Se agrava la crisis de los venezolanos en Cali, un terminal para un éxodo con pocas salidas

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Se agrava la crisis de los venezolanos en Cali, un terminal para un éxodo con pocas salidas

Agosto 26, 2018 - 07:50 a.m. Por:
Alda Livey Mera Cobo - Reportera de El País
Venezolanos en Cali

Desde que los gobiernos de Perú y Ecuador empezaron a exigir pasaporte a los migrantes venezolanos, estos se quieren quedar en Cali y en Colombia.

Foto: José Luis Guzmán / El País

Sí, la situación ya era grave y ahora pasó a crítica. Los inmigrantes venezolanos siguen llegando a diario a Cali, como a otras ciudades de Colombia, donde se estrellan con una sin salida.

Al preguntarles sobre el cierre de fronteras para ellos por los gobiernos de Ecuador y Perú, enmudecen. Bajo un sol calcinante, mujeres con niños en brazos y hombres sudorosos, llevan hasta cuatro semanas en los andenes frente a la Terminal de Transportes de Cali, y no han visto noticias.

Aunque una jueza anuló el viernes pasado la medida en Ecuador, por 45 días, Perú empezó a exigir pasaportes sellados a los venezolanos este sábado, todos se arremolinan en espera de buenas nuevas. Pero cuando les explican que ambos países están pidiendo ese documento, inclusive para los niños, el silencio es total. Sus miradas cansadas miran sin foco. Cuando los hombres recuperan el habla, repiten: “Solo queremos que nos den un trabajo, que nos dejen trabajar para tener con qué pagar un arriendo”.

“Trabajo sí hay, allí mismo hay de construcción”, dice Juan Peralta, un moreno acuerpado señalando una obra a una cuadra de la Central de Transportes. “Pero no nos dan empleo porque no tenemos los permisos de trabajo, nos dijeron que no pueden porque les ponen una multa alta”, dice.

De unos 60 venezolanos que merodeaban frente a la Terminal, solo tres tenían pasaporte, pero sin sellos. A Juan Peralta y Fawer Rodríguez se los sellaron a la salida en Venezuela, pero no en Colombia, por no tener el dinero del pasaje para entrar al país. Miguel Mendoza no tiene ni el uno ni el otro.

“Es que ese es el fin, no sellarnos el pasaporte en Cúcuta, para luego cobrarnos el doble por el pasaje”, denuncia Peralta, y los demás asienten.
“Todas las puertas están cerradas para los venezolanos”, se lamenta un hombre rubio y de piel envejecida, que ve derrumbado su sueño peruano, donde lo recibiría un amigo.

Jhon James Mora, coordinador del Observatorio del Mercado del Trabajo del Valle, admite que “la migración venezolana presiona no solo el mercado laboral, sino que colapsa los servicios sociales como salud, educación y genera una mayor presión en la situación de posconflicto que vive Colombia”.

“La entrada de inmigrantes venezolanos aumentará la informalidad laboral, ya que la mayoría tiene bajos niveles de capacitación. Aunado a la carencia de documentos legales, no permite su inserción en el mercado formal”, sentencia Mora.

En efecto, un empleador que no encontraba personal para vender jugos en las calles de Cali, relató que esos cupos los llenaron los venezolanos. Las mujeres trabajan en oficios domésticos o lavando y planchando ropa al día.

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Y así el sueño de cruzar la frontera hacia el sur, deviene en una pesadilla que se va prolongando en los semáforos y los andenes de Cali.

La Pastoral del Migrante, programa social de la Arquidiócesis de Cali, es un oasis para los venezolanos sedientos que no tienen para una botella de agua en el calor infernal del Valle. Los reciben Limbania Hernández, misionera de la Pastoral, y la hermana Myriam Enciso Vega, de la comunidad católica El Buen Pastor.

Ante las restricciones migratorias de Ecuador y Perú, la Iglesia optó por un programa de retorno, en el cual se les orienta a los migrantes venezolanos a no seguir su viaje hacia el sur sino tienen los pasaportes sellados.

En esa encrucijada está una mujer con hijos de 4 y 2 años y un bebé recién nacido en Cali. Ellos están en el hogar infantil de una fundación, pero ella está confundida porque no halla empleo y vende dulces en la calle para recoger los $139.000 del pasaje. Un hermano vendría a Cúcuta a recogerla.

Limbania y la monja explican que no se obliga a nadie a regresar a Venezuela, sino que es una decisión libre y voluntaria, que algunos ya han tomado. Previa firma de la ficha donde admiten que se devuelven bajo su responsabilidad, Limbania gestiona rebajas en el pasaje con las empresas transportadoras que son muy solidarias. Ahora ya no pide tantos cupos de bus hacia Ecuador, sino hacia Cúcuta.

A punto del desmayo de sed llegan Reina y Mábel Salazar. La primera dejó a sus hijos de 21, 18 y 8 años, y la segunda, de 15, 10 y 3 años, al cuidado de su mamá y caminaron durante tres días hasta Bucaramanga.

Allí las recogió de la calle una familia, que les ayudó a conseguir lo de los pasajes e ir a Maracay a hacer sellar los pasaportes y viajar vía Cúcuta-Bogotá-Cali. Anhelan pasar la frontera hasta San Gabriel, un pueblito de Rumichaca, donde unos primos, mientras consiguen “algo qué hacer”.

“Nosotras tenemos los pasaportes sellados, pero es lamentable que Perú y Ecuador los estén pidiendo ahora; en Venezuela ya no están expidiendo pasaportes, no dan ni la cita, y si lo tiene, ni siquiera lo sellan. Además, ya han dejado su familia, sus cosas, se vienen a pie y con eso se les derrumba todo y como ilegales, el riesgo es peor”, se lamenta Mabel, mientras toma agua que Limbania ya tiene embotellada para auxiliar a los sedientos.

