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Los consejos literarios de André Aciman, otro de los grandes invitados al Hay Festival

Enero 24, 2021 - 11:55 p. m. 2021-01-24 Por:
Susana Serrano A. / Periodista de El País
André Aciman

André Aciman, escritor.

Especial para El País

El escritor André Aciman saltó a la fama en 2007 con su novela ‘Llámame por tu nombre’, en donde narra con delicadeza y encanto el enamoramiento entre un joven muchacho y un adulto.

Hijo de Regine y Henri N., Aciman nació en Alejandría, Egipto, el 2 de enero de 1951, pero no se quedó allí mucho tiempo. A los 14 años se mudó a Roma, donde solo pasó tres años, antes de emigrar con su familia a Estados Unidos e instalarse en Nueva York, donde aún reside.

A lo largo de su carrera, Aciman se ha convertido en un escritor de culto y un ejemplo a seguir para futuras generaciones de escritores que busquen la voz interior de sus personajes y marcar con su literatura pulida. Es por eso que fue invitado al programa de formación 'Elipsis', en el marco del Hay Festival, donde impartirá clases a un selecto grupo de estudiantes universitarios que fueron previamente seleccionados.

¿Cómo recuerda la Alejandría de su infancia y adolescencia?

Tenía 14 años cuando me fui, entonces tengo muchos recuerdos, pero creo que muchos de esos recuerdos han sido purgados o retirados de mi sistema, en parte porque he escrito sobre ellos y cuando escribes sobre escenas de tu infancia, recuerdas la versión que escribiste y no necesariamente el evento en sí. Si cambias algo en tu vida, recuerdas lo que cambiaste, no lo que originalmente pasó. Es como sobreescribir.

¿Qué opina sobre el tiempo?

Si el tiempo existe (y acordemos que sí existe), no es nuestro amigo, es nuestro enemigo y uno mortal, porque el tiempo es sinónimo de muerte. Cada vez que piensas en momentos de tu pasado, te das cuenta que esos instantes nunca se repetirán y que tu tiempo de vida está medido, como dice T.S. Elliot, en “cucharitas de café”. El tiempo es limitado, esa es la tragedia de la vida, entonces no importa qué pensemos del tiempo, porque nuestra percepción sobre él es siempre incorrecta.

¿Siente que usted ha gastado su tiempo de forma correcta?

Creo que todos hemos recibido buenos momentos en la vida y usualmente recolectamos esos momentos, para ponerlos en un jarrón y mantenerlos ahí. Pero, obviamente no hay tantos momentos así. La mayor parte del tiempo, vivimos recordando esos buenos momentos o anticipando e imaginándolos. Ocasionalmente alguien nos trae esa prometida felicidad y la mayor parte del tiempo, no siempre, no sabemos apreciarla y perdemos la oportunidad; pocas veces en la vida somos capaces de notarlo, y cuando lo hacemos esos momentos se convierten en los mejores de nuestra vida.

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Escribió su más reciente libro ‘Encuéntrame’ (2019), secuela de ‘Llámame por tu nombre’ (2007), más de una década después del primero ¿Por qué reabrir la historia?

Intenté escribir una secuela inmediatamente, pero descubrí que estaba escribiendo la misma historia de ‘Llámame por tu nombre’. No sabía que más decir. Si mis personajes estaban juntos, entonces tendrían una vida doméstica, que no estaba interesado en escribir, y si no estaban juntos se la pasarían pensando en el otro y eso al final sería aburrido.

Después de muchos intentos y muchas páginas gastadas, un día estaba en el vagón de un tren y una hermosa mujer se sentó al lado mío, hablamos, ella se bajó del tren y nunca nos contactamos de nuevo. Eso me hizo empezar a pensar sobre las cosas que te da la vida y lo que puedes hacer o no con eso y quise explorar sobre el ¿qué habría pasado si este encuentro con esa mujer hubiera prosperado? Comencé a escribir y dije: “bueno, este hombre está yendo a Roma ¿por qué? Porque dará una lección e irá a ver a su hijo”. Y repentinamente lo entendí, el hijo tenía que ser Elio y ahí fue que encontré el libro.

Esta secuela, según como lo plantea, ya tenía un mapa de ruta muy estructurado, pero usted siempre se ha presentado como un escritor que se guía más por la intuición…

Sí, siempre, ese es siempre el caso. Es una forma de auto atormentarme y torturarme. Como escritor, si tienes suficientemente claro para dónde vas, entonces todo es fácil. Por ejemplo, en una biografía solo narras cronológicamente los hechos. Pero si estás escribiendo una novela, constantemente tienes que lidiar con la historia y la trama y para mí eso es imposible, para otros escritores es sencillo, pero yo no sé como hacerlo. Por eso vivo más interesado en lo que pasa al interior de la mente y el corazón de mis personajes, porque nunca sé para dónde voy, lo que hace que muchas veces simplemente abandone el proyecto, porque no está yendo a ninguna parte.

"Un escritor, aun el más mediocre, está constantemente reinventando el idioma, porque el lenguaje nos fue dado a nosotros para hacer con él lo que quisiéramos".
André Aciman,
escritor.

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Con su secuela ¿temió defraudar a los fans del libro anterior y de la película?

