Mohamed Salah, 'El Faraón' que también golea con obras sociales

Mohamed Salah, 'El Faraón' que también golea con obras sociales

Abril 25, 2018 - 09:23 a.m. Por:
Elpais.com.co
Mohamed Salah

El delantero egipcio Mohamed Salah es la gran estrella del Liverpool en Liga de Campeones y en la Premier.

Efe / El País

La niñez de Mohamed Salah, el delantero egipcio que brilla con luz propia en Liga de Campeones y en la Premier League con el Liverpool, no fue precisamente una historia llena de alegrías y de bonanza.

Hace 25 años nació en Nagrig, una humilde población, sumida en una profunda crisis social y económica, ubicada a 129 kilómetros de El Cairo, la capital de un país que vive en una interminable guerra que ha cobrado víctimas, miseria y más pobreza.

Salah no la tuvo fácil. Desde muy niño se las ingenió para ayudar en su casa, donde siempre faltaba lo más esencial. Pero, también desde muy pequeño comenzó su gusto por el fútbol, jugando en las polvorientas calles de Nagrig con su hermano Nasr, quien fue el cómplice de esos primeros contactos de 'El Faraón' con un balón.

A Mohamed le tocó jugar a escondidas por la oposición que tuvo en casa de su padre Ghaly Salah, quien siempre quiso que sus hijos se dedicaran al estudio como único camino para salir adelante.

Sin embargo, bastó un partido de barrio para que el progenitor cambiara de idea y decidiera apoyarlo. Mohamed hizo de todo ante niños mayores que él, comenzó a despertar elogios por su habilidad pese a que en sus primeros momentos en una cancha jugaba de lateral izquierdo.

Muy pronto sus condiciones lo llevaron a formar parte de una primera escuela ubicada en Basyoun, que queda a 45 minutos de Nagrig. Allí comenzó a jugar más disciplinadamente bajo las órdenes de un entrenador y con niños que también iniciaban su camino en el fútbol.

El progreso de Salah como futbolista fue tan rápido, que su padre Ghaly decidió matricularlo en el Al-Mokawloon, un equipo más organizado que tenía su base en El Cairo. Al padre de la hoy estrella del fútbol mundial no le importó pagar casi que a diario los cinco carros que debían tomar para llegar a tiempo a los entrenamientos.

"La escuela quedó prácticamente atrás; con decir que solo estudiaba dos horas al día. La apuesta por el fútbol fue arriesgada y por fortuna salió bien porque de no ser así, no sé que sería de mi ahora", reconoció Salah en una entrevista con The Sun.

Sus condiciones como defensa no pasaron inadvertidas para el entrenador de la época, Al Shesheni, quien le cambió de puesto, una movida que sería definitiva para la joven promesa.

“Después de un partido le dije a Mohamed que lo iba a cambiar de posición por su velocidad y facilidad para llegar al arco rival y para marcar. Cuando pasó al ataque, metió 35 goles en una temporada con la Sub 16 y Sub 17”, contó Al Shesheni.

Esas actuaciones en el Al-Mokawloon le fueron abriendo puertas y despertando el interés de equipos y de entrenadores egipcios.

Mohamed Salah

Mohamed Salah, jugador egipcio.

Efe / El País

Un comienzo profesional en Suiza

Un primer gran paso fue haber llegado a la selección egipcia juvenil, con la que jugó muchos torneos internacionales, entre ellos el Mundial Sub 20 y los Juegos Olímpicos de Verano del 2012.

Contrario a la lógica, que lo fichara un equipo de su país para iniciar ya su proyecto profesional, fue el Basel de Suiza, que lo vio en un amistoso que jugó con la selección juvenil de Egipto, el que pidió a su padre que lo mandara para una prueba de una semana, con el fin de evaluarlo para contar con él.

Salah no solo pasó la prueba, sino que firmó contrato y jugó dos años. En agosto de 2012 debutó en un partido ante ante el Molde FK de Noruega. Y casi enseguida jugó su primer partido en la liga de Suiza ante el Thun. En el siguiente encuentro marcó su primer gol en el triunfo 2-0 ante el Lausanne. 

Con el Basel las cosas iban bien. Ganó la Superliga suiza y fue elegido el Mejor Jugador de África. Comenzó a ganar mucho dinero, pero nunca olvidó sus orígenes, lo que le llevó a buscar opciones de ayudar a su gente de Nagrig.

En el 2014, después de jugar Champions y muchos partidos internacionales, dio el primer gran salto como profesional, llegando al Chelsea por 14 millones de euros.  Sin embargo, no le fue bien. Mourinho ponía a Ramires, a Fábregas, a William y a Hazard en ataque y eso le restó posibilidades a Salah.

Canje por Cuadrado

En dos años y medio con el Chelsea, solo jugó seis partidos. Se fue cedido a la Fiorentina en un canje por el colombiano Juan Guillermo Cuadrado, quien llegó al equipo inglés.

En Italia, Salah comenzó a despegar. Jugó 26 partidos, hizo goles, mostró velocidad y talento. A la par, jugaba de manera brillante con la selección egipcia, a la que clasificó al Mundial de Rusia con un gol en el minuto 49 del segundo tiempo de un partido ante el Congo. Egipto, gracias a su gran estrella, vuelve a un Mundial después de 28 años.

De la Fiorentina pasó a la Roma con el que también brilló, y de allí al Liverpool que es donde ha tocado el cielo con su fútbol y goles.

Gracias a las transferencias, premios y millonarios sueldos, Salah no olvida a Nagrig. Parte de sus ganancias las destina, a través de la fundación que creó, para obras sociales con el fin de mejorar la calidad de vida de sus paisanos.

La estrella del Liverpool compró la primera ambulancia del área y los equipamientos médicos necesarios para una atención digna a la población.  De su sueldo salen también 3.500 euros mensuales para apoyar a las familias de Nagrig, y en la actualidad construye un colegio para niñas, además de otras actividades que benefician a sus coterráneos.

Por esa razón Mohamed Salah es considerado un héroe en su país y una auténtica estrella en su natal Nagrig.

El delantero egipcio seguirá goleando en las canchas del mundo porque, gracias a ello, también golea en actividades sociales, ayunando a los más necesitados, compartiendo lo que gana y construyendo a través de colegios y de centros de salud, una mejor vida para los suyos.

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