Covadonga, con aroma de café este domingo en la Vuelta a España

Covadonga, con aroma de café este domingo en la Vuelta a España

Septiembre 08, 2018 - 07:02 p.m. Por:
Alejandro Cabra Hernández - Especial para El País
nairo quintana ciclismo

Nairo Quintana, ciclista colombiano. 

EFE- El País

Nairo Quintana, “volando como un colibrí y picando como una abeja”, en voz del narrador Rubén Darío Arcila, dejó atrás a Alberto Contador, su compañero de escape en la etapa de Lagos de Covadonga, para hacerse con esta mítica fracción de La Vuelta a España, en la edición del 2016.

Para hacerlo, antes tuvo que superar al único sobreviviente de un escape de 16 corredores, Robert Gesink, que no daba más sobre los pedales.
Nairo, por unos segundos, dejó a un lado la sobriedad que le caracteriza para bañarse en felicidad y reeditar las hazañas de Lucho Herrera (1987/1991) y Oliverio Rincón (1993), que también se impusieron en esa fracción.

Históricamente, Lagos de Covadonga ha tenido sabor a café. 20% de las veces que se ha corrido (4) el ganador ha sido oriundo de Colombia. No sería raro entonces que Nairo u otro de los colombianos que disputan esta edición de La Vuelta se alcen con el triunfo en la etapa de este domingo.

(Lea también: "A veces tienes que disparar una bala y sale al aire": Nairo Quintana). 

Colombia, de local en Covadonga

Corría el año de 1987, cuando Lucho Herrera se convirtió en el primer colombiano en llevar la camiseta de líder de una de las grandes vueltas.

Lo hizo, justamente, venciendo en Lagos de Covadonga. Aquel día de mayo, Lucho lanzó un ataque faltando nueve kilómetros y pedaleó solo en busca de la victoria. Lo llamativo de esa etapa es que cuando Herrera miró hacia atrás en los últimos metros y vio que nadie lo perseguía, en vez de aflojar el paso, pedaleó con más fuerza, para asegurarse el triunfo y la camiseta de líder. El ‘Jardinerito’ llegó con más de un minuto de ventaja sobre su más inmediato perseguidor, Vicente Belda.

“Es una llegada muy dura, una de las subidas más difíciles que hay en España. Ahí prácticamente se define la carrera”, cuenta Lucho a El País.

Herrera repitió la gesta en 1991 y el primero que se atrevió a emularlo fue Oliverio Rincón, que posó con la camiseta violeta del Amaya Seguros, en su gloriosa llegada a Lagos de 1993, con sus gafas como diadema.
Al ser cuestionado sobre cómo obtuvo el éxito por duplicado, consideró que “a mí me iba muy bien en la montaña y debía aprovecharla para sacar diferencia”.

Colombia definitivamente ‘juega’ de local en Lagos de Covadonga, pero, ¿por qué es un ascenso que se les da tan bien a los ‘escarabajos’?
“Es una subida muy difícil, con inclinación media de 7 y 8%. Además, es constante y por momentos muy estrecha”, afirma Santiago Botero, exciclista colombiano que corrió esa etapa en 2001 con Kelme.

“La ventaja es que es muy parecida a las subidas difíciles de Colombia. No tan inclinada, pero sí muy constante”, agrega el antioqueño, quien cree que la fracción puede ser propicia para que Nairo se ponga al frente de la clasificación general.

Por su parte, Rubén Darío Beltrán, que corrió la etapa en 1989 con Café de Colombia, considera que “es una subida muy dura que empieza en un pueblo que se llama Candas de Onis”.

“Lo más difícil es el alto de La Huesera, ahí hay rampas de entre 12 y 15% de desnivel y de entre 800 y 1000 metros de longitud”, asegura Beltrán, que dice que es allí donde se seleccionan los corredores que van a luchar por la etapa.

Cree también que la subida es perfecta para las características de escalador y el biotipo del colombiano.

Los cafeteros han teñido de amarillo, azul y rojo una de los ascensos más emblemáticos del ciclismo mundial. El ‘Jardinerito’ y el ‘Cóndor’, este último de Duitama, abrieron el camino.

Parecía que no había quién los siguiera hasta que apareció un joven oriundo de Cómbita dispuesto a recordarlos. Ese mismo chico buscará el doblete este domingo para acrecentar la leyenda.

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