Sexo a temprana edad: esta es la guía para que sus hijos no caigan en prácticas riesgosas

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Sexo a temprana edad: esta es la guía para que sus hijos no caigan en prácticas riesgosas

Septiembre 23, 2018 - 08:00 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo / editora de equipo de domingo
Sexo a temprana edad.

Sexo a temprana edad.

Archivo El País

La sentencia de la Corte Constitucional que ordenó reintegrar a dos alumnos expulsados de una academia militar, tras haber sido sorprendidos teniendo sexo en un aula de clases, generó una gran controversia en el país.

Pero más allá de la polémica que suscitó sobre si la decisión fue justa o desproporcionada, también fue un llamado a padres de familia, colegios, a los mismos estudiantes y a los medios de comunicación a reflexionar sobre una situación que se viene incrementando: menores de edad sosteniendo relaciones sexuales en espacios poco convencionales, incluso, por cumplir retos impuestos en juegos de pareja o colectivos y enfrentándose a tentaciones y peligros que pueden cambiar el curso de sus vidas.

Y es que niños y adolescentes en Colombia participan cada vez más en prácticas de índole sexual, ya sea en vivo y en directo, o mediadas por el uso de la tecnología. Y los menores de edad caleños no son la excepción.

Nazly Borrero Vásquez, especialista en seguridad informática y quien dicta conferencias en centros educativos para prevenir este tipo de situaciones, asegura que en los últimos seis meses se han incrementado más estos casos, pues conforme avanza la tecnología, aumentan los juegos y retos para los menores.

Hoy, agrega, en los colegios de Cali predominan los retos por mensajería instantánea, como whatsapp, donde la sexualidad de ellos se ha visto vulnerada. Recientemente, recuerda Nazly, a través de una niña de 12 años, que se acercó a hacerle preguntas luego de la charla que dictó, supo de un nuevo juego: ‘¿Quién es quién?’. Así lo llaman.

El jueguito, que “no es tan malo”, según palabras de la propia niña, consiste en que en el salón de clases hay un líder que tiene los números de whatsapp de todos. Un día, cinco mujeres se toman fotos de sus partes íntimas y ese mismo día también lo hacen cinco varones. El líder selecciona una de esas fotografías. “Los cinco hombres deben adivinar de quién es esa vagina y el que sepa de quién es, tiene derecho a tener relaciones sexuales en el salón de clases con ella (la niña a la que le fue identificada su zona íntima)”. Eso sí, el encuentro no es público. “Solo los dos”, según relato de la menor a  Nazly.

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“Esto ha pasado en varios colegios, pero muchos se han quedado callados por evitarse problemas con los papás. Las asociaciones de padres de familia no permiten que se ventilen estos temas para evitar escándalos”, precisa la especialista.

Pero la exploración sexual y las prácticas sexuales a tan temprana edad son muy variadas y algunas, los llevan a convertirse en víctimas o victimarios de graves delitos.

De acuerdo con psicólogas, una médica sexóloga y expertos en informática y en orientación a jóvenes, consultados por El País, hoy menores y jovencitos caleños se involucran en prácticas como el sexting (intercambio de imágenes eróticas e íntimas); grooming (un adulto se hace pasar por un menor para seducirlo y conseguir por ejemplo, que se desnude, le envíe fotografías o que se encuentren, etc); petting (tienen todo tipo de caricias, pero no hay penetración); son modelos web-cam (se desnudan ante conocidos o extraños por dinero).

Además, usan aplicaciones para entablar noviazgos con desconocidos; alquilan casas para tener sexo en medio de rumbas con consumo de alcohol y drogas; usan juguetes sexuales y aparatos que dan sensaciones orgásmicas. Y hasta tienen encuentros íntimos en parques y otros sitios con personas de las que no saben ni el nombre (‘dogging’). Les basta con tener el coito y como dicen: ‘si te vi, no me acuerdo’.

¿Pero, por qué este afán de niños y adolescentes en tener relaciones íntimas a tan temprana edad? ¿Qué consecuencias traen estos comportamientos? ¿Qué pueden hacer padres, colegios y sociedad en general?

¿Por qué estas conductas? 

Estudios realizados en Cali revelan que actualmente el inicio de las relaciones sexuales es a más temprana edad. En los hombres está alrededor de los 11 años y en las mujeres, a los 13. Esto, de acuerdo con adolescentes y expertos consultados se debe a razones de diversa índole:

- Lo hacen por curiosidad, desean saber cómo es el cuerpo del otro, qué sienten; experimentar lo que ven en videos, la televisión, redes sociales...

- Están expuestos a mucha información y a un mayor acceso directo a las tecnologías. Desde los 4, 5 años, los padres les entregan celulares para buscar tenerlos quietos, entretenidos.

- Pasan mayor tiempo solos. La convivencia en familia es cada vez menor por dinámicas económicas y laborales.

