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Carlos Queiroz, el indescifrable (Opinión)

Noviembre 15, 2020 - 09:01 a. m. Por:
César Polanía - Editor de Afición / El País
Carlos Queiroz

Carlos Queiroz, DT de Colombia.

El técnico de Colombia no tendrá margen de error en Quito contra Ecuador el martes. ¿Podrá pasar este trago amargo que le dejaron los uruguayos?

Interpretar a un técnico siempre será complejo. Los entrenadores son una raza aparte. Obstinados, tozudos, sorpresivos. Quizás por eso consiguen los resultados. Pero a veces, cuando se salen del libreto, de lo que el sentido común dicta, desvirtúan cualquier tipo de análisis.

El vergonzoso partido que hizo Colombia el viernes pasado en Barranquilla tiene varios responsables. Pero el primero de ellos es justamente Queiroz. El planteamiento para enfrentar a los uruguayos fue contrario a lo que el común de la prensa y los analistas interpretaban antes del juego. Y está bien que eso suceda. Al fin y al cabo él es el técnico, quien conoce a sus jugadores y el que estudia al rival en profundidad. Y si gana, cualquier versión previa sencillamente vale cero. Pero cuando pierde, no.

¿Por qué alineó a Cuadrado como lateral? Medina y Arias no estaban, pero para eso convocó a Orejuela y Muñoz. Y ese flanco derecho le dolió fuertemente a Colombia.

¿Por qué una línea de contención en el mediocampo con Barrios, Lerma y Mateus? Era obligación abrirle espacio a este último jugador, quien no estuvo en las fechas anteriores de las clasificatorias al Mundial. Mateus se vio siempre en el lugar equivocado. Perdido.

¿Por qué dejó a Díaz en el banco, extremo que pasa por un gran momento en el Porto y tiene gol, y que si un partido pedían las condiciones del guajiro, era justamente frente a los charrúas en Barranquilla? De hecho, el técnico terminó variando su dibujo táctico para enviarlo a la cancha cuando el juego iba 0-1.

¿Por qué sacó a Barrios? Es la cabeza de área, el hombre que corre todos los balones en la tarea de recuperación. Lo relevó y, claro, Uruguay aprovechó los espacios, los boquetes que dejó la salida del jugador del Zenit, y transitó con libertad cuando tuvo la pelota, al punto que marcó el tercer gol tras un balón que perdió James y el propio James llegó hasta las narices de Ospina para recuperarlo. ¿Dónde estaban los volantes que debían asumir la marca o atajar a Núñez, el autor del gol?

Queiroz hizo su peor partido desde que se sentó en el banco de Colombia. Venía invicto en juegos oficiales, con aciertos y errores, pero saliendo avante al final de cuentas. En cambio, lo de Barranquilla fue penoso. Perdió el libreto, al punto que no tuvo ni aliento para despertar a unos jugadores con paso cansino, sin actitud ni categoría. Mostró desconocimiento pleno de ellos.

En Quito, Queiroz deberá sacar la cartilla, si la tiene. Mostrar los pergaminos que lo tienen al mando de la Selección Colombia. Corregir los defectos que hubo en Barranquilla. Hacer las modificaciones necesarias. Y, cómo no, ir en busca de la victoria. Acaba de perder tres puntos en su propia casa contra un rival directo. Y solo un triunfo puede ayudar a pasar este trago amargo que le dejaron los charrúas a domicilio. Ecuador no es presa fácil. Viene de derrotar 3-2 a Bolivia en la altura de La Paz. Y goleó a los mismos uruguayos que acaban de darle esta paliza a Colombia. Queiroz, el indescifrable, no tendrá margen de error en Quito.

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