La magia de Ronaldinho trasciende su retiro de las canchas

La magia de Ronaldinho trasciende su retiro de las canchas

Marzo 10, 2018 - 12:06 p.m. Por:
Por Filiberto Rojas Ferro / Enviado especial de Colprensa
Ronaldinho

La magia de Ronaldinho trasciende su retiro de las canchas.

Colprensa / El País

Su control perfecto, su pase preciso, su pegada única, sus acrobacias con el balón y sus goles de otra naturaleza, no se quedaron en el retiro del fútbol, porque toda esa magia que desplegó durante 16 años en las canchas más importantes de mundo, ahora la transmite con una sonrisa, una mirada o un espacio único para sus fanáticos.

Durante la gira del trofeo de la Liga de Campeones de Europa, 'La Orejona', que lleva a cabo Heineken por todo el planeta con diferentes campeones de la Champions, Ronaldinho fue el elegido para acompañar el trofeo en Ciudad de México durante este fin de semana y así seguir deleitando a los aficionados al fútbol. Al mejor fútbol del mundo.

El Balón de Oro de 2005 ha sido campeón del mundo, de la Champions, de la Libertadores, de la Liga de España, del Calcio Italiano, de la Copa Confederaciones, de la Copa América y de cualquier torneo que un futbolista se pueda imaginar, porque en 16 años de carrera acumuló 29 vueltas olímpicas, casi dos cada temporada. Él es Ronaldinho.

Pero su vida deportiva, que sólo se puede comparar con una magia única de ese tipo de seres que nacieron con una estirpe especial, no se queda en títulos, va más allá de un trofeo o una copa, su magia trasciende de la cancha a cada lugar que pisa, porque como pisaba el balón, ahora deleita a sus fanáticos con un carisma sin igual, con una sonrisa, un autógrafo o una foto que le permiten seguir mostrando su talento, a pesar del retiro.

En México no ha sido la excepción, porque no importa si llueve o hace sol, si es un hincha del Barcelona o del Real Madrid, no interesa si es brasileño, mexicano, colombiano, nicaragüense, costarricense, norteamericano o, incluso, argentino, porque la imagen del 10, la presencia de Ronaldinho deja a un lado todo tipo de pasiones por camisetas o escudos, permite disfrutar de la esencia del fútbol, la naturaleza del deporte.

No es necesario hablar con él, no importa si se cruza una palabra con el crack, su magia va más allá y su sola presencia genera algo sin igual en el fanático del fútbol y ni siquiera eso, en cualquier persona que no conozca de fútbol, que no identifique si Ronaldinho fue arquero, defensa, volante o delantero, porque su imagen es fútbol, su presencia es talento puro.

Pero en medio de ese contacto con quienes lo apreciaron desde una tribuna o frente a un televisor con las camisetas de la Selección de Brasil, del PSG, del Barcelona, del Milan, del Atlético Mineiro o hasta del Querétaro, deja ver el ser humano que es, que también se intimida y a pesar de todo lo que ha logrado, siente nervios mientras entra en confianza, como las sensaciones cuando suena el pitazo inicial de una final de un Mundial, hasta que toca el primer balón y se olvida de que es un mortal y se convierte en él, en Ronaldinho.

Sí, en Ciudad de México, cuando ingresó por la alfombra roja con 'La Orejona' en su manos y la puso en el atrio para posar ante cientos de cámaras y celulares, se le vio nervioso, no sabía a donde mirar, no tenía saliva para pasar, se le vio humano, se le vio natural, pero cuando encontró el toque con el balón, cuando tomó su celular para hacer un vídeo selfie, se encontró con su magia y la compartió con sus fans, a quienes les dedicó el primer tiempo para tomar fotos con 'La Orejona'.

Y como fue su talento dentro de la cancha, que se engrandecía en momentos complejos, en el segundo tiempo se acercó mucho más y dio espacio para autógrafos y más fotos, firmó camisetas del Barcelona, de la Selección de Brasil, de la Selección de México y hasta del Newpi (equipo de Oliver Aton en la serie japonesa Supercampeones) o del Real Madrid.

Fueron 90 minutos de magia, dos tiempos de revivir su calidad única, su capacidad para deleitar a los aficionados privilegiados por Heineken, que lo veían ya no desde las gradas o en un televisor, sólo a unos metros de distancia, tan humano, tan mágico, tan real como su fútbol, alegre, divertido, espectacular, así es él, así es el 10, así es Ronaldo de Assis Moreira: Ronaldinho.

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