¿Por qué en Cali es tan difícil esclarecer los homicidios?

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¿Por qué en Cali es tan difícil esclarecer los homicidios?

Agosto 12, 2018 - 07:50 a.m. Por:
Redacción de El País
¿Por qué en Cali es tan difícil esclarecer los homicidios?

El CTI de la Fiscalía, junto a la Sijín de la Policía, 24 horas al día tienen personal de servicio en la URI para atender de inmediato los homicidios que ocurren en Cali.

Foto: Archivo de El País

Muchos asesinatos en Cali se quedan en la impunidad. Muestra de ello es que de los 1242 homicidios que la ciudad tuvo el año pasado, solo 300 fueron esclarecidos por la Fiscalía con apoyo del CTI o la Sijín, es decir, en promedio 25 casos por mes, cuatro por semana.

En estos casos los agresores fueron detenidos o imputados o en su defecto tienen orden de captura vigente por homicidio. Esclarecido no es sinónimo de condena.

Para formarse una idea, solamente en lo que va del año se han esclarecido 101 homicidios, según datos de la Sijín de la Policía Metropolitana de Cali. Este número representa el 13,7 % de los 730 asesinatos (15 casos menos que 2017) ocurridos entre el 1 de enero y el 9 de agosto. Hay un 86,3 % de muertes violentas sin resolverse aún.

Pueda que pasen muchos años sin que las autoridades logren dar con el autor material de un asesinato, así como también pueden pasar muchos años sin que se logre capturar a los determinadores de un homicidio, quienes son también llamados autores intelectuales y de los que la Fiscalía y la Policía no lleva estadísticas de capturas: nadie sabe cuántos determinadores de un homicidio han sido detenidos en la ciudad.

Uno de los crímenes que permanece en la impunidad es el del abogado penalista Carlos Alberto Núñez Morales, asesinado de 19 disparos la tarde del 5 de octubre de 2012 a escasas cuadras de la cárcel de Villahermosa, de donde había salido tras visitar un cliente. Un sicario asesinó al jurista cuando este estaba en su carro, luego el pistolero huyó en otro vehículo que lo esperaba cerca del sitio.

Para la época, el abogado tenía 29 años y llevaba cuatro ejerciendo el derecho. Su cadáver quedó dentro del vehículo Mazda 6 que estaba parqueado en la Diagonal 26 con Transversal 25, barrio Villanueva.

Una familiar de la víctima, quien pide no ser identificada, dice que durante un año, luego del asesinato, tuvieron noticias de cómo iba la investigación, pero después de doce meses el fiscal del caso les dijo que la indagación se cerraba por falta de pruebas y testigos de los hechos.

451 homicidios

ocurridos entre el 1 de enero y el 9 de agosto de 2018, fueron atribuidos a móviles por delincuencia.

​25 años

ese es el periodo desde que el domingo sigue siendo el día con más asesinatos en Cali.

586 muertes violentas

sucedieron en 2017 entre las 6:00 p.m. y las 11:59 p.m., franja horaria más crítica.

Lea además: ¿Qué se sabe de los atentados a los CAI de la Policía en Cali?

“El investigador varias veces habló con nosotros y nos mostró cómo iba el caso, pero después de un tiempo nos dijo que él ya había terminado su trabajo y que le entregó al fiscal todo sobre el caso. El fiscal fue claro en manifestar que no había testigos de los hechos y que solamente reabrirían la investigación si alguien se acerca a decir que fue el asesino o que sabe quién mató a Carlos Alberto. Las autoridades no hicieron nada, pese a que sí hubo testigos porque a la hora del homicidio había una fila larga afuera de la cárcel”, afirma la mujer.

Estas palabras coinciden con las del fiscal del caso en una respuesta escrita, del 30 de mayo de 2013, dirigida al abogado Jairo Enrique Céspedes Espitia, presidente del Comité Ejecutivo de la Abogacía Colombiana.

“En atención a su escrito REC N° 00208353 del 13 de marzo de 2013, le informo que pese a los esfuerzos investigativos adelantados por este despacho fiscal, ha sido imposible, hasta el momento, la plena identificación e individualización del autor o autores del homicidio consumado en la persona de Carlos Alberto Núñez Morales”, dice el Fiscal Seccional 13 de la Casa de Justicia de Siloé.

Añade: “personas cercanas al lugar donde ocurrieron los hechos, cárcel de Villahermosa, se muestran renuentes y temerosas a brindar información”.

Así, como el caso de Carlos Alberto, hay miles en la ciudad. La pregunta que surge, entonces, es ¿por qué un gran porcentaje de los homicidios no pueden ser esclarecidos?

De acuerdo con Gilberto Guerrero, director seccional de Fiscalía Cali, el año pasado de los más de 1200 homicidios que hubo en la ciudad, mínimo unos 300 casos fueron aclarados. A nivel de la Seccional, que incluye Cali y municipios aledaños, en total hubo 417 esclarecimientos.