- Los medios de comunicación inciden en ciertos comportamientos. Un efecto fuerte es el de la sexualización de la infancia, el hecho de que a las niñas se ubiquen en un rol que no les corresponde frente a la moda (vestirlas prematuramente con prendas que no son acorde a su edad); ciertos contenidos musicales, de videos, de juegos electrónicos, que producen una hipererotización.

- Hay razones biológicas, como la aparición de la menstruación a más temprana edad. Mientras las abuelas y bisabuelas tenían la menarca (primera menstruación) a los 15 o 16 años, hoy el promedio de aparición de esta es a los 11 años. Las hormonas entonces propician no solamente el deseo sexual, sino la posibilidad de tener un embarazo a más temprana edad.

- La sexualidad está regulada por el cerebro y en el del adolescente predomina más la parte primaria, instintiva: siente el impulso y lo ejecuta. También, el cerebro emocional, por eso la competencia por demostrar quién es el más fuerte. De ahí los retos que quiere enfrentar. Él se considera inmortal, sobre todo, entre los 13 a los 18 años, cree que no le va a pasar nada, que nada tiene consecuencias, porque por su pensamiento concreto (no abstracto) no tiene una visión a largo plazo, entonces asume riesgos y conductas que no son las más adecuadas.
El cerebro racional, el que nos diferencia de los animales y el que da discernimiento, en la adolescencia no está tan proyectado todavía. Por eso el adulto es más ponderado: integra los tres cerebros.

- Por la cultura del dinero fácil. Se desnudan ante una cámara para tener recursos con qué ayudar a su familia o para darse sus gustos. Creen que esto no va a tener consecuencias y se ha demostrado que sí las hay.

- En muchas familias no se dialoga sobre sexualidad. Hay padres que temen, se escandalizan o no se sienten capaces de hablar con sus hijos sobre este tema y lo delegan a la escuela o a las instituciones de salud. Los menores acuden más a la web y a sus amigos para informarse. El compromiso de algunos papás es poco. Hoy se mantienen más pendientes de las pantallas y dejan en segundo plano la posibilidad de conversar con sus hijos.

- Por presión del grupo de amigos o de la pareja. No están preparados para tomar sus propias decisiones.

- Acceso a internet y celulares sin control parental. En Cali se halló en un colegio un niño de 7 años con más de 1000 contactos. De esos, solo conocía realmente a 7 de sus familiares.

- Por condiciones socioeconómicas. Hay niñas cuyos padres las inducen a buscar pareja temprano para “tener una boca menos que alimentar”. Otros acceden a tener relaciones sexuales para salir de casa por la violencia vivida en sus hogares.

- Porque su proyecto de vida es quedar embarazadas pues esto, en ciertos espacios, les da un reconocimiento, una posición dentro de lo social, resuelve sus conflictos emocionales.

- Por la búsqueda de la felicidad o el principio del placer sin ningún control o autorregulación.

En Cali

Según una investigación de Tigo-Une y Eafit los niños y adolescentes caleños pasan su tiempo jugando en línea (92 %), hablando con amigos por redes (89%), escuchando o descargando música (96 %)
y haciendo tareas (98 %).

92 % ingresan a internet todos los días o casi todos los días. Principalmente desde dispositivos móviles (72 %).

El estudio reveló también que cuanta más edad tiene el niño, más tarda en superar una experiencia incómoda ocurrida en internet.

Los riesgos a los que se exponen

Cada semana en Cali llegan 3 o 4 padres de familia a instaurar una denuncia a la Fiscalía por casos en que sus hijos han sido víctimas de un delito relacionado con una problemática sexual, cometido a través de redes sociales, especialmente por celular. “Es un nivel muy, muy alto”, comenta un técnico de la Unidad de Delitos Informáticos del CTI de la Fiscalía, que pidió mantener su nombre bajo reserva.

Los chicos no están preparados para usar los escenarios virtuales, a niños de 9, 12 años, por ejemplo, les falta mucho para manejar adecuadamente una red social. Los padres no tienen control de sus hijos en redes y estos están cayendo en muchos errores, dice el funcionario.

“Los chicos creen que esto es un juego, que pueden mostrar fotos de desnudos, enviárselas a las ‘peladitas’, hacer maldades, cometer injurias, calumnias y están cayendo en una cantidad de delitos que encajan en el Código de Procedimiento Penal de Colombia, pero para ellos todo es un juego”, manifiesta el especialista con 14 años de trayectoria.

Los menores comparten fotos con personas extrañas, con gente que se hace pasar por famosos. Y ellos, sin verificar, agrega el funcionario, creen que están hablando, por ejemplo, con Shakira y lo están haciendo es con un delincuente que luego comienza a extorsionarlos: ‘le dicen: si usted no me manda la foto (desnuda) le vamos a mostrar las otras a su papá, a sus compañeros de colegio’ y por temor a esto, le siguen mandando más fotos”.

