Columna: 'Cali puede con esto y con mucho más'

Escuchar este artículo

Columna: 'Cali puede con esto y con mucho más'

Julio 27, 2013 - 12:00 a. m. Por:
Paola Gómez | Jefe de Información de El País
Columna: 'Cali puede con esto y con mucho más'

Paola Andrea Gómez, Jefe de información de El País.

"Fue emocionante ver las tribunas del Pascual Guerrero con una multitud, que en sincronía perfecta alzó una y otra vez una ola que pareciera decir: estamos felices, estamos en Cali..."

Fue una noche mágica. De esas que uno congela en la memoria, como un recuerdo que te eriza la piel; que logra el milagro de hacer brotar una sonrisa.Fue emocionante ver las tribunas del Pascual Guerrero con una multitud, que en sincronía perfecta alzó una y otra vez una ola que pareciera decir: estamos felices, estamos en Cali.Fue glorioso escuchar el himno nacional entonado por la soprano Betty Garcés, esa negra bella que, a pesar de haber sido vestida con un aparatoso traje, causó la admiración de un público que en señal de respeto acompañó el himno a un tono más bajo que el suyo. Fue curioso ver la impronta de las delegaciones al desfilar. Los de Hungría, con uniforme de gala, los egipcios, bailando en la pista atlética; los mongoles de sumo, brincando; los de República Checa, vestidos a falda y pantalón a cuadros, las iraníes, de burka; los de Francia, Alemania y Venezuela: los más numerosos. Y al cierre, los de Colombia, con su sombrero vueltiao, produciendo júbilo al verlos aparecer.Fue sorprendente ver la Metamorfosis, el espectáculo del Teatro Nacional . Confieso que al principio no me cuadró ni cinco que le dieran a una entidad bogotana la organización del mismo. Pero al ver lo logrado, con su historia de deporte, luces y baile, y con protagonistas nuestros, quedé satisfecha. Entonces, solo hacía falta la cereza del postre. Entonces, se hizo la música y tras una descarga sublime se escuchó nuestro segundo himno: Cali Pachanguero, cuyas notas activan un interruptor en el corazón caleño, que en muchas ocasiones se convierte en euforia. Ya sé que no vino el Presidente, que el desplante ocasionó una rechifla inédita. Que Angelino aprovechó el papayazo para pronunciar su discurso de campaña. Y lamento que muchos caleños, con su boleta en mano, no hayan podido ingresar al estadio y que no haya una disculpa seria o una retribución de los organizadores por la ofensa causada. Más allá de esos nubarrones, la del jueves será una de esas noches que no borraré de mi memoria. Y quisiera que su recuerdo inspirador funcione como una pócima capaz de revitalizar ese espíritu caleño, cívico, deportivo y berraco que nos permita mostrarle al mundo que estamos para esto y para mucho más.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad