Rafael Araujo Gámez dice adiós a los medios tras medio siglo narrando experiencias inolvidables

Rafael Araujo Gámez dice adiós a los medios tras medio siglo narrando experiencias inolvidables

Diciembre 30, 2018 - 07:55 a.m. Por:
Juan Carlos Pamo - reportero de El País
Rafael Araujo Gámez, narrador radial

Rafael Enrique Araújo Gámez cumplió 50 años de trayectoria profesional y decidió retirarse de la actividad radial. Desde finales de la década del 70 hasta comienzos del 2000, fue el narrador con mayor sintonía en la capital del Valle.

Foto: Wirman Ríos / El País

Una de las grandes voces del relato deportivo nacional ha dicho adiós. Se trata de Rafael Enrique Araújo Gámez, quien anunció que deja el oficio periodístico luego de 50 años de una exitosa carrera profesional.

‘El narrador que Cali consagró’, como se conoció en el mundo de los medios, se despidió el pasado 21 de diciembre para irse a sus cuarteles de invierno y dedicarse a sus otras dos pasiones: la escritura y su familia.

Fueron cinco décadas de grandes jornadas para este samario que llegó en el año 1972 a la capital del Valle para convertirse en el rey de la sintonía local y transformarse en un caleño más que aprendió a amar a esta ciudad.

Con el paso del tiempo, los hinchas del Cali y de América lo aprendieron a querer e identificar por las frases célebres que adoptó en su narración.
Durante muchos años, el “América, América, América, América” y el “Cali, Cali, Cali, Cali”, en el momento del clímax de gol, marcaron para siempre a muchas generaciones de aficionados de ambas escuadras, que gozaron con los títulos de sus equipos del alma.

El periodismo le entregó la amistad de grandes colegas, pero resalta en especial su relación personal y profesional con Mario Alfonso Escobar (el ‘Doctor Mao’), y Óscar Rentería, con quienes compartió grandes desafíos y aventuras.

Su alejamiento de los micrófonos no le produce tristeza, pero sí una inmensa nostalgia por una labor que respetó y por la que se preparó todos los días. Incluso, no descarta que en el futuro decida regresar a ese mundo mágico de la radio, aunque por ahora el adiós ya es una decisión tomada.

Los libros y el lápiz para crear historias serán ahora sus cómplices en una nueva etapa de su vida, donde la intimidad y el calor de su hogar jugarán un papel primordial para consolidar su sello como escritor.

Fue testigo de grandes gestas del deporte nacional, pero también presenció capítulos de dolorosas derrotas.

Con la certeza del deber cumplido, con su voz más pausada y la tranquilidad de haber sido un referente para las nuevas generaciones de la narración del país, Rafael le confesó a El País lo que significó vivir medio siglo de inolvidables experiencias.

¿Fue difícil tomar la decisión de decir adiós?

Dejar la radio y seguir en televisión es una determinación que había tomado hace algún tiempo. El paso de Óscar Rentería de El Súper Combo del Deporte al programa ‘El Pulso del Fútbol’ de Caracol fue el hecho que apresuró la decisión porque la idea junto a Óscar era retirarnos en el año 2020.

¿Consultó con su familia antes de determinar el final de su carrera?

Claro. En un principio ellos estuvieron renuentes, pero luego comprendieron las razones que les di.

¿Qué les dijo para que lo apoyaran?

Yo cumplí 50 años de carrera y tengo 76. Toda la vida he querido escribir, ellos me oyeron y entendieron mis razones. Quería retirarme en plenitud de condiciones y no llegar con un bastón a las emisoras.

¿Por qué no volvió a las transmisiones de fútbol?

Hace dos años que nos alejamos de asistir al estadio. El último juego que transmití fue un América-Pereira. La gente, molesta por el rendimiento del equipo rojo, se metió a la gramilla y hubo desmanes en las afueras del Pascual Guerrero. La Policía lanzó gases lacrimógenos, sufrimos mucho ese día y junto a Óscar tomamos la decisión de no regresar.

¿Cómo fueron sus inicios en la radio?

Comencé en Santa Marta. Estaban buscando un narrador y fui locutor de cabina. En una emisora que se llama Ondas del Caribe fue mi primera experiencia narrando y lo hice en el baloncesto. Luego tuve un paso por Barranquilla y Bogotá.

¿Y cómo aterriza en Cali?

Estando en Caracol Barranquilla se organiza una emisora costeña para transmitir los Juegos Panamericanos del año 1971 que se hicieron en Cali.

Aquí se estaba retirando el relator Álvaro Muñoz Cuéllar y Rafael Payán, gerente de la época en la cadena radial, me escuchó y le gustó mi voz. Nos reunimos, pero no logramos ponernos de acuerdo en lo económico: yo le pedí 100 mil pesos mensuales, pero él no aceptó. Unos meses más tarde, ya en 1972, me llamaron de Bogotá y me ordenaron venirme para Cali con un salario de 300 mil pesos mensuales. No lo dudé, agarré mis cosas, trasladé a mi familia y desde ese entonces estoy acá.

¿Se volvió un costeño caleñizado?

No lo dudes. Tengo hijos y nietos caleños. Me adapté fácil a una ciudad que siempre me encantó.

¿Cómo nace la idea de repetir los nombres de Cali y América en el momento del gol?

Tengo en Cali un amigo costeño que trabajaba en una empresa y una vez él me dejó escuchar un relato de un narrador brasileño que en el Mundial de México 70 utilizó una frase usando varias veces el ‘Brasil, Brasil’. Yo lo implementé con Cali y América, pero con mayor velocidad. En mi debut, que fue en el Pascual —en un partido entre América y Bucaramanga—, usé esa frase y todo el mundo en la tribuna miraba con extrañeza, pero terminó gustando. Al otro domingo hice lo mismo con la afición del Cali. La gente tuvo la misma reacción y ya sintonizaban la emisora para escucharme.