“Hay casos terribles: adultos que abusan sexualmente de menores a cambio de dinero o abusan de ellos con engaños”, asegura el funcionario de la Fiscalía Cali.

Según un estudio de la Asociación Americana de Pediatría, los menores víctimas de abuso sexual luego de una atracción cibernética son, en su mayoría, mujeres (75 %). Especialmente, las que tienen edades entre los 12 y los 17 años. Y de este grupo las que más padecen el delito son las niñas de 15 (con el 28 %) y las de 13 (con el 26 %).

La mitad de las víctimas estaba enamorada o se sentía cerca del victimario y en un 93 % el delito se cometió en una cita que sostuvieron cara a cara. Cifras similares se manejan en Colombia, dice la médica de familia y magíster en sexología clínica Liliana Arias Castillo, de la Universidad del Valle.

Pero hay muchas más situaciones de alto riesgo que pueden enfrentar los menores que experimentan relaciones sexuales precoces, que se arriesgan a tener encuentros íntimos virtuales con desconocidos o usan la información que hallan en la web sin ningún tipo de control de los padres o autorregulación:

1. Las redes y la virtualidad les abren los ojos a realidades como el sexo en grupo, intercambio de pareja, etc. A una amplia oferta pornográfica y creen que este tipo de sexo es el normal.

2. Se exponen a Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).

3. Para ellos no es trascendente el significado de las relaciones sexuales.

4. Las redes promueven la búsqueda de retos: ¿Si él puede, por qué yo no?

5. Hay niños que chantajean a sus compañeros de colegio porque, luego de un noviazgo, conservan sus fotos íntimas, o los ‘pillaron’ siendo infieles (besándose o intimando con otro).

6. Tienen sexo casual, ocasional.

7. Son víctimas de acoso y abuso sexual.

8. Los ofrecen como objetos sexuales.

9. Los atraen proponiéndoles ser modelos o dándoles regalos.

10. Son víctimas de violencia. Hay parejas de jovencitos que creen que porque han intimado se sienten con el ‘derecho’ de agredirse: aruñarse, pellizcarse, darse patadas, gritarse.

11. Pueden llegar a caer en manos de pedófilos que se hacen pasar como menores de su misma edad o como famosos.

12. Caen en situaciones de extorsión, amenazas y sexchantajes.

13. Por enviar o reenviar imágenes de tipo sexual pueden verse envueltos en problemas graves de orden legal.

14. Embarazo adolescente con consecuencias como deserción escolar que pone, especialmente a la mujer, en desventaja para competir en el mercado laboral. Y hay profundización de la pobreza.

15. Se someten a aborto ilegal.

Consejos para padres, colegios y sociedad en general

Expertos consultados por El País, padres de familia y adolescentes plantean una variedad de recomendaciones para darles a los menores de edad la oportunidad de tener conocimientos confiables y que vivan su sexualidad de manera consciente, segura, y sin consecuencias como los embarazos precoces.

1) La educación sexual debe hacerse de manera integral y desde los primeros años. Al niño se le debe enseñar las partes de su cuerpo, cómo funcionan; que no se deje manosear; responderle sus inquietudes, sin engaños ni eufemismos. Debe recibir una educación abierta, sincera, que él se sienta en libertad de preguntar sin temor a escandalizar o a recibir un regaño.

2) Abordar los tres componentes de la sexualidad: el erótico, el comunicativo y el de género. Porque una institución que solo trabaja el componente biológico centrado en el embarazo, la planificación o prácticas sexuales desde lo preventivo (la forma de cuidarse) se olvida de trabajar el tema de las relaciones afectivas, de la construcción del vínculo, de las relaciones desiguales entre hombres y mujeres, de los riesgos a través de las redes.
 
3) Trabajar desde lo preventivo, cuanto más temprano, mejor.
Y todas las enseñanzas deben estar acorde con la edad de los niños.

4) Se debe cambiar el modelo de educación en el temor por el modelo de educación sincera, integral, en el sentido de mitigar los riesgos bio-psicosociales. Si hoy sabemos que la primera menstruación está llegando más temprano y que los hombres también están eyaculando a más temprana edad, debemos informarles eso a los niños y a los adultos, porque hay que educarlos sobre qué se debe evitar, en cómo prevenir los riesgos.

5) No limitar la educación sexual a fomentar el temor frente a los riesgos del embarazo o de contraer una enfermedad de transmisión sexual, sino ir más allá. Hay que formar a los niños en valores, en el autocuidado y respeto hacia su cuerpo, la autoestima, la toma de decisiones propias, responsables, a no dejarse presionar por los compañeros, a aprender a decir no cuando no quiera. Para definir en qué momento quiere tener la relación y con quién. Que tiene que ser consensuada y que esta, como tal, requiere madurez de las partes, unos espacios adecuados y una comunicación entre las dos personas.

