Así fue la producción de 'Escénica', la serie documental sobre compañías artísticas de Cali

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Así fue la producción de 'Escénica', la serie documental sobre compañías artísticas de Cali

Marzo 31, 2021 - 04:01 p. m. Por:
 María Camila Rentería, integrante del Semillero de Periodismo UAO - El País / Especial para Gaceta
Escénica

La serie documental ‘Escénica’, producida por Telepacífico y dirigida por Jorge Navas, aborda las historias de cinco proyectos artísticos que se realizan en Cali. Esta producción fue nominada a los premios de cine y televisión India Catalina 2021.

Foto: Especial para Gaceta

‘Escénica’ es una apuesta audiovisual del canal regional Telepacífico que traslada las artes de diferentes compañías de Cali al lenguaje cinematográfico. Se trata de una serie de cinco documentales que representan las artes escénicas en la ciudad y su aporte a la identidad local y regional.

El proyecto nace por una convocatoria audiovisual de MinTic, dirigida a los operadores públicos del servicio de Televisión Regional, para la reactivación económica en el sector de los espectáculos escénicos. En el concurso participaron 8 canales regionales en 4 categorías y el Ministerio seleccionó 24 propuestas creativas para financiar, de las cuales 5 fueron de Telepacífico.

Fruto de ese logro se crea ‘Escénica’, una serie documental que fue estrenada el 14 de febrero y busca cambiar la concepción tradicional de las artes escénicas con una producción de 50 minutos por capítulo en la que los protagonistas son: el Instituto Popular de Cultura, la Escuela de Música Desepaz, la Compañía Delirio, el Teatro La Máscara y Circo Herencias.

El caleño Jorge Navas, encargado de construir esta propuesta cinematográfica, cuenta que la apuesta audiovisual busca “romper la frontalidad, esa sensación de que solo están interpretando para alguien desde un escenario”. Y aunque cada capítulo tiene características distintas, en todos se buscaba generar dinamismo con el uso de planos, movimientos de cámara y diversos espacios urbanos.

El director de la serie explica que cuando se graban estos espectáculos se hace en tiempo real, “y lo que hicimos nosotros fue muy distinto, lo concebimos más como una película que como una grabación de un evento en un escenario”. El rodaje fue un gran reto para los artistas, pues sus presentaciones tradicionales duran una hora y media, en promedio, y la grabación se realizó en jornadas de 12 a 14 horas entre tres y seis días, según la propuesta.

El rodaje de esta producción en medio de la pandemia es una oportunidad que refleja “cómo pueden evolucionar los lenguajes en una época tan extraña donde todo se está volviendo virtual. El espacio físico se valora cada vez más, pero también es un lujo”, afirma Navas. Además de fusionar el lenguaje de las artes escénicas y el cinematográfico, la serie deja una memoria de la actividad cultural de estas compañías artísticas de gran trayectoria en Cali.

El director relata que la serie le dio la oportunidad de “jugar plásticamente” con estos grupos que han consolidado su trabajo por años “y partir de ese punto inicial tan poderoso y con tanto talento, poderlo transformar hacia lo cinematográfico, esto se convirtió en otra cosa totalmente distinta a lo que ellos hacen normalmente y en eso salieron enriquecidos ambos lenguajes”.

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En medio de las restricciones por la pandemia, los 15 bailarines visitaron Buenaventura y las playas de Ladrilleros y Juanchaco para representar danzas como el seresese, la piangua y la danza de la batea en sus lugares de origen.

Foto: Especial para Gaceta

De mar y río, un viaje danzario en la tradición

Colombia folclórica, grupo representativo de danzas del Instituto Popular de Cultura de Cali, hace un homenaje a los ritmos tradicionales del Pacífico con ‘De mar y río’. En medio de las restricciones por la pandemia, los 15 bailarines visitaron Buenaventura y las playas de Ladrilleros y Juanchaco para representar danzas como el seresese, la piangua y la danza de la batea en sus lugares de origen.

Los artistas recibieron asesoría en expresión corporal para afrontar el cambio de una tarima por las cámaras, y hasta el clima influyó en la grabación pues según Jorge Navas, “al final decidimos que salieran sin tapabocas porque son bailes muy agitados y el calor es enloquecedor”.

Este viaje danzario también es un reflejo de las tradiciones, pues “para muchas personas del Pacífico significó remembranza, un recuerdo a los abuelos, a cómo eran sus jolgorios, o cómo después de una jornada pesada podían tener esa cercanía hacia la danza”, cuenta Paola Salazar, coordinadora del grupo de danzas, quien destaca el aporte de los docentes Aura Hurtado y Jhon Jairo Quiñones, y la gestión de la antigua coordinadora, Paola Cruz, en la ejecución del proyecto audiovisual.

La coordinadora describe esta producción como una forma de trascender, que permite a los espectadores saber que “aún en un momento tan álgido que estamos viviendo como la pandemia se puede seguir haciendo historia, se puede seguir construyendo la tradición del folclore”.

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Circo Herencias es una compañía fundada en Cali hace diez años que aparece en ‘Escénica’ con ‘Circus circus’.

Foto: Especial para Gaceta

Ecuación y descarga

La salsa, el circo y la orquesta son los elementos de una ecuación llamada Delirio, una apuesta llena de velocidad y fuerza que pasó de la carpa a las pantallas de televisión. Durante cuatro días se hizo el rodaje desde sitios de la ciudad representativos para la salsa, como discotecas tradicionales, el parque Alameda, el centro de Cali y el River View Park, este último para conectar las luces, los colores y la velocidad del parque con el frenetismo inmerso en la salsa.

