Hoy todos los hinchas de América de Cali son peruanos (Opinión) - Copa América 2019

Hoy todos los hinchas de América de Cali son peruanos (Opinión)

Julio 06, 2019 - 11:55 p.m. Por:
César Polanía- Editor de Afición
Ricardo Gareca

Ricardo Gareca, entrenador de la Selección de Perú

EFE / El País

A los 32 millones de habitantes de Perú se sumarán otros, no sé cuántos, que desde cualquier rincón de Colombia, en su condición de hinchas del América, harán fuerza para que la selección de la banda cruzada derrote este domingo a Brasil en el mítico estadio Maracaná de Río de Janeiro. La razón: Ricardo Gareca.

El ‘Flaco’ dirigirá uno de los partidos más importantes de su carrera, cuando enfrente al anfitrión en la final de la Copa América. Una oportunidad para meterse más adentro en el corazón de los peruanos, algo que supo hacer muy bien en el de los hinchas escarlatas, mientras fue su goleador entre los años 1985 y 1989. Un total de 85 goles marcó Gareca con el América. Ganó dos ligas y jugó tres finales de la Libertadores. Decidió regresar a su país en 1989, dejando miles de corazones rotos, con la ilusión de que el técnico Bilardo le diera la posibilidad de integrar la selección Argentina que jugaría el Mundial de Italia 90. Ya en el 85, antes de venir Gareca al América, el mismo Bilardo lo había excluido del combinado albiceleste que se coronó campeón en México 86, a pesar de haber sido quien les diera la clasificación a los gauchos.

Esa gesta sucedió el 30 de junio de 1985 contra una Perú que batalló hasta el final en un duelo intenso en el estadio Monumental de Buenos Aires, con unas gradas llenas de hinchas delirantes que veían cómo se les escapaba en casa su deseo de jugar la Copa Mundo. Hasta que apareció el ‘Flaco’, como un fantasma entre los defensas peruanos, y metió la pelota. Celebró con el alma parado entre los tres palos de la portería visitante y mirando hacia la tribuna popular del costado sur con la felicidad dibujada en su rostro. Un año después, cuando Bilardo publicó la convocatoria, Gareca lloró. El técnico lo dejó por fuera.

Todo Perú recordó desde entonces al ‘Flaco’ como el autor de aquella dolorosa desgracia. Pero qué bello es el fútbol. Te quita y te da. Te tira al suelo para masticar la amargura de la derrota y te eleva a la cima para disfrutar el dulce sabor de la victoria. Ese verdugo que tuvo Perú en el Monumental fue el mismo que, 36 años después, vestido de técnico, le dio la clasificación de nuevo a una cita mundialista, la de Rusia 2018. La Federación contrató a Gareca en marzo del 2015 para que construyera un proceso que llevara a la Selección al Mundial de Catar 2022, pero el ‘Tigre’ se adelantó. Perú volvía a un Mundial y el ‘Flaco’ se ponía en paz con el pueblo inca.

Desde que llegó, Gareca no ha hecho más que tratar de recuperar ese fútbol lírico y romántico que expusieron tantas veces en el campo Sotil, Oblitas, Cubillas, Chumpitaz, Cueto, Velásquez, La Rosa o Uribe, y que marcó una identidad en Suramérica a finales de los años 70 y comienzos de los 80. Difícil poner al balompié peruano nuevamente en ese sitio, pero partido a partido, con Gallese, Advíncula, Yotún, Cuevas, Guerrero o Flores, el técnico ha demostrado que esta selección no se entrega nunca y que, a veces, es capaz de rememorar aquellas épocas en que el equipo de la banda cruzada cautivaba al continente entero.

Esos destellos aparecieron contra Chile en las semifinales de la Copa América, dándole una lección táctica y de fútbol a su rival. No pretendo sugerir que eso mismo pase esta tarde en Río de Janeiro. Porque el otro finalista es Brasil. Y Brasil es Brasil, aunque juegue mal. Porque es el local y tendrá la ‘torcida’ alentándolo. Y porque nunca ha perdido una Copa América cada que la ha jugado en casa.

Pero cuánto deseo que este domingo haya otro ‘Maracanazo’. Primero, por Perú, porque su fútbol y sufrimiento se parecen al nuestro. Y luego, por Gareca, porque el ‘Flaco’ les regaló al fútbol colombiano y al América sus mejores años. Porque aquí fue ídolo y les mostró a los ‘diablos’ el color de la felicidad. Porque bajo las órdenes del médico Ochoa se le ocurrió un día que cuando guardara los guayos sería entrenador y no se equivocó en esa decisión.

Cinco títulos en Argentina con Talleres de Córdoba y Vélez Sarsfield, uno con Universitario de Deportes en Perú y una Supercopa Suramericana con Independiente de Avellaneda así lo corroboran. Y ahora, sentado en el banco de un combinado inca repleto de humildad, sueña con alzar la Copa América.

Por eso, Gareca, este domingo tendrás el apoyo de 32 millones de peruanos y de todos los ‘diablos’, que no son pocos, que te quieren ver tocando el cielo.

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