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Danzantes en la distancia, la obra virtual que inauguró el Festival Internacional de Ballet

Agosto 30, 2020 - 06:59 p. m. Por:
 L. C. Bermeo Gamboa, periodista de Gaceta
Brayan Ramírez

Brayan Ramírez con su pareja, la bailarina italiana Paola de Filippis.

Foto: Especial para Gaceta

En una plaza del puerto de Bari, en Italia, bajo un cielo azul como el de las películas de Giuseppe Tornatore, está danzando una pareja. Él la sostiene a ella, y la levanta para realizar una figura de ballet clásico —a unos metros de distancia otra persona graba la escena—, pero no se trata de una exhibición callejera, ellos son bailarines profesionales que están interpretando los 20 minutos de una coreografía colectiva, en la que participan otras 7 parejas de bailarines desde diferentes países, que se estrenará de forma virtual en la gala inaugural del XII Festival Internacional de Ballet de Cali (Finba Cali 2020).

Él se llama Brayan Ramírez, tiene 23 años, y hace parte de la compañía de bailarines del Teatro Massimo de Palermo. Ella es su novia, Paola de Filippis, de 24 años, bailarina de la misma compañía. Durante la pandemia que golpeó con fuerza en Italia y obligó al cierre de los teatros, ellos decidieron alojarse en un apartamento de Bari. Hasta allí se comunicó con ellos, la maestra colombiana de ballet Gloria Castro, para invitarlos a participar de la primera versión virtual del Finba Cali, un evento excepcional por sí mismo, ya que su esfuerzo es llevar la esencia del movimiento corporal y el contacto físico del ballet, al terreno de la virtualidad.

“Cuando la maestra Gloria me invitó a participar, y en estas circunstancias, me animé mucho, porque para mí es una oportunidad de agradecer todo el apoyo que me han brindado a la ciudad que me vio nacer”, cuenta Brayan Ramírez, destacado bailarín caleño, quien reside hace 5 años en Europa. Proveniente de una familia afrodescendiente, Brayan creció en el barrio 7 de agosto, en la comuna 3 de la ciudad, y se formó en Incolballet, donde conoció a Gloria Castro.

“Yo me gradué en 2015 de Incolballet y obtuve una beca por una compañía de Suiza, el Royal Ballet, y de allí pasé al Teatro Massimo de Palermo”, agrega el bailarín.

Por su parte, para Gloria Castro, creadora hace 12 años del Festival Internacional de Ballet de Cali, haberse arriesgado a realizar una versión virtual significó superar la incertidumbre que tuvieron durante varios meses en la organización, después que, en marzo, se declarara la emergencia sanitaria por el Covid-19.

“Había personas que estaban en contra de que se realizara el Festival, pero lo más importante fue que el alcalde Jorge Iván Ospina, en un acto de consciencia y de reconocimiento del valor que tienen las artes en un momento como el que estamos viviendo, porque son precisamente las artes las que pueden llevar alegría y ayudar a resistir el aislamiento de la población. Entonces él tomó la decisión de que los festivales no se cancelarían, sino que se llevarían a la virtualidad”, expresa Gloria Castro.

Gloria Castro

Gloria Castro, fundadora y directora del Festival Internacional de Ballet de Cali.

Foto: Especial para Gaceta

Cuando la nueva realidad obligó a este cambio de escenarios, “por supuesto que el susto fue muy grande, porque teníamos poca experiencia en este campo, aparte de producciones audiovisuales, pero contamos con un equipo extraordinario que encaró con entusiasmo este reto, cerrando filas y trabajando muy juiciosamente para adaptar con la altura que se merece el festival al formato virtual”.

De esta forma, en pocos meses se construyó una innovadora propuesta para esta versión virtual del Finba Cali, que logró vincular 11 compañías de ballet internacionales, representantes de países como Puerto Rico, Perú, Argentina, Uruguay, España, República Checa, Colombia, entre otros, que participarán con montajes y coreografías especialmente realizadas para transmitirse durante los 6 días del evento. Sumado a esto, el Festival diseñó una aplicación exclusiva para seguir la programación y conectarse con los diferentes canales donde se podrán ver las galas de ballet, asistir a los conversatorios, talleres y demás actividades.

La aplicación se llama Finba App y puede descargarse gratis en las tiendas de aplicaciones para dispositivos Android, y próximamente estará disponible también para IOS.

“Dentro de nuestro equipo contamos con un community manager, fue él quien al saber que el evento sería virtual nos sugirió crear una aplicación para que las personas tuvieran un medio directo a través del cual les llegaran las notificaciones del festival, una herramienta para que no nos busquen, sino que todo le llegue directo”, explica la directora.

Pero la obra que demuestra de forma paradigmática todo el esfuerzo creativo, la coordinación logística y el amor de los bailarines por su arte, es el video musical y coreográfico ‘El ballet debe continuar’, producido especialmente para estrenarse al final de la gala inaugural del Finba, que se realiza esta noche de forma virtual.