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Reina cuenta que las conmovió una joven embarazada y con dos hijitos de 3 y 1 años, que siguió para Ipiales, pese a ir sin pasaportes. Trataron de disuadirla de esa aventura, pero afirmó que iría por una trocha. “Imagínese”, dice Reina cogiéndose la cabeza.

A decir de la religiosa Myriam, lo más preocupante es que a Cali están llegando demasiados hombres jóvenes. Pero ella viene de Medellín y Pasto y dice que en esas ciudades y en Ipiales, la situación es igual o peor.

Sin embargo, el impacto para Cali puede ser mayor “porque hay muchos que no les veo cara de querer irse. La hermana de la comunidad en Rumichaca, nos llama y nos dice: ‘Adviértales que si no tienen el pasaporte en regla, las partidas de nacimiento y las cédulas de los niños (en Venezuela les dan), no vengan porque los van a devolver”, reflexiona Limbania.

“Lo más grave es que ellos mismos dicen que eso (Venezuela) no tiene solución. Aquí se les apoya y por comida no sufren, porque la solidaridad en Terminal es inmensa, sobre todo de los restaurantes, pero el problema es el albergue”, explica la hermana Myriam.

Para Andrés Villamizar, secretario de seguridad y justicia de Cali, los controles fronterizos (de Ecuador y Perú) le generan preocupación. “Antes de los mismos, la situación para Cali era crítica, como lo es para la mayoría de las ciudades principales de Colombia. Calculamos, con la Policía Metropolitana de Cali, que están llegando al día a la ciudad más o menos 400 venezolanos”, expuso el Secretario.

El funcionario explicó que muchos de ellos llegaban en tránsito, rumbo a Ecuador o sur del continente, pero con la regulación migratoria en países vecinos, “muchos pueden decidir y están decidiendo quedarse en Cali”.

Mientras tanto, esto hace suponer, que la población flotante de venezolanos en las calles, irá en aumento, ya que insisten en que se quedarán en la ciudad. “Prácticamente estamos como indigentes, para qué salgo a buscar trabajo si nos piden el permiso, necesitamos que nos ayuden con los permisos de trabajo y así ya no estaremos en la calle”, reclamó un joven.

Mora, también director del doctorado en Economía de los Negocios de la Universidad Icesi, recomienda buscar soluciones que contribuyan a mejorar la inserción de la mano de obra venezolana a la economía colombiana con programas de capacitación, financiados por organizaciones internacionales para educar, reentrenar la mano de obra o facilitar la homologación de títulos: “Los controles son importantes, pero también existen razones humanitarias que van más allá de lo concerniente al mercado laboral”.

Al mencionarles el programa de retorno, los migrantes descorazonados protestaron: “Venezuela no es una opción”. “Mientras ese presidente no salga de ahí, ni porque me regalen el pasaje”. “Mientras siga Maduro en el Gobierno no vamos a regresar”. “No tenemos nada allá, vendimos las cosas para reunir para los pasajes y ahora no vamos a volver allá derrotados”.

Venezolanos en Cali 02

La hermana Myriam Enciso Vega, y la misionera Limbania Hernández, calman la sed de las venezolanas Reina y Mabel Salazar, a su llegada a la Terminal de Transportes de Cali.

Foto: Ricardo Ortegón - El País

Cali, la ciudad imán para poblaciones vulnerables

El secretario de Seguridad y Justicia de Cali, Andrés Villamizar, dijo que la inmigración venezolana es una problemática creciente y de inmensa gravedad para Colombia y para Cali en particular, ya que le representa desafíos adicionales.

“Tenemos unos 11.000 venezolanos censados y puede haber un número igual o superior sin censar, o sea que estamos hablando de entre 20.000 y 22.000 inmigrantes en Cali”, explicó el funcionario y añadió: “No sabemos cómo va a crecer este fenómeno y en la medida en que otros países hagan cierres fronterizos, pues más venezolanos van a querer venir a Colombia”.

Villamizar enfatizó que “Cali ya es una ciudad receptora de desplazados, unas 220.000 víctimas del conflicto armado, y su atención ha sido difícil, no es un problema que esté resuelto. Súmele más de 5000 habitantes de calle, a quienes también se nos dificulta darles bienestar social. La situación es compleja, y con la llegada masiva de venezolanos va a empeorar y no hay respuesta del Gobierno Nacional. Es un problema de índole nacional que no pueden resolver solo las ciudades”, reclamó el Secretario.

“Tenemos que trabajar de la mano con el Gobierno Nacional para hallar soluciones y con la comunidad internacional para enfrentar el enorme desafío que es la crisis migratoria más grande de la historia del continente”, concluyó.

Emergencia humanitaria

Ante la crisis migratoria venezolana, Monseñor Darío de Jesús Monsalve, arzobispo de Cali, solicitó al Gobierno Nacional la Declaratoria de la Emergencia Humanitaria.

El Director de Migración Colombia, Christian Krüger S., no compartió la decisión de Ecuador y Perú de comenzar a solicitar pasaporte a los ciudadanos venezolanos.

Krüger S. anunció que las autoridades de Colombia, Perú y Ecuador, se reunirán este lunes y martes para revisar la medida y hallar soluciones.

La Cancillería de Ecuador convocó para el 17 y 18 de septiembre, a 13 países de la región para debatir el tema en Quito.

Si la Pastoral del Migrante reabre el albergue del barrio La Independencia, en Cali, será un hogar de paso con 150 cupos, y prioridad para madres, niños y embarazadas.

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