La patinadora caleña Hellen Montoya vuelve a vivir luego de dos años de sanción

La patinadora caleña Hellen Montoya vuelve a vivir luego de dos años de sanción

Agosto 21, 2018 - 07:44 a.m. Por:
Colprensa / El País
Hellen Montoya se cuelga el oro en el patinaje de Juegos Panamericanos

Hellen Montoya, patinadora colombiana.

El martes 5 de julio de 2016, cuando se alistaba para correr la prueba de la vuelta al circuito en el Selectivo Nacional de Buga, la patinadora caleña Hellen Andrea Montoya Ríos fue llamada por el presidente de la Federación Colombiana de Patinaje, Alberto Herrera, para notificarle que no podía seguir compitiendo porque había salido positiva en un control de dopaje.

La siete veces campeona mundial, dueña de la mejor marca orbital de los 500 metros y doble medallista de oro en los Juegos Panamericanos Toronto-2015, recibió la notificación de que había registrado positivo en una sustancia llamada ‘octopamina’, tras una prueba de dopaje que le efectuaron en el Campeonato Nacional Interligas de Buga, un mes antes.
Hellen había ganado las medallas de oro en los 500 metros y los relevos, así como el bronce en 100 metros carriles, durante ese Interligas de Buga. Pero el control que le hicieron, el 9 de junio, le cambió la vida, por culpa de algo que nunca se imaginó, que nunca planeó y que de repente debía afrontar.

En ese momento “yo no creía nada de lo que estaba pasando, no sabía lo que se me venía encima, no sabía si contarlo, a quién decirle. En ese momento me trasladé a otro mundo totalmente diferente en el que estaba”, recuerda la patinadora de velocidad.

Con la noticia, Hellen se presentó en Bogotá, donde se confirmó la pesadilla. Le oficializaron que había dado positivo y que recibiría una sanción de 24 meses sin actividad oficial en cualquier pista de patinaje del mundo. Lo que para ella era no vivir su vida durante 730 días, porque para ella, patinar, competir, ganar y darle alegrías a su familia, a sus amigos y a todo el país, era vivir. Se venían dos eternos años.

“Fue un momento muy difícil, yo me quería morir, porque yo sabía que era por algo externo, pero igual debía pagar”, asegura Hellen.

La aceptación: insistir
No fue fácil. Para nadie puede ser fácil saber que tras toda una vida limpia, compitiendo y ganando de manera justa, a base de talento y esfuerzo, de repente todo se desmorone por algo que se dio por algo que comí y no tenía ni idea que era.

La ‘octopamina’ no es una sustancia común. Simplemente se sabe que la experimentan mucho en animales y la utilizan como quemadores de grasa, un motivo que claramente Hellen nunca necesitó, porque su contextura física jamás dio para utilizar una sustancia como esta.
“Fue algo que se dio y hasta el sol de hoy me pregunto qué fue lo que pasó”.

De hecho, Hellen estuvo en el programa del pasaporte biológico de la Federación Internacional de Roller Sports (Firs), en el que cada mes y en cada campeonato, durante dos años, todo salió negativo. Pero en mayo de 2016 fue excluida del programa y al mes siguiente le hicieron la muestra en Buga, donde salió positiva “sin cambiar nada de lo que venía consumiendo todo el año”.

“Para mí fue sorprendente, obvio la sustancia estaba y había que explicarlo, pero yo no tenía cómo hacerlo. De hecho yo siempre he sido de contextura delgada y nunca he tenido que consumir algún quemador de grasa”, admite Hellen Andrea.

El 9 de junio fue la prueba, el 5 de julio le informaron, el 17 de agosto se la ratificaron y el 15 de septiembre fue hecha pública por la Firs.
El comunicado anunció que la sanción concluiría el 17 de agosto de 2018 y podría volver a patinar en competencia desde el 18 del mismo mes. Pero antes, debía vivir un tiempo difícil, de aprendizaje, de aterrizar para poder volver a volar.

La crisis: resistir
Las medallas de oro en los Juegos Panamericanos de Toronto y los siete títulos mundiales tenían a Hellen en el programa del Plan Apoyado de Deportistas de Alto Rendimiento de Coldeportes e Indeportes Antioquia, pero esa noticia la excluyó de inmediato de todo tipo de ayuda económica, pero eso ella lo tenía claro, lo que sí no esperaba era que “muchas personas que conocí y pensaba eran mis amigos me juzgaron, hablaron mal y se fueron”.

