¡Iniesta de nuestras vidas! Un preciso perfil del emblemático jugador del Barcelona

¡Iniesta de nuestras vidas! Un preciso perfil del emblemático jugador del Barcelona

Abril 29, 2018 - 10:18 a.m. Por:
Wilmar Cabrera Pinzón, corresponsal de El País en Barcelona
Andrés Iniesta

Con la selección española Andrés Iniesta también logró grandes títulos, como una Eurocopa y un Mundial de Fútbol.

Efe / El País

“Tú, Xavi (Hernández), me quitarás el puesto, pero este chico que ha venido a entrenar hoy, nos lo quitará a los dos”. Esa fue la sentencia que Pep Guardiola le dijo al excapitán del FC Barcelona, cuando Andrés Iniesta fue llamado por el director técnico de ese momento, Lorenzo Serra Ferrer, como premio a su comportamiento en La Masía, para un entreno con el primer equipo.

Fue en 2001. Tenía 16 años. Entonces el futbolista que era, de piernas delgadas y piel extremadamente blanca, gambeteaba a cuanto rival se cruzaba por su camino y, antes de recibir el balón, ya sabía dónde estaban todos sus compañeros, para situar al mejor ubicado y cederle el esférico. La esencia del fútbol.

El tiempo le dio la razón a Guardiola. A medias. Iniesta no les quitó el puesto ni a él ni a Xavi. Compartió con ellos dentro del campo y el vestuario. Aprendió como el mejor alumno que fue. No los jubiló directamente. Se fueron cuando el fútbol se hizo más rápido y ellos lentos. El fútbol. La vida.

Antes, a punta de mucho talento, tesón y algunas lágrimas, el declarado ‘Hijo Predilecto de Fuentealbilla’, ‘Hijo Adoptivo de Albacete’ y que también cuenta con el reconocimiento de ‘Ilustrísimo Señor Don Andrés Iniesta’, un título de tratamiento oficial otorgado por parte de la Corona Española, ya se había hecho un sitio en el FC Barcelona. Un lugar que deja vacío con su marcha a China.

A la Ciudad Condal llegó cuando tenía 12 años. Previo seguimiento de los cazatalentos del Barça. Fue Albert Benaiges el que le echó el ojo al pequeño que organizaba el juego y anotaba casi todos los goles del infantil del Albacete en el Campeonato Nacional Alevín de Fútbol de Brunete en 1996. Jugaba con la camiseta número 5, su equipo alcanzó el tercer puesto y él fue elegido mejor futbolista del torneo.

Para la memoria quedó la entrevista que le hizo ese año en el programa El Larguero, de la Cadena Ser, el reconocido periodista español José Ramón de la Morena. El mismo organizador del campeonato lo invitó a la radio al encontrárselo llorando por el descenso, en esa temporada, del primer equipo del Albacete a Segunda División. Y es que antes de ser del Barça, Iniesta siempre fue del Albacete. Jugador e hincha. Las respuestas del niño son contundentes. Sinceras. Honestas.

Pregunta del representante del Barça: ¿Quieres venir a La Masía?
Respuesta de Iniesta: Hable con mi padre, por favor, hable con mi padre.
Pregunta de De la Morena: ¿Y tu padre qué hace?
Respuesta de Iniesta: Es albañil, pero dejará de serlo cuando yo sea figura.
Pregunta de De la Morena: Entonces, ¿será constructor?
Respuesta de Iniesta: No sé, pero quiero bajarlo del andamio.
Pregunta de De La Morena: ¿Cómo juegas al fútbol?
Respuesta de Iniesta: Tengo que estar en todo lado para hacer oportunidades y marcar goles.

Andrés Iniesta

Andrés Iniesta anunció su retiro del Barcelona la próxima temporada.

EFE / El País

Un duro comienzo en La Masía

En La Masía, esa vieja casona al lado del Camp Nou que albergaba los sueños de los niños que venían a buscarse una carrera dentro del fútbol, Iniesta pasó noches llorando y añorando su pueblo Fuentealbilla y su familia en Albacete (Castilla La Mancha), a 500 kilómetros de Barcelona.

Extrañaba a sus amigos, el polideportivo de cemento donde pateaba la pelota de caucho hasta el anochecer, y su cama con los afiches de Pep Guardiola y Michael Laudrup en la cabecera.

“Un año, papá, primero aguanto un año aquí y luego ya veremos”, le dijo a José Antonio, su padre, cuando este lo visitó y lo encontró en el comedor del lugar calmando las lágrimas con bizcocho mojado en chocolate.

“La Masía es una residencia en la que se convive con mucha gente, pero sobre todo se está solo. Aunque tienes amigos ahí al lado, no está tu familia. Hay que tener mucho coraje y valor para superar eso”, explicó el exportero del Barça Víctor Valdés a la revista El País Semanal.

