Trabajo infantil, un problema en al menos 14 de las 22 comunas de Cali

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Trabajo infantil, un problema en al menos 14 de las 22 comunas de Cali

Julio 26, 2019 - 11:30 p.m. Por:
Redacción de El País
Autopista Sur

La Autopista Sur y la Calle 25 son dos puntos donde se ubican personas acompañadas por niños para pedir ayuda. En algunos casos los menores son quienes piden la limosna y venden dulces.

Oswaldo Páez / El País

El rescate de 28 menores de edad en Bucaramanga, que eran utilizados para mendigar, encendió las alarmas sobre este tema en Cali, donde ya se tienen identificadas 14 comunas en las cuales prolifera el trabajo infantil y la mendicidad.

Carolina Campo, secretaria de Bienestar Social del Municipio, manifestó que a través de un mapeo se estableció que estas situaciones (trabajo infantil y mendicidad) proliferan en las comunas 5, 6, 8, 9, 10, 11, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 21 y la zona céntrica de la ciudad.

Sobre los casos específicos de migrantes venezolanos, Campo explicó que la mayor parte de las familias que llegan a la ciudad no tienen una red de apoyo para dejar a sus hijos con personas de confianza y por esto se ven obligados a que los menores de edad a su cargo estén presentes en los lugares donde están ejerciendo sus labores, “sin que sean los niños y niñas los que estén en un acto de mendicidad”.

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Precisamente, esta es la situación que vive Rosario*, una venezolana de 26 años, quien a diario se ubica en el separador de la Autopista Suroriental para pedir limosna en compañía de sus hijos de dos meses, 5 y 7 años de edad.

“Mis niñas estudian en un colegio del barrio Belalcázar, pero ahora están como en un receso entonces no las puedo dejar solas en la pieza donde vivimos... por supuesto que uno no quisiera hacer esto, ni que ellos vean este ejemplo, pero no tengo más alternativa”, contó la joven y añadió que era profesora de natación en la ciudad de Valencia (Venezuela), de donde emigró a Colombia.

La Secretaria de Bienestar Social añadió que en una menor proporción se encuentran situaciones donde explícitamente son los niños y niñas “quienes piden la limosna para conseguir el sustento diario y el de su familia, a través de ventas de chicles, de agua... muchas veces, el que esté la presencia de los niños y niñas lo que hace es mover la lástima de la ciudadanía y hace que la entrega de la limosna sea mucho más efectiva”, precisó Campo.

Por su parte, el personero municipal, Héctor Hugo Montoya, manifestó que hasta el momento en Cali no se han identificado redes que involucren a niños venezolanos en estas situaciones, pero sí han recibido quejas ciudadanas sobre explotación de menores de edad en general.

“Personas que han detectado que en algunos semáforos de la ciudad se encuentran niños en actividad de mendicidad, en actividad laboral, y que algunos lo hacen de manera voluntaria, pero la mayoría son producto de personas inescrupulosas que los explotan, y obviamente lo que la gente de manera voluntaria les entrega lo adquieren y luego le dan algo a ellos a cambio”, precisó Montoya.

El funcionario agregó que algunos de los sitios impactados por este flagelo son las zonas cercanas a la ladera, sectores donde hay centros comerciales, la Carrera 1, la Autopista Sur y algunas zonas del Oriente.

El Personero señaló que este tipo de actividades son un riesgo para caer en el delito de trata de personas: “en nuestra campaña preventiva estamos haciendo un llamado a toda la ciudadanía que considere que cuando llega a un semáforo y le dan una moneda o algo a los niños les están haciendo un mal porque están impulsándolos para que sean sometidos a este tipo de esclavitud moderna, que es el aprovechamiento de los niños, niñas y adolescentes, quienes deben estar es en su etapa de formación, lúdica, de recreación y no en ese tipo de situaciones que va en detrimento de sus derechos”.

“Se vulneran derechos”

Shirley Hidalgo, gerente regional de la ONG World Vision, que trabaja en pro de la niñez, aseguró que en cruces viales como el de la Avenida Tercera Norte con 52, la Avenida 6 con 44 y la Calle 14 con Carrera 70, es constante la presencia de adultos con niños en brazos mendigando.

“Ocurre con niños tanto venezolanos como con colombianos. Hay casos de niños que no son para estar en brazos, pero los ponen en los cargadores y pasan por los carros pidiendo dinero para generar esa compasión... lamentablemente es una explotación a través de la cual se les están vulnerando todos los derechos a los niños”, afirmó Hidalgo.

Hidalgo explicó que con estas actividades, los niños se ven expuestos a las adversidades del clima (llevar sol o lluvia). Asimismo, hay un riesgo de desertar del sistema educativo.

“Un niño que aprende a temprana edad que puede obtener recursos en la calle es un niño que difícilmente va a ingresar a la escuela y eso tiene un costo social alto, significa que vamos a tener menos personas formadas y que no va a tener oportunidad para tener un ingreso distinto (formal)”, dijo Hidalgo.

Entretanto, la secretaria de Bienestar Social indicó que a través del Comité de Erradicación del Trabajo Infantil se están promoviendo campañas preventivas para evitar estas prácticas que atentan contra la niñez.

“Nos hemos propuesto a fortalecer un trabajo donde realizaremos más de 100 jornadas de sensibilización y prevención a los padres, madres, acudientes y ciudadanos, para que podamos entender que es conjuntamente como podemos resolver este tipo de flagelos”, manifestó Campo.

La funcionaria destacó que mediante los Centros de Desarrollo Infantil se han atendido a más de 294 migrantes venezolanos y se acabó de firmar un convenio con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, para atender a otros 320 pequeños. Asimismo, se ordenó que en los 200 comedores comunitarios que hay en la ciudad, los migrantes pueden acudir diariamente a recibir su mínimo vital alimentario, que es el almuerzo.

El País intentó conocer una opinión del Icbf sobre el tema, pero la entidad indicó que la respuesta se entregaría la próxima semana.

*Nombre cambiado por solicitud de la fuente.

Explotación

La Secretaría de Bienestar Social explicó que la mendicidad es el ejercicio de pedir limosna y vivir de ello, mientras que el trabajo infantil es cuando un menor ejerce labores remuneradas las cuales le roban el tiempo a su educación, recreación, entre otros derechos. “En ambos casos se podría incurrir en temas de explotación infantil y configurarse en trata de personas, delito que da entre 13 y 22 años de prisión”.

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