Se trata de un video de 20 minutos de duración, producido a lo largo de cuatro meses, donde 16 bailarines desde la distancia de sus países (Colombia, Puerto Rico, República Dominicana, Perú, Italia y Suiza), interpretan una pieza coreográfica. Gracias a la tecnología, en ese video están juntos no solo Brayan y Paola bailando en una plaza de Beri y en su apartamento, también están otras 7 parejas, unidas por una sola serie de movimientos y la misma música. Algo que bien podría definirse con las palabras de Alfonso Reyes: “la danza es la poesía del cuerpo”. Porque algún modo, esta producción resulta una metáfora de la capacidad que tiene el arte para unir sin importar las distancias o las condiciones sociales, algo que en tiempos de pandemia puede transmitir esperanza y sosiego.

La coreografía de esta obra es autoría del maestro español Jorge García Pérez, y la música es una composición del maestro colombiano Hugo Candelario. Cada uno, desde Basilea (Suiza) y Cali (Colombia), hicieron esa mezcla de sonidos y movimientos corporales, en la que se integraron todos lo bailarines que participan en el video.

Para Jorge García Pérez, quien además de ser el coreógrafo de la obra también es uno de los bailarines, “esta experiencia de trabajar con tantos bailarines desde la distancia ha sido muy diferente a lo acostumbrado, cuando voy de forma presencial a las mismas compañías, pero ha sido un proceso muy bonito trabajar con estos talentosos bailarines, hemos estado por meses enviándonos material para aprender los pasos y hacer a la perfección la coreografía. Creo que está será la manera en la que seguiremos trabajando en el futuro, agradezco mucho a Gloria que haya luchado por realizar este festival”.

El coreógrafo español partió de la música original de Hugo Candelario para inspirarse libremente y crear la serie de pasos y figuras corporales de la obra, “puesto que yo no soy colombiano, he interpretado la música con más libertad, sin pensar en copiar ningún estilo, no sería honesto intentar hacer ritmos de Colombia cuando no soy un especialista, además mi idea no fue que todos los bailarines hicieran lo mismo, lo que hice fue crear una frase para cada pareja, pero que el principio y el final se unan con la pareja siguiente, formando sola secuencia de movimientos en la que cada pajera nace del último paso de la anterior”.

Por su parte, el músico y compositor Hugo Candelario, quien ya ha realizado piezas para montajes de ballet en festivales anteriores, expresa que en esta ocasión el concepto musical consistió en transmitir “que el ballet continúa, que no se detiene, eso es lo que la maestra Gloria me pidió, por eso incluimos en algunas partes unos coros que dicen: ‘Y volveremos a bailar, y volveremos a gozar’. Y como hilo conductor utilicé fragmentos de ‘Una razón’, canción del grupo Bahía, que transmite ese ánimo y esperanza que tiene el festival”.

Entre los diferentes retos que implicó la composición y producción musical para la gala inaugural del Finba, el maestro Candelario menciona que “hacer música colombiana para bailarines de otros países fue muy interesante, porque buscamos que la música fuera más contemporánea en la armonía y en la instrumentación, usamos tanto instrumentos orgánicos y otros electrónicos. Algunos músicos que participaron en la grabación me enviaron sus partes grabadas desde Bogotá, y desde Cali, y yo lo mezclé todo y grabé los instrumentos restantes en los estudios de Chonta Music”.

La descripción de esta sola producción de 20 minutos, puede bastar para disuadir a todos aquellos que sostienen el prejuicio de que un evento virtual es mucho más sencillo de realizar que uno presencial, nada más lejos de la realidad. Cuando las personas ven una transmisión desde la comodidad de sus casas, pueden pensar que todo ocurrió de forma espontánea, pero lo que están presenciando es el fruto de muchos días de trabajo coordinado entre muchas personas, a veces cientos, quienes desde diferentes lugares ajustan cada uno de los detalles que garantizarán el éxito de una producción virtual. Esto resulta paradójico, porque todos trabajan para que el producto final se vea natural y las personas puedan disfrutarlo con sencillez, pero queda oculta toda una historia de esfuerzos en conjunto, una historia con muchos nombres que no deben ignorarse.

Es por ello que la todas las personas vinculadas en la organización del Festival Internacional de Ballet de Cali, esperan que esta edición en formato virtual se convierta en un precedente para demostrar que el arte puede sobrevivir a cualquier circunstancia, que la virtualidad no disminuye su poder y su belleza.

Además, la realización de este festival también tiene un efecto de reactivación en el sector cultural y artístico de la ciudad, ya que logra vincular no solo bailarines y coreógrafos, sino compañías de teatro, músicos, empresas de producción audiovisual y logística, entre otros profesionales, que son necesarios para darle vida a un evento de gran magnitud como este.

Como afirma Gloria Castro, “frente a la grave situación de parálisis que atraviesa el arte escénico a causa de la pandemia, el Festival ha logrado impactar positivamente la cadena de producción del espectáculo en vivo de la ciudad, vinculando a las empresas del sector artístico, generando trabajo para más de 200 personas entre: artistas, artesanos, personal técnico, de logística, expertos en escenografía, producción audiovisual, redes sociales y comunicaciones”.

De modo que esta noche que inicia el festival, son grandes las expectativas, pero también es grande la satisfacción por un trabajo hecho con pasión y contra todos los pronósticos, “aspiramos que a través de la virtualidad el Festival sea visto en Cali y otras partes del mundo, para demostrar que en nuestra ciudad la danza y el ballet nos unen, sabemos que el público caleño ama este arte y nos van a apoyar desde cada uno de sus hogares”, expresa la directora.

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