Eso también demuestra el temple del que estaba hecho el pequeño Iniesta.Según los periodistas Ramón Besa y Marcos López, autores de las memorias del futbolista (La jugada de mi vida, editorial Malpaso, 2016), la mentalidad y “una cabeza muy bien amueblada” fueron motores importantes para que el niño creciera y se hiciera un puesto en los equipos en las diferentes categorías del FC Barcelona.

Claro está que eso, sin la protección y cercanía de chicos más grandes como sus amigos Víctor Valdés y Carles Puyol, no hubiera sido lo mismo.
En esas memorias, Iniesta recuerda que por estar hablando demás con ellos, la noche antes de su debut con el Infantil B, se quedó dormido la mañana siguiente.

“El despertador sonó, pero no lo escuché. Suerte que jugábamos en el Mini Estadio (el campo adjunto al Camp Nou, enseguida de La Masía), me desperté y salí sin desayunar. Llegué rápido, me vestí y salí al campo con los demás. Ganamos 8-0 y metí cuatro goles”.

Andrés se apellida Iniesta, pero también podría ser Pausa. Honestidad. Gambeta. Mirada. Panorama. Regate. Llegada. Goles. Fútbol. Por esas características firmó su primer contrato a los 17 años con el FC Barcelona.

Con el dinero recibido, lo primero que hizo fue comprarle una casa a su madre, María Luján. Una manera de devolverle el cariño y pagarle por ese plato de pollo con patatas que siempre le preparó y ahora es su favorito a la hora de comer.

Un año después, a los 18, Iniesta debutó con el primer equipo azulgrana. Fue el 29 de octubre de 2002. El pasado viernes, cuando con lágrimas habló ante la prensa de su marcha del Barcelona, lo recordó como el mejor momento en toda su carrera culé.

Fue un partido contra el Brujas de Bélgica, por la Champions League. El equipo ya estaba clasificado y eso le dio la confianza a Louis Van Gaal para llevarlo y darle minutos. Disputó el partido con la camiseta número 34, tuvo una opción de anotar, pero envió la pelota por encima del travesaño.

Carles Naval, mítico y sempiterno delegado del Barça, recuerda que el técnico holandés le dijo al chico: “Ahí tienes el campo, ¡a jugar!”. Esa noche, los azulgranas consiguieron la victoria con gol de Riquelme. Desde aquella fecha, siempre ha salido a jugar.

Van Gaal aprovechó la coyuntura de la rueda de prensa-despedida y el mismo viernes hizo pública una carta en la que alabó el brillante recorrido del deportista manchego.

“Observaba cómo trabajaba en el campo. También a Xavi. Mucha gente me decía que los dos eran iguales, pero yo consideraba que Iniesta tenía más calidad porque tácticamente era increíble. Él podía ver antes que nadie lo que había que hacer en espacios reducidos. Según las distintas situaciones, tomaba siempre decisiones muy buenas”, destacó el holandés.

'Barsa' acumula un tesoro de ventaja sobre Real

El entrocampista del FC Barcelona, Andrés Iniesta, celebra tras marcar el primer gol ante el Málaga.

Mostró su talento desde chico

En toda su estadía en el Barcelona, el volante de Fuentealbilla rozó la salida al Real Betis Balompié en 2004 y casi estuvo listo para vivir en Sevilla, pero el destino no lo permitió.

Al igual que en el Barcelona, el 8 del Barça y 6 de ‘La Roja’ pasó con un notable rendimiento todas las categorías de la selección española. Fue campeón de Europa Sub-16 y Sub-19, y subcampeón del mundo Sub-21.

El fallecido técnico Luis Aragonés lo llamó para la ‘Absoluta’ por primera vez en 2006 y desde entonces ha sido otro de los líderes que encabezó la generación de futbolistas ibéricos que lo ganó todo con la selección: campeones de Europa en 2008 y 2012 y campeones del mundo en 2010.

Precisamente con un gol suyo y un gesto al sacarse la camiseta en la
celebración y recordar a su amigo Dani Jarque, que murió en 2009, Iniesta pasó a la historia.

En la final del Mundial de Fútbol de Sudáfrica de 2010, que enfrentó a España contra Holanda, Andrés Iniesta, a pase de Fábregas, anotó el gol que le dio el título a ‘La Roja’.

En el micrófono de Tele 5, canal que transmitió el juego para la península, la voz del exfutbolista José Antonio Camacho dejó salir el “¡Iniesta de mi vida!”. Un grito que resume el sentir de un pueblo hacia el volante. Una frase que identifica al deportista que deja su país para irse a jugar a la China. Iniesta de nuestras vidas.

“No habla, pero no tiene nada de tonto. Su mayor virtud es que cala de inmediato con la gente”, opina Vicente Del Bosque, que lo dirigió en la obtención de esa Copa Mundo y la Eurocopa de 2012. Ese año fue nominado al Balón de Oro, pero su compañero de equipo Leo Messi le ganó en votos (Iniesta fue segundo). En días recientes, en “un acto de lealtad”, como lo reconoció el editorial de France Football, en manos de su director Pascal Farré, la revista pidió perdón por no haberle dado nunca el premio.

