"Prometí el oro Olímpico, pero me robaron": Eliécer Julio

Gracias por hacer parte de El País.

Queremos que sigas disfrutando de los mejores contenidos.

¿Aún no tienes suscripción digital con El País?

Suscríbete aquí

¿Ya eres un suscriptor digital de El País?

INICIA SESIÓN

"Prometí el oro Olímpico, pero me robaron": Eliécer Julio

Septiembre 27, 2018 - 11:55 p.m. Por:
Por Francisco Henao Bolívar  / Reportero de El País
Eliécer Julio

Eliécer Julio, boxeador olímpico.

Especial para El País

El 28 de septiembre de 1988 es otra fecha que está en la historia del deporte colombiano. Ese día, Jorge Eliécer Julio Rocha, un moreno nacido en el Retén (Magdalena), lograba la única medalla para Colombia en los Juegos Olímpicos de Seúl.

Fue una presea de bronce que pudo haber sido de plata, o por qué no, de oro, si en la semifinal de los 54 kilogramos ante el búlgaro Alexander Hristov, tres de los cinco jueces no se hubieran equivocado flagrantemente en su veredicto.

Dos de ellos vieron ganador a Julio, como lo vieron los asistentes en el coliseo de la capital coreana, pero los tres restantes le dieron su voto al búlgaro, lo que desató una oleada de protestas de los aficionados que lanzaron de todo al ring.

"Ese día cayó de todo al cuadrilátero; desde botellas, pilas y otras cosas. La gente estaba brava, porque la verdad fue que me robaron la pelea. Como pude me bajé del ring y salí para mi camerino", recuerda desde Minessotta (Estados Unidos), Eliécer Julio, el protagonista de esa gesta para el boxeo colombiano.

Y es que Julio, un boxeador fino y rápido, iba camino a la medalla de oro en Seúl 88. En sus peleas previas superó al filipino Philip Ormillosa, al puertorriqueño Felipe Nieves, al alemán René Breitbatyh y al japonés Katsuyuki Matsushima.

Járlinson Pantano: "tengo la ilusión de volver pronto a las carreteras"

Luego vendría el búlgaro Hristov. Si ganaba aseguraba plata y pelearía por la de oro. Pero sucedió lo impensado, un fallo equivocado de los jueces, lo que Julio llama de manera contundente "un robo".

"A mí me robaron esa pelea, todo el mundo vio que le gané al búlgaro. Me fui llorando al camerino y recuerdo que un juez venezolano, que meses atrás en una pelea en Caracas me había dicho que en los Olímpicos también robaban, ese día me dijo que si me acordaba lo que me había dicho en su país”, dice Julio.

Después del dolor y de pasar el trago amargo, el pegador magdalenense regresó al país y tuvo un recibimiento de héroe, con visita a la Casa de Nariño, donde recibió una condecoración de parte del presidente Virgilio Barco.

Eliécer Julio

En Seúl fue su consagración como boxeador aficionado al lograr la medalla de bronce para Colombia.

Archivo de El País

Lo había pensado

El haber ganado esa medalla olímpica no fue una sorpresa para Julio. Se tenía tanta fe que ante otros deportistas con mayor favoritismo se atrevió a decir que alcanzaría la medalla de oro en Seúl.

"Yo lo dije y todo el mundo se asombró. Incluso en la delegación estaban los más opcionados a medallas como el tirador Bernardo Tobar, la pesista María Isabel Urrutia y las atletas Norfalia Carabalí y Ximena Restrepo. Les dije que iba a conseguir medalla y todos se sorprendieron", recuerda Julio.

Y, en efecto, no alcanzó el oro, pero sí el único metal, el de bronce, que fue lo único que se trajo Colombia de esas justas olímpicas.

“No es fácil conseguir una medalla en unos Olímpicos. Es un logro muy importante para el país porque a esos Juegos van los mejores deportistas del mundo”, remarca para darle más valor a su conquista.

Esta es la sanción que tendrá que pagar Cristiano Ronaldo en la Champions League

Luego del 'boom' que produjo su actuación en los Olímpicos, pasó al profesionalismo hasta llegar a ser campeón mundial gallo al derrotar el 9 de octubre de 1992 en Cartagena al norteamericano Eddie Cook.

"Decidí dar el salto al profesionalismo en 1989. En mi primera pelea 'noquié' a un muchacho de Panamá en el primer round. Luego, en el 92 me corono campeón mundial de la OMB y ahí comienzan a cambiar las cosas para mí”.

Julio hizo tres defensas del título, pierde su cetro, se retira muy joven, pero cuatro años después regresa, se radica en Los Ángeles y de nuevo conquista el cinturón universal.

El reinado le dura tres años cuando es derrotado por el norteamericano Jhonny Tapia.

Se encuentra con Pacquiao

Eliécer Julio

Eliécer Julio peleó con Manny Pacquiao cuando el filipino apenas empezaba su promisoria carrera.

Archivo de El País

Entre un nuevo retiro del boxeo y otros regresos, Julio se topó con un tal Manny Pacquiao, de Filipinas, quien después sería uno de los grandes campeones del boxeo mundial.

“Estaba retirado, pero volví porque me ofrecieron un contrato de la cuerda de Óscar de la Hoya. Hice una pelea y me rompí la mano”.

Ese parecía ser ya el retiro definitivo, pero de nuevo los empresarios tocaron a su puerta, tentándolo con jugosas propuestas.

“Me ofrecieron una pelea por título mundial, pero yo dije que tenía la mano derecha dañada; me insistieron en que estuviera tranquilo, que el rival era un 'chinito' desconocido de apellido Pacquiao (filipino) que no hacía mucha bulla”, recuerda el exboxeador colombiano.

“Yo no lo conocía, pero pregunté cuánto ofrecían y cuando me dijeron que me daban 125 mil dólares, más otros 25 mil dólares de patrocinio, acepté. Era buen dinero. Llamé a mi entrenador y me dijo que yo no podía pelear por la lesión en la mano, pero cuando le dije lo que iban a pagar, también aceptó. Me hicieron un vendaje en la mano, pero en la pelea, yo con 32 años me encontré con ese muchacho que tenía 21 y era muy rápido. Me ganó, me tiró a la lona muy fácil y desde ese momento pensé que (Pacquiao) iba a ser grande en el boxeo, como sucedió".

Ese sería su último combate. Ya con 32 años, Julio decidió 'jubilarse' como boxeador y colgar los guantes para emprender una nueva vida.

James Rodríguez, cerca de ser comprado por el Bayern Múnich según medios alemanes

"Me radiqué en Estados Unidos, me hice ciudadano; de Los Ángeles me vine a Minessotta, al norte. Comencé a trabajar. Tenía un negocio de automóviles, pero no era bueno por las nevadas, entonces comencé a trabajar en una compañía que se dedica al mantenimiento de cables eléctricos", dice.

Hoy Julio vive para su familia. En Estados Unidos hay 3 hijos, dos colombianos y uno nacido en Los Ángeles. Y en Medellín, con su esposa Luz Elena, están otros cuatro hijos.

Sigue viendo boxeo por televisión y cuando puede se da la voladita hasta Medellín para estar en familia. Por lo pronto, en Minessotta hoy seguramente pasarán por su mente imágenes de lo alcanzado hace 30 años, pero también del despojo del que fue objeto cuando iba camino a ser medallista de oro olímpico.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad