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La pelota no se mancha: una premisa de Maradona que gambetea el fútbol colombiano (Opinión)

Noviembre 09, 2020 - 10:27 a. m. Por:
César Polanía - Editor de Afición / El País
Diego Maradona

Diego Maradona, exfutbolista argentino.

Foto: AFP

“El fútbol es el deporte más lindo y más sano del mundo. De eso que no le quepa la menor duda a nadie. Porque, que se equivoque uno, eso no tiene por qué pagarlo el fútbol. Yo me equivoqué y pagué. Pero la pelota… la pelota no se mancha”.

Hace diez años —se cumplen este 10 de noviembre—, Maradona, uno de los mejores intérpretes de la redondez de la pelota, soltaba esa frase en su despedida del fútbol. Y cómo cae de bien siempre.

En el fútbol colombiano, por ejemplo, pasa todo lo malo que puede pasar. Desde las acciones de los directivos de cuello blanco, hasta las maniobras de los jugadores.

Nada puede funcionar bien cuando directivos de una desprestigiada Federación, encabezados por Jesurún, están en la cornisa del abismo, a la espera de una decisión judicial por reventa de boletería.

Nada puede andar bien cuando la Dimayor naufraga en aguas turbulentas por cuenta de los últimos directivos, en particular Vélez, un político que aterrizó en paracaídas al fútbol, y al que los presidentes de los clubes le compraron el ‘tapabocas’ más caro del mundo, por 600 millones de pesos, para que se fuera en silencio.

Nada puede verse con buenos ojos cuando ese ente se parece a una cocina, donde los presidentes viven en dos bandos y los unos les echan agua sucia a los otros, con acusaciones de amaños de partidos, por ejemplo.

Nada puede dejar buenas sensaciones cuando hay clubes que gambetean a los jugadores para no pagarles sus sueldos, o actúan como vulgares ‘empresarios’ que se llenan los bolsillos con la venta de futbolistas.

Nada puede interpretarse de buena manera cuando la justicia del VAR la aplican con ‘injusticia’ unos árbitros que han sido cuestionados y ahora se sientan como ‘jueces’ idóneos frente a ocho pantallas para definir que un penal no fue penal.

Nada puede oler bien cuando jugadores reciben dinero para perder partidos o cubrir apuestas y, en el acto más ‘limpio’, se inventan golpes del rival.

La pelota, en Colombia, no puede estar más manchada. Aquí, el fútbol no es el deporte más lindo ni sano del mundo.

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