Gas natural, la mejor opción para la ‘construcción’ del mañana

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Gas natural, la mejor opción para la ‘construcción’ del mañana

Septiembre 01, 2019 - 11:40 p. m. Por:
Elpais.com.co
Gases de occidente

Si el mundo sigue avanzando por la ruta de la contaminación sobre la que gira hoy, eso que debe resultar tan simple ahora mismo –respirar mientras lee—, puede que no sea tan sencillo en un futuro. Y desafortunadamente no es fatalismo, es realidad.

Por eso lo que encontrará a continuación no es propaganda, sino un llamado a la conciencia. En otras palabras también podría decirse que se trata del comienzo de la reconstrucción del mañana a partir de nuestro presente. Aunque en principio suene demasiado ambicioso, aquello todavía es posible. Respire por favor.

Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, OMS, el 50% de las infecciones agudas en vías respiratorias de niños menores de 5 años que habitan países de ingresos medianos y bajos (como Colombia), actualmente son causadas por la polución del aire derivada de los combustibles usados en cocinas, al igual que de los contaminantes que viajan en el aire de su entorno exterior, en la mayoría desprendidos de combustibles de buses, carros, motos y camiones.

La contaminación del aire es una de las principales amenazas para la salud infantil y provoca, casi, una de cada diez muertes registradas entre niños menores de cinco años alrededor del planeta. De acuerdo con un informe del Instituto Nacional de Salud realizado en 2016, en Colombia más de 15.600 muertes pueden ser atribuidas a enfermedades asociadas a la mala calidad del aire.

Sin embargo hay formas de ayudar a cambiar ese panorama, y una de ellas está al alcance de la mano a través del Gas Natural Vehicular, GNV, que permite reducir en más del 99% el material particulado (monóxido de carbono y óxidos de nitrógeno), y un 30% de emisiones de CO2.

Existe un cálculo esperanzador: si lográramos que el 1% de los vehículos que hoy se movilizan en el país, cambiaran su fuente de combustible a gas natural vehicular, cada año dejarían de flotar en nuestro medio ambiente 156.000 toneladas de CO2.

En Colombia, la industria del gas tiene previsto invertir este año US$500 millones en exploración, producción y transporte del recurso, lo que proyecta consistentes mejorías en la confiabilidad y cobertura de este combustible limpio. De hecho, durante los últimos cinco años, quedaron agregados 278 kilómetros a la red de gasoductos de transporte, con los cuales el trazado ahora suma 7.499 kilómetros, es decir, una distancia superior a la que en línea recta habría entre Cartagena y Santiago de Chile.

El año pasado, la Asociación Colombiana de Gas Natural, Naturgas, registró un repunte en el número de vehículos livianos convertidos, llegando a las veinte mil unidades. Y en todo caso, esa no es la única buena noticia: “En transporte público de pasajeros, camiones, volquetas y recolectores de basura, nos acercamos a los mil vehículos dedicados a gas natural (vehículos que, de fábrica, viene habilitados para el combustible).

Muchos usuarios de transporte público y privado se han pasado al gas natural vehicular por sus beneficios económicos, ofreciendo ahorros superiores al 40% con relación a la gasolina y al 30% frente al diésel. Ya existen 730 estaciones de recarga en 122 municipios”, dice Alejandro Riveros, gerente de comunicaciones de Naturgas.

El asunto es simple: cada vez que un carro, un bus, un camión, una tractomula, funcione con GNV, habrá una disminución considerable en los índices contaminantes. En primer lugar, porque el sistema libera menos cantidad de combustible. Y luego está su composición: como lo dice el nombre, es un recurso natural, puesto que proviene de la descomposición de materia orgánica. El GNV no lleva aditivos tóxicos de plomo, ni mucho menos benceno, que es altamente cancerígeno.

Además, no contamina el agua subterránea: al ser más liviano que el aire, en caso de una fuga, ésta no irá a la tierra, de manera que las estaciones de servicio no tienen que sortear la amenaza latente de escapes en tanques subterráneos, como pasa con los combustibles líquidos.

Actualmente hay ochenta países de los cinco continentes utilizando este suministro, y 17 millones de vehículos circulando de esta manera. La esperanza, poco a poco, rueda con más impulso. Pero esto no es solo cosa de ellos, de los países desarrollados. Es cosa de todos. Piénselo. Respire.

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