Sebastián Arce, el 'ace' vallecaucano del tenis universitario en Estados Unidos

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Sebastián Arce, el 'ace' vallecaucano del tenis universitario en Estados Unidos

Mayo 31, 2020 - 12:05 a. m. Por:
César Polanía - Editor de Afición

Sebastián Arce, tenista vallecaucano.

Diseño: Diego Javier Martínez

Cuando era un niño de 5 años, los padres de Sebastián Arce Aldana no sabían qué hacer con él. Su hiperactividad les preocupaba. Entonces, las clases de natación pudieron ser un alivio. No lo fueron. Quizás el fútbol. Tampoco. El desespero los llevó hasta la chalanería, esa destreza artística con los caballos en una pista con obstáculos. Y funcionó. Pero solo por seis años…

La terapia —porque así lo define el propio Sebastián— que hizo al lado de los cuatro caballos que tenía en su pesebrera, y con los que también practicó la equitación, le sirvió bastante para aplacar su hiperactividad. Inclusive para competir y ganar campeonatos regionales y nacionales en Colombia. Pero aquello no significaba precisamente que el pequeño ‘Sebas’ hubiera dejado de ser inquieto.

Cuando tenía 11 años, sus padres, Carlos Guido y Marta Lucía, lo enviaron a unas vacaciones a la casa de su tía, en Miami. Una tarde, buscando qué hacer, como ha sido siempre su vida, encontró una raqueta vieja y algo dañada, junto con una pelota. Simulando tener familiaridad con el ‘deporte blanco’, se fue para las canchas múltiples del condominio donde se alojaba y comenzó a dar pelotazos. Sin técnica, por supuesto, pero con decisión. Aquella tarde se hizo noche. Y aquella noche dejaron de existir los caballos.

Al regresar a Palmira, la ciudad donde se asentó con su familia a pesar de haber nacido en Cali el 11 de mayo de 1999 (21 años), les dijo a sus padres que no quería más caballos en su vida. Que el nuevo mundo del niño hiperactivo era el tenis.

Quien tuvo la paciencia y las condiciones para pulir ese prospecto de tenista fue el entrenador Hernán Herrera. Con él comenzó todo en Palmira.

“Fue el profesor Herrera quien me potenció la técnica, me entrenó día a día y pronto se vieron los resultados. Esta pasión por el tenis me llegó a los 11 años y ya llevo diez con ella”, cuenta Sebastián, desde el confinamiento en Miami, donde espera que la pandemia del coronavirus le deje pisar nuevamente una cancha y lo aleje de la virtualidad en la que todos los días entrena.

En Estados Unidos vive desde los 14 años. Ya son siete de residencia en el país del norte. Resulta que el trabajo del profesor Herrera y el talento de Sebastián tuvieron efectos tempraneros, como lo recalca el propio tenista.

De los ‘colleges’ (escuelas y universidades) de Estados Unidos —donde reclutar talentos es una vieja y buena costumbre—, empezaron a llegarle ofertas para matricularse en sus programas y, a la par, demostrar que aquella tarde en que por primera vez cogió una raqueta con sus manos no fue simplemente el acto de un niño inquieto.

“Gracias al apoyo de mis padres —su papá es odontólogo y su madre administra la clínica que la familia tiene en Palmira—, me fui a vivir a Winchester (Virginia) con otros doce chicos de distintas partes del mundo. Vivíamos en una academia. Además de entrenar y jugar, cocinábamos, nos divertíamos, fue y una gran experiencia a tan temprana edad para mi vida”, recuerda Sebastián.

De las manos del profesor Herrera, en Palmira, Sebastián pasó a órdenes del entrenador Jon Prenelle, uno de los experimentados formadores del tenis de base en los Estados Unidos, que ha trabajado con todos los niveles de jugadores de la WTA, ATP e ITF, incluida la promisoria raqueta Sachia Vickery, quien llegara a ser la número 6 del ranquin junior mundial.

El talento de Sebastián no se estuvo quieto. Del estado de Virginia pasó a Massachusetts, más precisamente a la histórica ciudad de Boston, una de las más viejas e importantes en la vida política de Estados Unidos.

Allí fue reclutado por la Academia de Tenis MAC, que fue diseñada personalmente por el legendario entrenador Nick Bollettieri, fabricante de tantas figuras como Andre Agassi, Jim Courier, Tommy Haas, Jelena Jankovic, Martina Hingis, Maria Sharapova, las hermanas Venus y Serena Williams, Mónica Seles, Marcelo Ríos, Mary Pierce y Anna Kournikova.

En esa academia, relata Sebastián, “continué con mi formación, impulsado siempre por los profesores Jaime Cortés y Francisco Montoya, y preparé todos mis exámenes para dar el salto al tenis universitario”. Era el momento de que el joven tenista siguiera pegándole bien a la bola, pero también de elegir una carrera.

Una beca y las aulas del Wallace State Community College, en Hanceville, en el estado de Alabama, lo estaban esperando. Allí hace sus estudios de sicología. Allí, por supuesto, también juega tenis.
“¿Por qué estudio sicología? Porque me ayuda a entender la mente del ser humano. Y porque entenderla me hace más fuerte en la competencia”, dice Sebastián, sentenciando de esta manera que su carrera universitaria, para la que le faltan dos años, la ha convertido en un aliado suyo en la cancha.

Este palmirano de 21 años acaba de ser seleccionado entre las mejores diez raquetas del tenis universitario de Estados Unidos, luego de coronarse campeón de conferencias, siendo el jugador más brillante de su equipo.

“Es mi mayor logro. Estar ranqueado en el séptimo lugar del tenis universitario es algo grande para mí, porque el nivel de competitividad en este campo es muy alto en los Estados Unidos”, cuenta el tenista, a quienes los entrenadores describen como un jugador rápido, agresivo, potente con el golpe de derecha paralela y que se siente cómodo cuando enfrenta al rival desde la red.

“Una vez la vida vuelva a la normalidad, vendrán dos años de fuerte trabajo para graduarme como sicólogo y dar el salto al tenis profesional”, expone Sebastián, quien evoca al bogotano Nicolás Mejía, fabricado también en el tenis universitario de los Estados Unidos y hoy jugador de la ATP.

No es insignificante la marca que ha dejado el tenis universitario en el mundo del ‘deporte blanco’. Al lado de figuras ya consolidadas como John Isner, Kevin Anderson o Cameron Norrie, se forjan grandes prospectos como Marcos Girón, campeón universitario de los Estados Unidos, o Brayden Schnur, que ya ha saboreado finales del ATP.

En un peldaño, junto a ellos, anhela estar Sebastián Arce Aldana. ¿Cómo saberlo? Por lo pronto seguirá trabajando bajo una fórmula que le ha dado resultados: ser un muchacho inquieto.

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