“Los homicidios dolosos en Cali, en un alto porcentaje, son cometidos por organizaciones criminales y eso dificulta mucho la acción de la justicia porque tenemos que lidiar con personas ajenas a la vida de la víctima, que no tiene relación con ella y además son contratadas por un tercero, eso marca una diferencia muy grande con otras ciudades donde las muertes violentas se cometen en riñas, peleas callejeras o problemas familiares”, afirma Gilberto Guerrero.

El Director reconoce que para el alto índice de homicidios que se registran en Cali, ciudad que a hoy tiene una tasa de homicidios de 49, 6 asesinatos por cada cien mil habitantes, a la capital del Valle le faltan más investigadores.

Sin embargo, “de nada nos sirve tener más personal sino tenemos un componente técnico de criminalística reforzado, pues son estos los que procesan las escenas de los crímenes. Hay un tema adicional y es que muchas cámaras de seguridad de Cali no sirven y otras tienen tecnologías muy antiguas y la imagen no es muy clara, nos sirven más los dispositivos de negocios o de incluso conjuntos residenciales”, dice el funcionario judicial.

Otras de las dificultades que se encuentran los investigadores y fiscales para lograr esclarecer los homicidios que ocurren en la ciudad están relacionadas con la escena de los hechos: hay policías comunitarios que como primera autoridad respondiente no estarían haciendo los encerramientos con cinta amarilla.

Así quedó en evidencia esta semana con el reporte de Policía Judicial, conocido por El País, de un doble homicidio ocurrido en el sector de ‘El Planchón’ de Santa Elena, hasta donde llegó un sicario y disparó contra José Olmedo Flor, de 29 años. El ataque dejó herido también a una persona de 50 años que estaba junto a la víctima. Ambos murieron en el Hospital Primitivo Iglesias.

“El señor José Flor era un reconocido vendedor de estupefacientes en el sector de ‘El Planchón’ y este, al parecer, es el motivo por el cual es ultimado. Es de resaltar que el lugar de los hechos no estaba acordonado y es ubicada la cámara de video de la Policía Nacional número 00179”, se lee en el reporte levantado por investigadores judiciales.

Un fiscal de la URI, que junto a otro profesional de este tipo conforman el Grupo de Esclarecimiento de Homicidios, insiste en que este tipo de casos son muy comunes, lo que conlleva a varias irregularidades.

“No hay acordonamiento y entonces se presenta invasión a la escena del crimen o puede pasar que se extravían elementos materiales probatorios, esto pasa porque el primer respondiente, que es el cuadrante del barrio, no llega a tiempo. Nos ha pasado que cuando hay enfrentamientos armados, por ejemplo, las armas se pierden”, afirma el fiscal.

Y es que un caso sin testigos o, por lo menos, con un video donde haya quedado registrado el homicidio, es muy difícil de investigar, dice el hombre.

“De 13 casos que en una noche nos pueden entrar a la URI, dos tienen vocación de éxito, esto quiere decir que por lo menos hay un alias del agresor, videos y testigos de los hechos, con esto en quince días ya tenemos una orden de captura”, explica el fiscal.

El funcionario afirma que él y el otro fiscal no pueden tener más de quince investigaciones por homicidio, no existe una carga de trabajo, como sí la tienen los fiscales de conocimiento que pueden llevar entre 200 y 300 carpetas de homicidios en Cali.

“Acá en la URI de la Fiscalía este año hemos esclarecido 70 casos, la gente dirá que es poco, pero para nosotros es un gran logro porque muchas veces el testigo nuestro es la persona que habita y convive con los mismos criminales en medio de la guerra entre pandillas o bandas”, dice el funcionario judicial.

Frente al tema, Andrés Villamizar, secretario de Seguridad de Cali, coincide con el Director de Fiscalía de la ciudad al decir que, por lo menos, la capital del Valle necesita tener un grupo de investigadores del CTI de 700 funcionarios. Actualmente hay 350.

Además, dice, que si “los posibles homicidas se meten en la cabeza que la justicia esclarecerá los homicidios, va a ser mucho menos probable que estén dispuestos a matar a otra persona, pero mientras sepan que muchos de los casos van a quedar sin castigo ellos van a seguir haciéndolo porque lo ven como un incentivo, por eso la impunidad genera más violencia no solo en Cali sino en el país”.

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Más razones

Los testigos no hablan muchas veces “porque conviven con el sicario o no quieren que la oficina de cobro tome represalias contra ellos”, dice una fuente de la Sijín de la Policía.

”En los asesinatos mandados a hacer por oficina de cobro, el sicario llega cerca al lugar donde está la víctima, le hacen entrega del arma y este sale caminando a abordar al ciudadano. Posterior al hecho, lo recogen en una motocicleta de alta cilindrada y en ese punto entrega el arma a otra persona que se encuentra en un vehículo, muchas veces taxi. El agresor avanza unas cuadras, se baja de la moto y aborda otro vehículo para despistar a todos en la huida, en ese carro ya se cambia de ropa y lo llevan al lugar donde se va a ocultar, toda esta cadena dificulta mucho el esclarecimiento”.

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