Sin tatuajes ni Ferraris ni aretes ni cortes de pelo estrambóticos, Iniesta es un tipo normal que juega al fútbol. Tan normal es que hasta lo han confundido como camarero de bar y le han hecho pedido a la mesa. Sin embargo, normal no quiere decir que no sea mediático.

Solo por decir algo, en su cuenta de Twitter tiene 22 millones de seguidores.

Dicen personas cercanas a su entorno que “Andrés es un hombre de familia”. Cuando no tiene una pelota pegada a su botín y un equipo que dependa de las decisiones que pasen por su cabeza, Iniesta es el esposo de Anna; el papá de Valeria, Paolo Andrea y Siena; el hijo de José Antonio y María, y el hermano de Maribel.

A Anna, su esposa, la comenzó a tratar una noche de San Juan de 2007 en un bar de Mataró, una ciudad a 30 kilómetros al norte de Barcelona. “Aquel día tuve la sensación de conocerlo de toda la vida”, dijo la mujer que estudió Derecho. Se casaron en una boda civil en 2012, rodeados de 600 invitados.

La pareja se ha mantenido unida en estos años en las alegrías y las tristezas. Entre Valeria, la primera de sus hijos, y el segundo, tuvieron la desgracia de perder otro, Andrés Júnior, que no llegó a nacer.

La familia vive en Ciudad Diagonal, un barrio de Esplugues de Llobregat (ciudad del área metropolitana de Barcelona donde también residen Shakira, Piqué e hijos) en una casa que tuvo un costo de cuatro millones de euros. Una de las cosas que más disfruta Iniesta es cuando lleva a su hija Valeria al colegio, escuchando la música que más le gusta, la de Estopa.

Su música, su familia, sus goles, y su talento se irán con él en esta aventura china. También llevará sus vinos. Desde 2010, el hasta esta temporada capitán del FC Barcelona construyó una bodega y se hizo a más de 200 hectáreas para producir vinos con Denominación de Origen Manchuela.

“La bodega cuenta con cerca 20 trabajadores e importa el 65 % de sus 1,2 millones de botellas anuales a 35 países —según apunta a el portal económico Bolsamanía—. La compañía supera los dos millones de euros de facturación anual. No obstante, los Iniesta todavía no han logrado hacer rentable este negocio. Sus últimas pérdidas anuales rondarían los 30.000 euros”.

Esa sería una de las razones, ¿la principal?, para haber roto el contrato “Para siempre” que firmó con su club en octubre de 2017, con la idea de terminar su carrera en el Barcelona. Las cifras son las cifras. Y es que el club chino que lo ficharía estaría dispuesto a pagarle 35 millones de euros netos por temporada.

Dentro del contrato, se dice que el equipo, que dirige el portugués Paulo Bento, además compraría dos millones de botellas de las bodegas propiedad del futbolista. A Iniesta, esta “cláusula” lo habría terminado de convencer, con fines de comercializar y dar a conocer sus productos vinícolas en el gran mercado chino.

Cristina Cubero, periodista y directora de relaciones externas del diario Mundo Deportivo, dice que Iniesta se marcha a China “porque sabe que así podrá seguir manteniendo su negocio vinícola que da de comer a muchas familias de su pueblo, todas ellas conocidas de Andrés, con nombres y apellidos, primos, primos lejanos, amigos de la infancia, vecinos. Todos miran a Iniesta como a un héroe, un súper hombre que les ha cambiado la vida”.

Un hombre que ha puesto a Fuentealbilla en el mapa mundial. Desde el pueblo, con más de 2000 habitantes, cuentan que la mayoría de turistas que arriban por allí, lo hacen para recorrer la ‘Ruta de Andrés Iniesta’. Caminar por las calles del lugar, ver el monumento a la Copa Mundo, el bar-museo donde su abuelo tiene cubiertas todas las paredes con los artículos de periódicos y revistas que hablan de su nieto.

Y la casa paterna. Ubicada, en la calle… Andrés Iniesta, número 1. Se reconoce fácil porque tiene el apellido escrito en piedra en la fachada: INIESTA. Junto a los dorsales que lleva en la camiseta del Barça, el 8, y en la Selección, el 6. En un rincón especial están las Adidas Predator que utilizó de niño. Unos guayos que le compró su padre de niño y para lo que tuvo que ahorrar durante tres meses.

Ante todo este cuento de pelotas de caucho y canchas de cemento, Iniesta, la honestidad hecha fútbol, confiesa en sus memorias que “si volviese a nacer, haría lo mismo”. Que vuelvan a nacer muchos como él. Iniesta de nuestras vidas.

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