Este miércoles supe que amaba a Maradona (Opinión) 

Noviembre 26, 2020 - 11:58 a. m. 2020-11-26 Por:
Ramiro Davis - Periodista argentino s
Diego Maradona

Diego Maradona, leyenda del fútbol mundial.

AFP / El País

No lo vi jugar —nací en el ‘96—, pero eso no me impidió amarlo, porque si algo tuvo Maradona, y no han tenido muchos a lo largo de la historia, es que traspasó las generaciones.

Yo no me di cuenta de que lo amaba. Solo ayer pude dimensionarlo cuando leí en chats de colegas que había sufrido algo muy grave.

Después, con la confirmación de su muerte, estuve llorando dos horas. Tras eso pude dimensionar realmente lo que significa Diego para todos los argentinos y para el fútbol mundial.

Es difícil explicar su impacto. Lo claro es que él nos dio lo más grande en México ‘86, porque más allá del Mundial del ‘78, él demostró que se puede superar la pobreza para llegar a la cima del mundo. Maradona representa el hambre de muchos argentinos que ven en él el ejemplo para salir de la pobreza.

No en vano conquistó generaciones, abuelos, padres e hijos lo siguen. Hombres, mujeres. Incluso conozco personas a las que no les gusta el fútbol y hoy están conmocionadas por su muerte.

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A pesar de su ausencia física, la gente se va a seguir tatuando a Maradona, seguirá yendo a las canchas de Boca, de Nápoli, de Argentinos Juniors con su camiseta. Tal es su impacto que, siendo ídolo de Boca, hoy lo llora gente de River.

Para mí, y para millones de niños argentinos, Maradona lo fue todo. No lo vi jugar en vivo y aún así, desde chiquito, cuando jugaba con mis amigos, decía que yo era él.

Tan grande es su leyenda que te impulsa a buscar sus partidos y repetirlos completos solo para analizar cómo jugaba. Yo vi completos los de los Mundiales del 86 y del 90. Además, vi los partidos de sus regresos a Argentina, en el 95 y el 97.

A partir de eso pude determinar que lo que me encantaba de Maradona es que no le tenía miedo a nada, porque él representaba eso: el hambre, la pobreza, la villa.

Contra defensores ingleses, alemanes o franceses jugaba de la misma forma que en el potrero con sus amigos, y no porque lo motivara alguna camiseta, sino porque amaba el fútbol. Vos ves un partido de Maradona y te dan ganas de ir a pelear de nuevo por las Islas Malvinas.

En Argentina es quizá el más grande ídolo nacional, pero hay otro lugar del mundo en el que me sorprende cómo es querido. Para la gente de Nápoles Maradona es Dios, incluso Jesús está por debajo.

Otra cosa que tuvo el ‘10’ es que dejó buenos recuerdos en todos los equipos en los que estuvo. En Newells jugó cuatro partidos y el año pasado, que fue a la cancha con Gimnasia, todos lo ovacionaron. En todos los equipos que estuvo dejó buenos recuerdos.

Acá en Argentina la conmoción es total. En las avenidas de Buenos Aires hay pantallas electrónicas que dicen “Gracias, Diego”, igual en el ‘subte’. Se decretaron tres días de duelo nacional, pero yo siento que es poco.
Para mí debe suspenderse el fútbol hasta el año que viene, aunque queden solo dos partidos.

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