Allí llegó la crisis de Hellen, los primeros días fueron fatales, porque vivía en Medellín y toda su familia estaba en Cali, por eso se regresó para intentar comprender todo lo que se le había venido encima y para eso era vital estar con los seres queridos, los que siempre creyeron, han creído y siguen creyendo en su inocencia, en su limpia trayectoria competitiva.

Hellen confiesa que “esa es la ley de la vida, porque así como muchos me dieron la espalda, pocas personas sinceras volvieron y eso es bonito, porque en los momentos malos es en los que te das cuenta de quién es quien, y quién de verdad fue tu amigo”.

“Recuerdo que el Presidente de la Federación me llamó apenas como tres meses después de la sanción para preguntarme cómo estaba, que no me fuera a retirar. Se portó muy bien, me dijo muchas cosas bonitas, pero no volví a saber nada de ninguno de ellos, ni del sponsor (Flyke), que me quitó el apoyo sin decirme nada”, afirma Hellen.

Esos primeros meses fueron difíciles, al principio dejó la pista, colgó los patines por unos días, porque quería olvidar, quería dejar atrás lo malo que había pasado.

“Fueron días muy, muy duros, esto no se lo deseo a nadie y ojalá que nadie tenga que pasar por esto en ningún deporte. El primer año fue terrible, muchas veces quise tirar la toalla, pero tenía personas que me ayudaban a levantar, soy muy creyente y Dios fue la base principal de todo esto”, recordó.

La esperanza: persistir
Luego de ese primer año de aceptación y crisis, llegó el segundo, cuando ya los días de espera eran menos a los que habían pasado desde aquel 5 de julio. Ya la cuenta regresiva era más esperanzadora, porque el tiempo empezaba a pasar más rápido. Los días corrían y la prueba de fondo que le puso la vida empezaba a ser de velocidad, de su especialidad, donde se siente más cómoda, donde fue la mejor del mundo y donde quiere volver a ser la mejor del planeta.

“Mi familia es la razón por la que sigo adelante, porque los amo. Mi mamá, mi hermana, mis abuelos, mi padrastro, todos son el motor para seguir adelante”, asegura Hellen.

El fin de la pesadilla: nunca desistir
Cuando Hellen aceptó, superó la crisis y sintió la esperanza, volvió a creer, recuperó sus sueños y empezó a visualizar su futuro, se vio reflejada en la historia del Ave Fénix y ahora quiere resucitar de entre sus cenizas para retornar al primer lugar del podio, pero siendo otra persona, más madura, más humilde y con los patines bien puestos en la tierra.

Sabe que va a ser difícil volver a competir, porque son dos años sin pruebas y siempre hace falta el ritmo de carrera, pero como ha entrenado tan duro y tiene tanta hambre de triunfo, luego de dos años de ayuno, en los que se perdió muchos eventos, ya tiene preparada su mente para volver a ganar.

Acompañada con la imagen del Ave Fénix en su piel, Hellen volverá a nacer, pero “siendo una mejor persona, una mejor atleta, la Hellen de hace dos años murió y es totalmente diferente a la que regresa”.
Hellen reitera que “la fortaleza de Dios me levanto mucho más fuerte. Soy una persona nueva, cambié el chip, confirmé que tengo que insistir, resistir, persistir y nunca desistir”.

En detalle

  • El programa de la Federación Internacional de Patinaje del pasaporte biológico es para campeones del mundo en el que cada deportista debe informar constantemente dónde va a estar.
  • En cualquier momento visitan a los atletas para hacer una prueba y si no está en el lugar informado, le cobran una multa. 
  • En este programa estuvo Hellen desde el 2014, tras el Mundial de Argentina, y durante dos años, porque en 2016 fue excluida “sin saber por qué, creo que porque durante mucho tiempo mis pruebas fueron todas negativas”.
  • El último oro internacional que ganó Hellen antes de la sanción fue en la Copa Europea de Patinaje de carreras en Geisengen, donde fue la primera en los 500 metros pista. 
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