Así es 'La tarde de un escritor', novela breve del Premio Nobel Peter Handke

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Así es 'La tarde de un escritor', novela breve del Premio Nobel Peter Handke

Julio 19, 2020 - 04:37 p. m. Por:
 Elena Chafyrtth, especial para Gaceta 

El autor austriaco Peter Handke, galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 2019, publicó su libro ‘La tarde de un escritor’ en 1987. En esta obra el lector conocerá los momentos de inspiración que brotan al momento de salir de casa y refugiarse en el ruido.

Foto: AFP

Eran las nueve de la mañana, el sol se aferraba a mi ventana, me encontraba sentada en el escritorio de siempre. Miré la hoja en blanco, mi mano izquierda estaba lista para moverse. Sin embargo, no quería escribir por escribir, no quería anotar por anotar. Recuerdo que buscaba una palabra que fuera más allá, donde lograra plasmar con exactitud un sinfín de imágenes que se sumergían en mi cabeza, deseaba encontrar una palabra que me definiera.

Ahora que lo pienso con mayor detenimiento, fue a partir de esa noche que mis intenciones de escritura cambiaron, fue al terminar de leer la novela ‘La tarde de un escritor’ de Peter Handke que renuncié al afán de escribir por escribir, porque era consciente que ese mismo afán me obligaba a repetir las palabras de otros, a plasmar ideas que posiblemente encajaban en la narración pero que no me pertenecían, no las sentía mías.

Minutos después observé por la ventana con detenimiento las reacciones de las personas que se encontraban afuera, la rapidez de sus pasos parar llegar a algún lugar, las expresiones en sus rostros deseando se terminará el día sin ni siquiera haber iniciado, en su afán por llegar a tiempo se negaban a mirar las formas de las nubes y a sentir el aire, de inmediato me observé en cada uno de ellos, en el desespero que me causaba estar en mi escritorio y observar la hoja en blanco, como si la escritura se tratara de una carrera, como si las palabras tuvieran que llegar a cada instante, como si la escritura no necesitara de lugares y tonos que llegan con el pasar del tiempo.

'La tarde de un escritor' se publicó en 1989 y se convirtió en un clásico de Handke, mucho antes de obtener el Premio Nobel de Literatura.

Foto: Especial para Gaceta

“Desde que una vez vivió convencido, durante casi un año, de que había perdido el habla, cada frase que el escritor anotaba, y con la que incluso experimentaba el arranque de una posible continuación, se había convertido en un acontecimiento. Cada palabra no pronunciada pero hecha escritura traía las demás, y él respiraba sintiéndose de nuevo unido al mundo; únicamente con uno de esos apuntes logrados, empezaba el día para él, y entonces se encontraba a salvo, o así lo creía hasta la mañana siguiente”.

Leer ‘La tarde de un escritor’ del austriaco Peter Handke es darle paso a la reflexión y el sentir de la vida. El narrador en tercera persona nos acompaña de principio a fin y nos lleva a encontrarnos con lugares que todavía hacen parte de nuestra memoria. Es evidente que Handke escogió un tono suave y perspicaz para narrar la vida del hombre que se le conocerá como “el escritor”, un personaje que un día pierde el habla y a partir de allí se refugia en el tono y el ritmo de la palabra.

El escritor, recorre el jardín de su casa y recuerda cuando no pudo ser amigo del silencio, su memoria que con el pasar del tiempo sigue intacta, evoca aquellos momentos en los que vivió en algunas ciudades europeas, donde extasiado por el recuerdo se sumerge en las épocas en las que recorría el mundo, aquellos tiempos donde decidió cambiarse de casa para lograr el silencio y luego, pasados los meses deseó dejar aquel lugar para mudarse a una calle principal en la cual el ruido y la sonoridad fueran sus mayores aliados.

Recuerda con exactitud como en aquella época levantaba la vista del papel y miraba por la ventana a los trabajadores que construían un terreno al lado, allí lograba identificar cada ruido, escuchaba los golpes de los martillos, el taladrar las paredes y las voces de aquellos hombres le producían una sensación de tranquilidad. Lejos de ser una molestia para el escritor, estos ruidos se convertían en su método de inspiración. Entonces, recordó aquel tiempo donde había vivido rodeado de los árboles y las flores, allí donde el silencio se apoderaba de su casa su escritura había disminuido. Estaba claro que, necesitaba del mundo exterior, del caos de la ciudad, del estrepito de los carros y las conversaciones ajenas. Esta era la única manera que encontraba para no parar de escribir.

Cansado de pasar tanto tiempo en casa, el escritor decide aventurarse a dar un paseo por aquellos lugares que alguna vez le resultaron familiares, aunque le produce temor salir de su hogar, se permite solo por esta vez dejar a su gato que disfrute de la soledad y saber cómo se encuentra la ciudad, recorrerla con sus pasos lentos. Justo en ese momento, piensa en escribirle una carta a alguien, no sabe a quién va ir dirigida, de lo único que sí está seguro es que no la escribirá en su casa, necesita del ruido exterior, del caos de la multitud y las canciones que se hacen presentes en la época navideña.

Mientras va caminando, observa los tejados de algunas viviendas y entre más los observa llegan a su mente frases y oraciones que seguramente al volver a casa anotará en el papel. Asimismo, recuerda, algunas esquinas que alguna vez fueron parte de su historia. Así pasa la tarde, evitando la distancia de las personas, pero al mismo tiempo anhelando ser parte de ellas. Visita bibliotecas, restaurantes y bares, lugares que de pronto lo hacen pensar en una canción y esta melodía lo lleva a encontrar esa palabra que le faltaba para terminar el párrafo que escribía en la mañana.

En esta novela de cien páginas Handke expone los miedos, las sensaciones, los días nublados y fríos a los que se enfrenta el escritor. Aquí donde las palabras brotan en medio del ruido, donde la inspiración surge de las calles, las esquinas y los tejados de la ciudad. Handke provocará en el lector una tarde llena de palabras sonoras que producirán un desahogo para el alma. En esta obra se conocerán los secretos que hacen del protagonista un hombre solitario en medio de la gente, palabras suaves pero decisivas que causarán todo tipo de emociones. El lector entenderá por qué los ruidos del exterior son una fuente de inspiración.

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