¿Cuándo se juntó con Mario Alfonso Escobar y Óscar Rentería?

Fue en 1972. Se formó un tridente impresionante junto a un gran equipo de colegas. Óscar, que siempre ha sido un gran planificador, estructuró unas transmisiones especiales y nos quedamos con la sintonía. Los dos fueron los pilares fundamentales, ellos fueron los mejores comentaristas que tuve.

¿Su mejor etapa fue con ‘Mao’ en RCN?

Claro. Allí duramos cerca de 16 años en el famoso grupo de ‘Los Cabecillas del Deporte’. Rentería se fue para Bogotá, no teníamos competencia y nos dejó la plaza sola.

¿Cuándo formó la dupla con Rentería?

Se dio cuando Óscar llegó de Bogotá como jefe de deportes de Caracol acá en Cali y me invitó a ser parte del proyecto periodístico. Luego decidimos independizarnos y estuvimos casi 16 años juntos.

¿Escuchaba sus propios relatos para mejorar?

A veces, sobre todo en el comienzo de mi carrera. Con Óscar y ‘Mao’ hacíamos un comité después de los partidos para identificar fallas y mejorarlas. Vivíamos consagrados a salir adelante en la profesión.

¿El llanto del niño y el “no hay tiempo de llorar” en las narraciones fue idea suya?

El llanto de un bebé, el “no hay tiempo de llorar”, así como el famoso “corre, corre reloj” me los inventé para tener más elementos en las transmisiones. La primera vez que usé lo del reloj fue en el duelo entre River y Cali en la Copa Libertadores de 1981, cuando el cuadro caleño ganaba con gol de Willington Ortiz y estaba desesperado porque el juego no terminaba. Yo pensaba en lo que iba a relatar y me preparaba para ello porque desde niño quería ser narrador.

¿Cuántos mundiales le tocó narrar?

Tuve la fortuna de estar en nueve citas orbitales: desde Alemania 1974 hasta Alemania 2006.

Las mayores alegrías al frente del micrófono...

Poder narrar partidos de la Selección Colombia en los Mundiales, esa es una experiencia única e inolvidable.

¿Y la gran decepción?

El día que América perdió la final de la Libertadores ante Peñarol en el último minuto. Recuerdo que estaba en el estadio de Santiago de Chile y mi grito fue: “Dios mío, no puede ser, no puede ser”.

¿Tiene presente cuántos títulos del Cali y América quedaron grabados con su voz?

Todos los de América y por los lados del Cali fueron seis.

¿Cuáles fueron los mejores jugadores que vio?

Se me viene a la memoria esa gran delantera del Cali conformada por Scotta, Benítez y Torres. En América recuerdo a Gareca, Alex Escobar y Roberto Cabañas.

¿Cuál es el gol que más lo hizo emocionar a la hora de narrar?

Sin duda, el de Willington con el Cali ante River. No tiene comparación.
El jugador que más lo impresionó...

Uff... Roberto Cabañas fue el futbolista más espectacular que he visto. Era un atleta en todo el sentido de la palabra.

¿Y el mejor dirigente deportivo?

Alex Gorayeb. Ha sido el mejor directivo que ha tenido el fútbol colombiano.

¿El mejor entrenador?

José Pékerman porque le dio un salto de calidad a Colombia. Y de los que vi acá debo mencionar a Gabriel Ochoa Uribe en América y a ‘Pancho’ Villegas en el Cali.

¿El momento más difícil de su carrera fue haber estado preso por presunto enriquecimiento ilícito?

Por supuesto. Por fortuna fueron tres meses apenas porque el proceso precluyó. Fue algo muy sufrido para mí y mi familia.

¿Ese hecho partió la relación profesional con ‘Mao’?

Sí, porque ‘Mao’ se quedó más tiempo detenido. Yo salí y me fui a trabajar con Rentería en Caracol. Eso sí, nunca se perdió la amistad con él.

¿Cuándo decide dedicarse más de lleno a la escritura?

La primera novela que escribí fue una que se llama ‘Baila negro, baila’, a raíz de una pareja de salseros caleños que conocí en una discoteca de la ciudad. Desde ese momento me di cuenta de que debía hacerlo más en serio.

¿Cómo observa la nueva generación de narradores deportivos?

En este momento hay dos relatores muy buenos que pueden seguir la estela de los que nos hemos ido. Pepe Garzón y Javier Fernández son los dos mejores relatores que tiene el país. Ahora no enseñan a narrar y los muchachos no se preocupan por formarse como relatores.

¿Qué concepto le merece la actualidad de los equipos caleños?

Su presente es malo. Las contrataciones no han dado lo que se esperaba. La situación económica no es buena. Los directivos deben pensar antes de tomar las decisiones.

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Datos

Rafael Araújo es abogado, pero asegura que nunca ejerció el derecho por el poco tiempo que le quedaba por el periodismo.

En enero aspira a publicar su último libro llamado ‘Fútbol, relatos de pasión’, que acaba de terminar.

Rafael es columnista de El País con el espacio denominado ‘Libromanía’, donde opina sobre obras literarias.

Trabajó en Cali en emisoras como Caracol, Grupo Radial Colombiano, RCN, Radio Super y Radio Red; esta fue su última casa radial, donde compartió con Óscar Rentería hasta hace unas semanas.

Seguirá vinculado a los medios con su espacio televisivo ‘Citas con Rafa’, que se emite por el canal local Global TV desde hace algunos años.

Está casado con la barranquillera Beatriz Angarita. Es padre de tres hijos: Doris Josefina, Milena y Rafael. Además, es abuelo de siete nietos.

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