Andrea Estrada, directora de Mercadeo de Delirio, cuenta que para la grabación se dio la oportunidad de colaborar en el momento creativo de transformación del show a un formato audiovisual, “una cosa súper importante es que en el audiovisual se puede hacer 360, construir una imagen desde diferentes ángulos, fue algo bonito y sobre todo, con los bailarines allí en los lugares de la ciudad, traer emociones como la nostalgia, la alegría y la incertidumbre”.

Con la participación de diez artistas se logró una puesta en escena que reúne elementos como las canciones típicas que rinden homenaje a Cali; la recreación de la canción ‘El títere’, donde un zanquero “juega” a que el bailarín es su marioneta; una coreografía relacionada con el diablo y la diabla, personajes de la tradición oral; y un momento dedicado a la vieja guardia, el presente y el futuro de la salsa.

Estrada también menciona que la grabación del documental “fue un aliciente también y un momento especial de poner a nuestros artistas allí a generar unos ingresos y es importante porque nos ha permitido conectarnos con nuestro público”.

Un viaje por Colombia

La Escuela de Música Desepaz invita a “montarse en el bus de la música”, como dice el maestro Hardinson Castrillón, quien creó el ensamble sinfónico, grupo conformado por egresados y docentes para fortalecer la formación en música autóctona. Tiene violines, viola, chelo, y contrabajo, percusión de la Costa Atlántica, de la Costa Pacífica, arpa, bajo eléctrico, piano y voces y un grupo invitado: Miller Santanilla y Cantar del Llano.
Durante cinco días, quince artistas se movieron por las calles de la comuna 21 para interpretar desde porros, cumbia y currulao hasta juga nortecaucana, música llanera y pasillo. En el documental no solo se plasman los arreglos musicales creados por Castrillón, sino también la historia de Francy Lineth Otero y Juan David Ramos, dos egresados de Desepaz unidos por la música y el amor.

El rodaje se hizo en antejardines coloridos de las calles de Andrés Sanín; en la estación del MIO que lleva ese nombre; en terrazas de las casas; en la Avenida de las Palmas, una calle con mucho comercio y concurrencia; e incluso, en motocarros desde donde interpretan la música los artistas.

Castrillón cuenta que, al tratarse de una comuna estigmatizada, esta producción cinematográfica permite “llevar alegría a los diferentes hogares y mostrarle a Cali que en el oriente de la ciudad hay un gran potencial artístico. Todas estas personas que vienen de diferentes regiones de Colombia han tenido la oportunidad de ingresar a la Escuela de Música Desepaz y esto hace que la música se vuelva un proyecto de vida para ellos”.

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Las artes teatrales tienen aparición en la serie documental con La Máscara, compañía con décadas de trayectoria en Cali, que para la convocatoria presentó ‘Karmen’: una adaptación de la novela homónima de Prosper Mérimée.

Foto: Especial para Gaceta

Karmen

Las artes teatrales tienen aparición en la serie documental con La Máscara, compañía con décadas de trayectoria en Cali, que para la convocatoria presentó ‘Karmen’: una adaptación de la novela homónima de Prosper Mérimée. La obra relaciona el concepto del karma con las relaciones amorosas entre hombres y mujeres, “cómo nos repetimos sistemáticamente en las relaciones y por qué nos repetimos en esas relaciones, esa rueda del destino de volver al mismo sitio”, como lo describe la directora Susana Uribe.

‘Karmen’ muestra una dualidad entre el amor y la muerte, y la violencia hacia la mujer desde diferentes referentes geográficos, pues los doce actores y actrices rodaron durante cinco días un relato en el que converge una estética gitana, hindú y caleña. Esto se ve plasmado en el guion y a nivel musical por la composición original de Froyber Maya. En la producción audiovisual se genera una fragmentación desde el contraste de diferentes espacios escénicos: la antigua bodega de Leche San Fernando en Salomia, la discoteca Changó, un río en Palmira, y unas canteras cerca de Yumbo.

La directora de La Máscara relata que por la pandemia “ha sido un año muy difícil para las artes escénicas, pero también ha sido un año de oportunidades y el proyecto también era muy importante porque hubo un pago de honorarios por este trabajo que hizo la compañía”.

Circus circus

Circo Herencias es una compañía fundada en Cali hace diez años que aparece en ‘Escénica’ con ‘Circus circus’, un espectáculo de una historia de amor que honra al circo tradicional. La trama gira en torno a la hija del dueño de un circo y uno de los asistentes que se enamora a primera vista y “hace cosas locas” para llamar la atención de la mujer.

Para los artistas, el proceso de adaptación a lo audiovisual generaba incertidumbre, “no sabíamos cómo era eso, sin público, no sabíamos si había que hacer más grandes los gestos, más pequeños. Tuvimos la fortuna de que el director Navas es una persona conocedora y muy sensible, entonces adaptar la obra escénica no fue muy complejo, fue una dinámica muy interesante”, cuenta Fabián Hoyos, director de Circo Herencias.

Aunque la puesta en escena generalmente se presenta en teatros, la serie documental permitió realizar el rodaje en tres días, en una carpa de circo tradicional. Hoyos, quien además es el fundador de la compañía, ve en el documental, “una gran oportunidad de visibilizar en la ciudad nuestro trabajo, y la oportunidad de llevar un trabajo escénico y convertirlo en audiovisual fue una experiencia enriquecedora para nosotros como empresa”.

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