Este es Jonathan Rivas, el pesista vallecaucano que vale oro

Este es Jonathan Rivas, el pesista vallecaucano que vale oro

Septiembre 16, 2018 - 09:46 a.m. Por:
Juan Carlos Pamo - Reportero de El País
Jonathan Rivas

Jonathan Rivas, pesista vallecaucano.

Santiago Cárdenas / Especial para El País

Cuando Jonathan Rivas empezó en el deporte pesaba 33 kilogramos. Con 9 años de edad levantó sus primeras pesas y desde que lo hizo sabía que podía ser el mejor de Colombia y del mundo. Once años después, pesa 95 kilogramos y ya es el número uno del país en categoría mayores y es campeón mundial juvenil.

En sus 11 años como deportista de alto rendimiento pasó por todas las categorías y las ganó. Nació para ser campeón y esta semana lo ratificó en el Campeonato Panamericano Juvenil que se cumplió en Manizales, donde fue una de las grandes figuras de Colombia.

Pero sus inicios no fueron fáciles. Nació en Cartago porque en el municipio de El Águila, donde vivía su familia, al norte del Valle del Cauca, no había un centro asistencial para atender partos, así que doña Clara Elisa Mosquera tuvo que ir a aquel municipio para dar a luz a Jonathan, el cuarto de los 7 hijos que tuvo con don Luciano Rivas, en una familia del campo colombiano.

Por la labor de sus padres, que trabajaban todo el día, él y sus hermanos tuvieron que asistir a una fundación, modalidad externado, que recibía aportes del ICBF, en la misma entidad por donde pasó el medallita olímpico de pesas Óscar Figueroa en su etapa de niñez.

Paradójicamente el primer contacto de Jonathan con el deporte no fue en el levantamiento de las pesas. Como el de muchos niños en el país, su sueño era ser un gran futbolista.

“Cuando cumplí 9 añitos jugaba al fútbol, decían que era bueno, era centrodelantero, hacía goles. Estaba en la categoría baby, pero parecía infantil por la talla que tenía”, comentó Rivas, quien jugó en el Boca Juniors de Cartago y tuvo como ídolo al astro brasileño Ronaldinho.

Un día corriente, Jonathan y su hermano Nelson caminaban por las calles de Cartago, cuando pasaron por el coliseo La Isleta, del que salía un sonido particular, como el de un gimnasio, pero con golpes más fuertes de las pesas contra el piso, era un club de levantamiento de pesas.

La curiosidad los hizo entrar. Días después nadie los podía sacar de allí y bajo las órdenes del entrenador Fernando Aponte emprendieron el camino del deporte, que también llevó a una de sus hermanas menores, Valeria, a ser una de las grandes promesas actuales del país.

Fue una adicción, la mejor adicción de sus vidas, porque desde ese día se dedicaron de lleno al deporte, encontraron un estilo de vida, un motivo para luchar y salir adelante, pues no solo empezaron a practicar, resultó que el biotipo de sus cuerpos era el ideal, eran talentos, diamantes para pulir.

Sin embargo, cuando Jonathan cumplió 13 años y Nelson tenía 15, un dengue afectó la salud de su hermano, quien luchó y batalló, pero no pudo, falleció y dejó un vacío en Jonathan, quien tiene claro que hoy “Nelson sería campeón mundial y con firme proyección de ser campeón olímpico, porque era mejor que yo”.

Ese golpe fue duro, porque ir solo al gimnasio para entrenar no era lo mismo, pero a la vez sirvió de motivación para seguir luchando, para seguir levantando pesas, pero ya no por él mismo, sino por los dos. Ahora empezaba un reto doble, porque quería conquistar sus sueños y los de Nelson.

“Cada uno de mis triunfos son dedicados a mi hermano. Eso se ha vuelto en una motivación en lo deportivo”, afirmó el pesista vallecaucano.

Y así fue, rápidamente llegó a la Selección Colombia, para entrenar con su máximo referente, Óscar Figueroa, ese mismo que en Río 2016 se bañó en oro, a quien veía en el gimnasio y lo admiraba cada vez más, como lo sigue haciendo, aunque ahora más próximo y con la idea de ser mejor que él.

En la temporada 2014 apareció en el camino la figura de Jáiber Manjarrés, uno de los grandes formadores en las pesas de la región.
El experimentado entrenador lo invitó a trasladarse a la capital del Valle para seguir con su formación y desde ese momento comenzaron sus grandes logros a nivel internacional.

Su primera salida internacional fue a Lima en el 2015, para un Mundial de la categoría menores y conquistó una presea de oro y dos de plata, que le ratificaron que estaba para grandes cosas, como la del reciente Mundial de Uzbekistán, donde ganó oro en el arranque y plata en envión y total.

Con 20 años de edad, Jonathan ya tiene las mejores marcas de la división de los +95 kilogramos en la categoría mayores de Colombia, es medallista mundial juvenil de arranque, es doble campeón de los recientes Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla-2018 y sigue soñando, porque en su proyección está ser campeón mundial de mayores y campeón olímpico. Su mirada está en Tokio-2020.

Pero el Panamericano es solo un escalón en su promisoria carrera deportiva, pues la próxima gran cita será el Campeonato Mundial de Asjabad (Turkmenistán), que se cumplirá entre el 1 y 10 de noviembre de este año y allí inicia la clasificación oficial para los Juegos Olímpicos Tokio-2020, su gran sueño.

“A Tokio voy por una medalla”, dice con seguridad Jonathan, quien también se mostró sorprendido por la sede que tendrá Colombia del último Grand Prix Internacional clasificatorio para Tokio, en el 2020. Sin embargo, para esa fecha tiene claro que ya tendrá la clasificación, porque la puede lograr con anticipación.

En detalle

  • Jonathan Rivas comenzará en enero su formación universitaria en Administración de Empresas en la Escuela Nacional del Deporte.
  • Actualmente es el poseedor de los récords nacionales en Arranque, con 175 kilos; Envión, con 205 kilos y Total, con 380 kilos.
  • Su película favorita es Los Simpson y su comida predilecta es la hamburguesa.
  • Su música ideal es la cristiana.

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