona que fue en el pasado y en la otra, la que es. 

Una disputa de ese calibre es la que acabó de ganar el volante Carlos Carbonero, quien esta semana firmó contrato con el Deportivo Cali luego de dos años en los que la pasó muy mal debido a una lesión en un menisco de su rodilla derecha en el 2016, cuando jugaba en la Sampdoria del fútbol italiano.

Ese episodio se encargó de tratar de derrumbar la exitosa carrera de ‘Carbo’, quien después de brillar en sus inicios en el fútbol colombiano con las camisetas de Huila y Once Caldas, emprendió camino hacia Argentina para ser campeón con las casacas de Arsenal de Sarandí (2012) y River Plate (2014), jugar el Mundial de Brasil con la Selección Colombia y llegar al balompié europeo. 

Esa fatídica lesión —que se dio en medio de un partido entre la ‘Samp’ y el Nápoles por la Serie A—, hizo que el mediocampista emprendiera un retorno desesperado al país para buscar recuperar su nivel.

Recaló en el Cortuluá en el 2017 y las cosas no se le dieron. Y entonces, se quedó en el ‘aire’, sin equipo. Hasta que en el 2018 apareció una luz en su vida: Gustavo Portela, el médico del cuadro azucarero.

Con Portela comenzó a trabajar en abril de este año en las instalaciones del Cali, que le abrió las puertas para su recuperación.

Fue un proceso duro, en el que el centrocampista, en esa búsqueda por recuperar su brillo de antaño, lo dio todo. El fin de semana pasado, mientras entrenaba con el equipo sub-20 del cuadro verde, lo llamó un directivo y le dijo que lo necesitaban urgente para que al otro día se presentara a entrenos con la plantilla profesional. Él sonrió y el fútbol también.

Charla con una espalda que sí pudo soportar el peso.

¿Cómo asume emocionalmente este reto de firmar con el Cali?

Muy contento. Agradecido con Dios y con la vida por darme la oportunidad de tener un contrato con un club tan grande como el Cali. Lo estoy viviendo de la mejor manera, disfrutando de cada entreno que pase por el grupo y esperando que sigan viviendo buenas cosas.

¿Cómo le dieron la noticia?

La verdad fue algo inesperado. Yo estaba entrenando con el equipo Sub-20 el fin de semana y de repente me llamaron y me dijeron que me presentara al otro día a entrenar con el plantel profesional. Y el lunes ya estaba inscrito. Fue algo que no me esperaba, así que lo tomo con mucha alegría.

La lesión...

Yo venía desde hace nueve años con un problema en la rodilla derecha, donde tuve una lesión de cartílago. Y en la Sampdoria tuve una recaída y no hice una buena recuperación para volver a jugar en un alto nivel.

¿Cómo sintió que se había lesionado?

En un partido de Liga entre Sampdoria y Nápoles me empezó una molestia en la rodilla y ya cuando finalizó el partido la sentí inflamada. Estuve una semana entera haciendo fisioterapia tratando de recuperarme, pero vi que la rodilla no respondía y ahí se determinó que tenía el menisco roto, desgastado.

Decido entonces ir a Barcelona a operarme con el doctor Ramón Cugat, que es una eminencia, pero lo que pasó es que desde ahí no hice una buena recuperación. Los tiempos que se cuadraron no fueron los indicados.

Y entonces...

Decidimos rescindir contrato con la Sampdoria cuando faltaban seis meses para que terminara. Entonces regreso a Colombia, donde ‘Nacho’ Martán me da la posibilidad de tratar de recuperarme en Cortuluá (febrero del 2017), pero no logré lo que quería. Luego me quedé sin contrato y apareció la opción del médico Portela, quien me dio la posibilidad de recuperarme sin ningún compromiso.

¿Cómo fue regresar de Europa?

Duro, porque sabía que tenía que cambiar muchas cosas. En Europa yo venía en un nivel importante y jugando de seguido y cuando me lesioné muchas cosas cambiaron. Mucha gente ya no estuvo tan pendiente de mí y decido volverme a Colombia sabiendo que tenía que empezar de cero. Estuve fuerte mentalmente y obvio, tuve el apoyo de mi familia.

¿Por qué dice que los tiempos de la recuperación no fueron los adecuados?

Porque no tuve a una persona que estuviera todo el tiempo diciéndome tienes que hacer esto o lo otro. En ese momento lo que yo no quería era perder ritmo y me apresuré. Jugaba y entrenaba con dolor, me medicaban para que no me doliera, pero llegó un punto que la rodilla no me dio más. Eso fue hasta agosto del 2017, ahí decido parar hasta abril de este año, que fue cuando empecé con el médico Portela.

¿Cómo llegó a Portela?

Lo había tenido en una Selección Colombia Sub-15 con Eduardo Lara. Pero para esta ocasión con un conocido hablamos de ir donde él a que me revisara y ahí tomé la decisión de empezar los trabajos de recuperación en el Cali.

¿Qué fue lo más difícil?

Muchas cosas, como pensar en no decepcionar a mi familia por tomar decisiones apresuradas. Pero bueno, Dios sabe cómo hace sus cosas. Empecé la rehabilitación en abril y comencé a sentir mejor la rodilla. Luego el profesor Gerardo Pelusso me dio la oportunidad de hacer la pretemporada con el equipo. Me costó muchísimo porque hacía un año y medio no hacía un trabajo así.

Pelusso me dijo que tenía que buscar un equipo donde pudiera sumar minutos, pero yo decido seguir entrenando en el Cali, con la Sub-20, pero escuchando ofertas. Pero nada se concretó hasta que ahora en septiembre se me da esta bonita oportunidad y no lo dudé ni un segundo.

¿Cómo le fue con la Sub-20?

Ellos estaban sorprendidos, no se imaginaban que yo estuviera entrenando con ellos, pero yo tenía que empezar de cero y no se me hacía nada irregular practicar con los chicos porque yo soy un jugador profesional. Me ayudaron a tomar ritmo. Estoy agradecido con ellos y con el profesor Cocho Patiño.

¿Qué le preguntaban los ‘pelaos’?

Más que todo me preguntaban cómo había sido mi carrera. Yo les decía que lo que mata a los jugadores son las lesiones y que tienen que aprovechar los momentos porque el fútbol da muchas vueltas.

¿Cómo fue el apoyo de su familia?

Contento, porque hace dos meses llegó una niña al hogar que es el amor de mi vida.

¿Qué fue lo más importante para empezar de cero y no rendirse?

Yo creo que las ganas, la voluntad y la fuerza mental fueron las cosas más importantes.

La mayor lección de estos dos duros años...

La humildad. Pienso que eso no se debe perder. Es fundamental, porque si una persona no es humilde, va a tener las puertas cerradas. Uno tiene que ser la misma persona donde sea.

Su papel en este Cali...

Espero adaptarme de la mejor manera al ‘profe’ Pelusso y a mis compañeros. Quiero hacer las cosas de la mejor manera y vivir al máximo esta gran oportunidad.

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