Se cumplen 30 años de la primera Copa Libertadores de Atlético Nacional

Se cumplen 30 años de la primera Copa Libertadores de Atlético Nacional

Mayo 31, 2019 - 01:47 p.m. Por:
Colprensa - El País
Atlético Nacional

Atlético Nacional y Once Caldas son los únicos clubes colombianos que han ganado la Copa Libertadores.

A mitad de camino, y a palo seco, a Rodrigo Arboleda solo le quedaba frotarse las manos cada tanto y recrear en su cabeza, una y otra vez, los incontables escenarios para el final perfecto de ese día.

Hacía seis horas Medellín había quedado atrás y ahora él avanzaba por la oscura carretera en uno de los 10 buses que componían su excursión y que completaban la flota de 700 que formaban, junto a cientos de taxis, motos y camiones, la peregrinación más grande en la historia del fútbol colombiano.

“La autopista Medellín-Bogotá estaba recién inaugurada, pero tenía muchos tramos destapados. El polvo que se levantaba se nos pegaba hasta en la ropa”, recuerda Rodrigo, socio, junto a Henry Álvarez, de la heladería Linares. Ambos habían estrenado un año atrás la idea novedosa de hacer excursiones con hinchas. “El cupo en bus, más boleta de oriental para la final, valía cuatro mil pesos”, resalta.

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Y mientras la romería se aproximaba a la capital, las calles de Medellín acusaban la ansiedad en ebullición.

En el momento en que la caravana aguardaba a las afueras de Bogotá para invadir lentamente una parte de la Capital, a las ocho de la mañana, el vuelo 101 de Avianca se preparaba para despegar del aeropuerto José María Córdova con 29 almas que, de una u otra manera, quedarían unidas para la posteridad a partir de esa noche.

Jugadores y cuerpo técnico, acompañados por el presidente Sergio Naranjo y el utilero Francisco Jaramillo tomaban rumbo a Bogotá, donde el vuelo contratado por la agencia Galaxia Tour, en el que viajaba María Edilma Vélez con poco menos de un centenar de personas, había arribado antes de la madrugada de ese frío 31 de mayo capitalino, adelantándose al éxodo de las siguientes horas.

“Recuerdo que cuando me fui a bajar vi en el piso del avión un volante que decía: ‘Bogotá, el barrio más grande de Medellín’. Guardé ese papelito de billetera en billetera durante años”, rescata de su memoria María Edilma, directiva regional de Conavi en ese entonces.

Edilma confiesa que había en el aire cierto espíritu de revancha. Bueno, de desahogo, más bien. “En apenas cinco meses ya había pasado todo lo malo que uno pudiera imaginar en el país. Además, ya en lo deportivo, la hinchada se sentía un poco ultrajada. Los paraguayos, sobre todo su técnico Luis Cubillas, estaban muy sobradores, y a diferencia de la prensa antioqueña, la bogotana tenía cierto tufillo de envidia. Cerca a El Campín, en la carrera 30, que se inundó de hinchas verdes, escuché una hora antes de entrar al estadio una copla: ‘Quedate tranquilo Cubillas/ no te hagás ilusiones/ que a Pacho y sus muchachos sí les sobran pantalones”, evoca.

Enfermedad verdolaga

En uno de los 14 vuelos directos hacia Bogotá que despegaron en el transcurso de la mañana cargados de aficionados, David Guzmán desmenuzaba el momento más dulce sus 13 años de vida.

Apenas horas antes, su corta edad había frustrado la posibilidad de viajar en bus. Pero su enfermedad, literal, por Nacional, había logrado que su tía, hincha del DIM, lo invitara para ver la final desde la mejor tribuna. “Resulta que mi tía era novia del cantante Fausto y él consiguió entradas. Mi tía me escogió entre todos mis primos porque era tanta mi pasión por Nacional que dos años antes, cuando perdimos la oportunidad de ir a Libertadores por dos penaltis desperdiciados ante América, me enfermé horrible. Fue un premio a mi enfermedad verde”, cuenta entre risas David, actualmente asistente editorial del periódico Universo Centro.

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En Medellín, el letargo de las horas vespertinas, que parecían no correr, agudizaba la ansiedad. La industria textil se había encargado de inundar avenidas y glorietas con camisetas piratas que normalmente se conseguían, casi siempre, en el Diamante.

El Campín parecía el estadio más grande del mundo. El sobrecupo no quedó como versión oficial pero sí en la memoria de los presentes. “Yo me sentía un mero grano de arena en una marea. El estadio se mecía de un lado al otro”, rememora Guzmán.

Rodrigo, María Edilma, David, todos ellos granos de arena en la marea de un júbilo que ninguno había vivido.

En Medellín los estallidos de pólvora y alaridos en la calle le recordaban, incluso hasta los que veían el partido solos, o en medio de alguna tribulación, que también hacían parte de la alegría colectiva.

El partido transcurrió como una sucesión de imágenes confusas. El aguardiente ilícito corría por la tribuna como analgésico necesario. Entre tanto, con los dos goles asegurados para igualar la serie, Rodrigo afrontaba el peor de los escenarios que había pensado mientras planeaba el ingreso a la cancha, aprovechando que los policías estaban extasiados con la tanda de penaltis.

De su incursión a la grama, la misma que acabaría en los bolsillos de cientos de personas, Rodrigo se llevó minutos después como botín la camiseta de John Jairo Carmona -foto silueta-. El tesoro lo guardaría con recelo por años.

A David lo nublaba el recuerdo de los dos penaltis del 87 ante América que lo enfermaron, cuando Julio César Falcioni detuvo los disparos, puso a arder las tribunas del Atanasio y dejó fuera a Nacional del torneo que ahora tenía a un penalti de distancia.

Fueron 14 minutos de agonía para él, para miles. “Un señor, creo que era bogotano, viéndome llorar me dijo: ‘tranquilo mijo, esto lo ganamos. Con esas simples palabras tuve para estar seguro”, sentencia David.

Leonel Álvarez se paró frente al balón. Se distanció cinco pasos. Hubo un silencio. Entonces tomó aire y se lanzó hacia la pelota. Gol y título.

Medellín sonrió, al fin sonrió. Mientras, en el Campín, un pregón pagaba con creces la hospitalidad inolvidable: “Bogotá, gracias Bogotá...”.

Síntesis del partido

NACIONAL 2 (5)

Técnico: Francisco Maturana.
Jugadores: René Higuita; Gildardo Gómez, Andrés Escobar, Luis C. Perea, León Villa; Felipe Pérez, Leo Álvarez, Alexis García, Luis A. Fajardo; J.J. Trellez y Albeiro Usuriaga.
Goles: Miño (autogol, 46’) y Usurriaga (65’). Penaltis: Escobar, Usu, Tréllez, Higuita y Leonel (marcaron); García, Pérez, Gómez, Perea (fallaron).

OLIMPIA 0 (4)

Técnico: Luis Cubillas.
Jugadores: Ever Almeida; Fidel Miño, Gustavo Benítez, Herio Chamas, Roberto Krausemann; Jorge Guash, Vidal Sanabria, Rafael Bobadilla; Gustavo Neffa, Raúl Amarilla y Alfredo Mendoza.
Penaltis: Benítez, Chamas, Mendoza, Amarilla (marcaron); Almeida, Chaves, Guash, Balbuena y Sanabria (fallaron).

Estadio: El Campín. / Árbitro: Juan C. Loustau (Argentina). / Asistentes: Francisco Lamolina y Jorge Romero (Argentina)./ Asistencia: 48.000 aficionados.

*Ida: 2-0 en Asunción

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