No, porque tenía y quería contar esa historia (‘Encuéntrame’) exactamente de la forma en la que la narré. Al principio, cuando salió el libro en Estados Unidos, la gente estaba defraudada, porque se habían gastado cientos de páginas en el padre, cuando realmente querían saber qué había pasado con Elio y Oliver. Pero, luego la gente empezó a decir que estaba llorando más con ese libro, porque en algunos momentos era más profundo que ‘Llámame por tu nombre’. Ahora recibo muchos más correos sobre ‘Encuéntrame’ que sobre ‘Llámame por tu nombre’.

En sus obras la música tiene un papel importante, ¿para usted qué es la música?

La música es la banda sonora de nuestras vidas y magnifica ciertos momentos de nuestra vida, haciendo que se vean y las experimentemos mejor que cuando no hay música. El sentido de la música es la vida inconclusa, la promesa inconclusa. En algún punto Oliver (cuando tiene esa conversación ficticia con Bach) descubre que la música es la compilación de nuestras vidas inconclusas finalmente completas por la música.

Por otro lado, ¿cree que las palabras son el camino para encontrar el amor?

Como escritor, y creo que muchos escritores nos sentimos así, no creo en el lenguaje. Ni siquiera soy amigos del lenguaje, pero eso es todo lo que tenemos. A veces para expresar sentimientos profundas las palabras no funcionan, ni son necesarias. Si estás enamorado eso se puede ver en tantas otras formas. La expresión ‘te amo’ se siente tan artificial, casi como si la tuvieras que decir, para que el otro lo sepa. Para mí eso es estúpido, la otra persona siempre sabe si la amas. Es difícil ocultar el amor cuando no está ahí y es aún más difícil cuando está ahí.

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Para usted una acción vale más que mil palabras…

Completamente. Si confiara en el lenguaje, no sería un escritor. Es una paradoja, pero tiene completo sentido para mí, porque si confías en el lenguaje solo dirías lo que tienes que decir y se terminó. Pero si desconfías del lenguaje y crees que está en tu contra, entonces constantemente estás batallando con él. Escritor que no esté luchando con el lenguaje, no es escritor. Creo que un escritor, aun el más mediocre, está constantemente reinventando el idioma, porque el lenguaje nos fue dado para hacer con él lo que quisiéramos.

Usted quería ser poeta, ahora cree que escribe en prosa como un poeta fracasado...

Creo que la prosa tiene muchas ventajas, pero cuando llegas a la prosa desde la poesía, todavía mantienes algunas tradiciones y te encuentras a ti mismo diciendo “en esta sentencia hay una sílaba extra” o “a esta sentencia le faltan dos sílabas, para darle el ritmo”. Te vuelves demasiado conciente de escribir con tu oído, no solo con tus ojos.

Haber escrito poesía en mi infancia, en mi adolescencia, me permitió ser muy consciente de que cada sentencia es como una almeja, tiene que tener una perla en su interior. Si no la tiene o la botas o la reescribes. Incluso una pequeña frase de cinco palabras tiene que tener un pequeño hechizo en ella. Creo que es lo que la poesía hace automáticamente y cuando eres un escritor de prosa, quieres mantener algo de eso, quieres la magia del lenguaje.

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En sus ensayos en 'Homo Irrealis', usted habla sobre el fenómeno del tiempo presente, ¿qué ha descubierto sobre este fenómeno?

Creo que es muy difícil para las personas estar en el presente. Nadie vive en el tiempo presente, siempre estamos encerrados en la idea de lo que podría haber pasado, por qué todo ocurrió de esta forma, por qué cometí este error. Y así también se actúa con el futuro, que podría llegar a ser, que pasaría sí… Siempre me sentí atraído por averiguar el motivo por el que cada persona que conozco, cada autor, compositor, cineasta y todos en la vida giran alrededor, no del tiempo presente, sino de la fantasía de lo que debería haber ocurrido en el pasado o lo que podría pasar en el futuro y descubrí que la mayoría de nuestras memorias no son memorias sobre lo que pasó o lo que dijimos, sino sobre lo que podría haber ocurrido. El ‘podría haber ocurrido’ se convierte en sí mismo en un recuerdo y es tan real como las cosas que recuerdas. Las cosas que pasaron se vuelven poco significativas y se reemplazan por el ‘podría haber ocurrido’.

¿Cómo aprender a estar en el presente?

Es como comer lasaña, si alguien te da a comer lasaña, definitivamente estás en el tiempo presente. La lasaña es una metáfora para muchas cosas en la vida, pero si estás teniendo un muy buen momento, tú sabes que estás en el momento. No puedes desaparecer el presente, pero este es siempre un fugitivo.

Futuros escritores

¿Cómo instruir e inspirar a los futuros escritores?

Es una pregunta difícil, porque yo ya no sé cuáles son sus intereses y no entiendo los vehículos y los medios en los que se van a enfocar.

Es difícil decirle a los jóvenes qué leer, cuando solo leen ‘Los juegos del hambre’ o ‘Juego de tronos’. No sé como decirles que son malos, porque eso es lo que quieren producir, porque solo quieren ser exitosos.

Lo que yo les digo es que vuelvan a quienes eran en la niñez, que regresen a esa persona que eran a los siete años y los hagan hablar como un adulto.

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