Se debe legitimar el placer, lo que es la responsabilidad en la relación y no dejar de lado lo que conllevan las nuevas tecnologías
y la virtualidad.

6) Con los adolescentes y jóvenes hay que ser directos y explícitos, con ellos no hay que ponerse a dar vueltas para que asimilen de una manera abstracta los conceptos que se le dan. Por ejemplo, a un muchacho de 14 años hablarle de proyecto de familia, de los hijos, eso no le va a calar. A ellos hay que decirles que si se someten a relaciones sexuales sin protección van a tener el riesgo de quedar en embarazo y no están preparados para eso. Hacer campañas más directas, hablarles con sinceridad de lo que hay, a lo que están expuestos.

7) Tener con ellos una comunicación abierta, pero bien informada, con ayuda de profesionales que manejen el tema.

8) Permitir en casa diálogos de tipo horizontal, en el que los chicos sean escuchados.

9) Hay que educar para prevenir la violencia y la coerción sexual; para evitar, además, el mercadeo sexual, el ‘grooming’ y otros delitos cibernéticos.

10) Para ello, los padres deben conocer más sobre tecnología, las nuevas aplicaciones, la manera como pueden bloquear cierto tipo de contenidos en los dispositivos de sus hijos, instalar antivirus. Pero especialmente, hacerles acompañamiento, ganarse su confianza para que el menor le comente lo que está viviendo en el ciberespacio.

11) Que sepa dónde están sus hijos, quiénes son sus amigos, con qué personas se relacionan en la web.

12) Fortalecer las escuelas de padres en los centros educativos para darles un mejor acompañamiento a las familias en este tema. A veces sucede que los adolescentes están mejor formados en estos asuntos que los mismos padres.

13) Enseñarles sobre derechos sexuales y reproductivos; a expresar el afecto de una manera distinta a la práctica sexual.

14) Invitarlos a desarrollar otras actividades diferentes a estar ‘de cabeza’ en sus dispositivos. Que practiquen un deporte, un arte.

15) Tener presente que los medios de comunicación y las redes no son negativas. Malo es el uso que se hace de ellos. Por eso, debe haber un control, una supervisión parental más de acompañamiento que de prohibición.

Hay que enseñarles el buen uso de las redes sociales y la mensajería instantánea; que deben tener cuidado de tapar la cámara del computador que tienen en su habitación para que extraños no puedan filmarlos.

16) Las instituciones educativas deben invertir en ciberseguridad.

17) Los medios de comunicación no solo están para informar y entretener, sino para educar. Y en este caso, para ayudar en la educación sexual.

18) Conocer y beneficiarse de campañas y servicios que prestan entidades como la Policía de Infancia y Adolescencia, la Fiscalía, el Instituto de Bienestar Familiar, el Ministerio de las TICs, las Secretarías de Salud y de Educación de Cali, con relación a la prevención de delitos informáticos y de otros tipos; a la salud y a la educación sexual o la lucha contra el embarazo precoz.

19) La Secretaría de Salud de Cali ofrece ‘Servicios Amigables’, en los que a adolescentes y jóvenes se les brinda una atención integral y se les hace acompañamiento en esta temática.

20) Consultar el contenido de los videos de los youtubers que siguen los hijos.

21) No ofrecer dispositivos tecnológicos a tan temprana edad.

22) Estar muy atentos al cambio de comportamiento de los hijos.

23) Reflexionar sobre la trascendencia que puede tener la información que publica su hijo en internet.

24) Dedicar tiempo para aprender juntos.

25) La corresponsabilidad es este tema no es de los centros educativos o de salud. Es de todos. Fundamentalmente de los padres.

Sexualidad jóvenes

Ficha técnica
La información de este gráfico hace parte de la investigación Riesgos y Potencialidades del Uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en la Vida Cotidiana, realizada por TigoUne junto a la Universidad Eafit.

Para el estudio fue realizada una encuesta que fue aplicada a 485 niños y jóvenes entre los 9 y 16 años de 7 ciudades de Colombia, entre ellas, Cali.

Fuentes

Liliana Arias Castillo, médica familiar, magíster en sexología clínica y humanista, Universidad del Valle. Linda Teresa Orcasita, psicóloga, docente, directora del Grupo de Investigación, Bienestar, Trabajo, Cultura y Sociedad de la Universidad Javeriana. Psicólogas Diana Ruano y Nuris Martelo, del Colegio Jefferson. Nazly Borrero Vásquez, especialista en seguridad informática; funcionario de la Unidad de Delitos Informáticos del CTI; Secretaría de Salud Municipal; Nicolás Gómez, coordinador de Servicios Amigables de la Red de Salud Norte, adolescentes y padres de familia.

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