José Pékerman y el triste final de una linda historia con la Selección Colombia (Opinión)

José Pékerman y el triste final de una linda historia con la Selección Colombia (Opinión)

Septiembre 05, 2018 - 08:26 a.m. Por:
César Polanía - Editor de Afición
jose pekerman seleccion colombia

José Pékerman, extécnico de la Selección Colombia.

EFE- El País

Cuando Pékerman llegó a la Selección Colombia, por allá en enero del 2012, el país futbolero agonizaba y el Mundial de Brasil si acaso se veía como una cita que milagrosamente se cumpliría.

Habían pasado entonces catorce años desde la última vez que Colombia había asistido al Mundial (Francia 98) y de ese legado que habían dejado Pacho Maturana y ‘Bolillo’ Gómez poco se hablaba ya. Urgía un cambio. Una nueva vida para la Selección. Y el argentino llegó como esa bocanada de aire fresco que necesita un moribundo para ponerse de nuevo en pie.

Con Pékerman, Colombia recuperó esa identidad que patentaron en el mundo entero las piernas de Higuita, Valderrama, Asprilla y Rincón.

Conocedor como pocos de las bases, potenció la madurez que habían empezado a ganar en manos de otros técnicos jugadores como Ospina, James, Quintero, Falcao y Cuadrado, y los juntó con la veteranía de un capitán como Yepes para convencerlos de que Brasil, así como se ve en el mapa, estaba cerca. Solo había que creer. Y jugar. Jugar como sabe hacerlo Colombia. Con la pelota al piso.

Y entonces, todo el país se contagió de fe, esa palabra que no puede borrarse del diccionario del fútbol ni de la vida misma, y acompañó al argentino y sus discípulos en la gigantesca misión de volver al Mundial. Y Colombia lo logró. Y la Selección se puso en boca del mundo entero por el fútbol que exhibió en Brasil. Y llegó a los cuartos de final. Y fue quinta en la tabla de posiciones. Y James se trajo el botín de goleador. Y Pékerman se vistió de ídolo. Y el país entero lo amó (excepto dos o tres periodistas que siempre le declararon la guerra). Y si hubiera postulado su nombre a la presidencia, seguro se habría sentado en la Casa de Nariño…

Cerrado el capítulo de Brasil, no había razón alguna para frenar el barco en el que navegaban por buenas aguas Pékerman y sus muchachos. Rusia sería el nuevo puerto. Y allá llegó nuevamente la Selección. Esta vez con menos brillo, pero allá atracó el barco. Le exigimos, no en un contrato, pero sí de manera tácita, que superara lo hecho en Brasil. No fue así.

Errores técnicos y tácticos, lesiones y bajo nivel de algunos jugadores echaron al traste las ilusiones. Colombia llegó a octavos de final y fue novena.

Los rumores que indicaban la separación de Pékerman del equipo se acentuaron más. Era un secreto a gritos que el argentino no renovaría su contrato. La relación entre el técnico y los dirigentes de la Federación se había desgastado y ambas partes solo querían finalizar este último capítulo, aunque el martes hayan dicho lo contrario.

La reunión previa al anuncio del retiro de Pékerman parecía un salvavidas, pero jamás pasó de ser un acto protocolario donde los directivos le pusieron al entrenador las nuevas cartas sobre la mesa, como el congelamiento o disminución de su salario y la separación del cuestionado Pascual Lezcano, pero Don José no aceptó. Esto no es oficial, pero es lo que pasó. La verdad oculta. La que no contaron en la conferencia de prensa. Y no hay otra, porque, de lo contrario, no hubieran prolongado tanto tiempo el suspenso sobre la continuidad del argentino. Habría bastado con que las partes emitieran un comunicado al finalizar el Mundial de Rusia y ya estaba.

Este final amargo tuvo un episodio inédito en el comportamiento de Pékerman a lo largo de estos seis años y siete meses con la Selección. El argentino no se quiso guardar lo que sentía y estalló. Lanzó fuertes dardos contra la prensa, a la que tildó de inventar “mentiras y barbaridades” en su contra.

Así ha sido el triste final de una linda historia. Porque yo me incluyo entre quienes lamentan la partida de Pékerman, entre ellos los propios jugadores, que no es un dato menor. ¿Y quién vendrá al banco colombiano? La incertidumbre está sentada allí por el momento. De cualquier manera, gracias, Don José. Porque nunca una Selección Colombia fue tan exitosa en manos distintas a las suyas. Y porque usted la hizo respetar al blindarla del burdo manoseo de la prensa dañina de este país.

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